Templo de Confucio y tren nocturno de Pekín a Datong

Nuestro último día por Pekín antes de poner rumbo a Datong lo aprovechamos para visitar algunos lugares que teníamos pendientes. Uno de ellos era el Templo de Confucio, pero también fuimos hasta el Parque Olímpico. Unas últimas horas por la capital de China, donde habíamos pasado las últimas tres noches desde nuestra llegada al país.

En el segundo día por China intentamos entrar en el Templo de Confucio, cuando hicimos la visita a la Gran Muralla China en Mutianyu y posteriormente al Templo de los Lamas, que está al lado. Sin embargo no pudimos entrar porque era lunes y ese día cierran. Por tanto tuvimos que aplazarlo para otro día.

Así pues, este último día por Pekín lo aprovechamos para ir a ver el Templo de Confucio. Estaba relativamente cerca de donde nos hospedábamos y fuimos caminando. Ese día no teníamos prisa, ya que no nos quedaba mucho por ver y teníamos horas por delante hasta coger el tren de Pekín a Datong.

Llegamos minutos después de las 08:30h al Templo de Confucio, que es cuando abría. Eso nos permitió verlo prácticamente solos. De hecho en algunas secciones no había nadie. Sin duda es muy recomendable intentar ir siempre a estos sitios lo más temprano posible para evitar la aglomeración de gente.

El Templo de Confucio de Pekín

El Templo de Confucio de Pekín es el segundo más grande de China. Fue construido en 1302 y sin duda es uno de los templos que hay que visitar en la capital china. Además, está muy cerca de otros lugares interesantes, por lo que se puede combinar una visita y aprovechar así el tiempo. La entrada nos costó 30 yuanes (algo menos de 4 euros).

El Templo de Confucio de Pekín
El Templo de Confucio de Pekín

Confucio fue un filósofo chino que vivió hace más de 1.500 años y dejó un legado importante en este país asiático. Esto hace que muchos seguidores no vengan a este tipo de templos por motivos religiosos, sino más  bien cultural.

Hay que destacar que en el interior del Templo de Confucio de Pekín hay varios árboles centenarios.

El principal edificio es el salón Da Cheng. Fue construido en 1302 pero posteriormente reconstruido de nuevo un siglo después. También podemos ver otros edificios secundarios, como el templo Memorial Chong Sheng, construido en el año 1531 durante la dinastía Ming.

Interior del Salón Da Cheng
Interior del Salón Da Cheng

Otro espacio muy bonito dentro del Templo de Confucio de Pekín es el salón Yi Lun, que actuó como biblioteca.

En definitiva, el Templo de Confucio es un lugar que merece la pena conocer en Pekín. No es muy grande, por lo que no necesitamos tanto tiempo como por ejemplo el Templo de los Lamas.

Parte del complejo del Templo de Confucio

El Parque Olímpico de Pekín

Después de esta visita fuimos hacia el metro para llegar al Parque Olímpico de Pekín. Este lugar está más alejado, por lo que hay que utilizar transporte sí o sí. Todo este recinto es donde tuvieron lugar los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Podemos ver diferentes edificios y espacios que hoy en día han sido reutilizados en su mayoría.

Todo esto es una zona gigantesca y en gran parte con jardines y zonas de paseo. En la actualidad es muy común ver locales hacer deporte. Una zona diferente e interesante para ver en Pekín si se tiene tiempo.

Aquí pasamos parte de la mañana. Simplemente en recorrer el parque de sur a norte se va un tiempo.

Uno de los espacios más destacados dentro del Parque Olímpico es el estadio. Le apodan el Nido de Pájaro porque realmente es lo que parece; un nido. Tiene capacidad para 80.000 personas.

Estadio Olímpico Nido de Pájaro
Estadio Olímpico Nido de Pájaro, en Pekín

Última comida por el centro de Pekín

Después de pasar unas horas por el Parque Olímpico volvimos al metro dirección al hotel. Allí teníamos el equipaje para ir luego a la estación de tren. Pero antes de eso nos quedaba una última comida en la capital china.

Dicen que a los sitios buenos hay que volver. Eso fue lo que hicimos ese día. Volvimos a ir al primer restaurante donde comimos en la primera jornada de nuestra ruta de 21 días por China. Estaba cerca de donde nos hospedábamos.

En China hay muchísimas opciones para comer. Hay restaurantes por todas partes y muy variados. Tenemos franquicias internacionales, restaurantes para locales pero más de “lujo” digamos y luego están los restaurantes para las “masas”, donde van los locales en su día a día. Sin duda estos son los mejores. Durante nuestro viaje probamos muchos tipos de restaurantes y donde mejor comimos fue en sitios como este.

La vez anterior comimos solos porque no era hora. Ese día estaba prácticamente lleno. Todos locales. Plato de ternera con noodles, verduras y salsa picante, un plato de arroz, una especie de dumpling y una cerveza local. Todo por 58 yuanes (7,5€).

Comida tradicional china
Comida en un restaurante tradicional chino

Tras comer fuimos al hotel a hacer un poco de tiempo antes de ir a la estación de tren. Nuestro tren de Pekín a Datong salía a las 23:32h, por lo que había tiempo de sobra.

El caos de la estación central de Pekín

Este fue nuestro primer tren que cogimos en China. Y sí, todo el caos que parece no habíamos vivido en los primeros días por este país asiático se concentró en la estación. Había muchísima gente por todas partes. Lo primero que queríamos hacer era sacar los billetes. Ya los teníamos comprados. En otro artículo hablamos de cómo comprar billetes de tren en China por Internet. Nosotros los teníamos todos, pero había que canjearlo en taquilla.

El problema es que la estación de Pekín, al menos fuera de la misma, la información no es para nada clara e incluso está mal. Aunque normalmente todo (al menos lo importante) está en inglés, en esa ocasión seguimos las señales que indicaban “tickets” hasta llegar a un punto donde la información era muy difusa. La señal indicaba a un punto donde se veía que allí no estaba. Preguntamos a algunas personas y nadie nos entendía. No hablan inglés.

Estación de tren de Pekín
Estación de tren de Pekín

Al final por fin dimos con las taquillas. Para todo el que vaya a Pekín y quiera comprar o retirar los billetes, las taquillas están a la derecha mirando a la estación. Es decir, salimos del metro, tenemos las entradas a la estación justo delante nuestra, pues las taquillas están a la derecha, en otro edificio. Hay que andar unas decenas de metro y ya está.

Allí hablaban inglés y sin problemas nos canjearon todos los billetes que habíamos comprado. Simplemente les dimos los pasaportes y el código de cada tren. Todo rápido y sin problemas en este sentido.

Ya con los billetes podíamos entrar en la estación. Siempre hay que mostrar el pasaporte, el billete y luego un control de seguridad tipo aeropuertos. Esto hay que tenerlo en cuenta porque si hay cola podemos perder unos minutos.

En la estación pasamos varias horas hasta que salió el tren. Muchísima gente por todas partes. Dentro, eso sí, está todo muy bien indicado. Hay como varias zonas y en cada una de ellas muchos asientos para esperar, tiendas, etc. En cada zona hay muchas puertas para acceder. Simplemente hay que mirar la pantalla de fuera, ver de qué zona sale el tren y luego dentro de esa zona ver otra vez la pantalla para ver de qué puerta sale.

Antes de montar en el tren cenamos algo. Hay varias opciones dentro de la estación. Franquicias internacionales como McDonalds o KFC, así como algunos restaurantes típicos de noodles y eso. También hay tiendas para comprar cosas tipo frutas, galletas, agua…

Tren nocturno de Pekín a Datong

Este trayecto lo hicimos en un tren nocturno de Pekín a Datong. La idea era aprovechar el tiempo al máximo y era la mejor opción. Así llegábamos por la mañana temprano a esta otra ciudad y podíamos visitarla. Si hubiéramos ido de día pues esa jornada prácticamente perdida.

Los trenes nocturnos de China tienen dos opciones: cama blanda y cama dura. Al menos así es como lo traducen en inglés. Básicamente lo que llaman cama blanda son los compartimentos de cuatro camas (dos literas), mientras que los de cama dura son de seis camas (dos literas de tres camas cada uno). Estos últimos no tienen puerta así para cerrar y suele ser peor en general, aunque en lo que es la cama no hay mucha diferencia.

Tren nocturno de Pekín a Datong
Tren nocturno de Pekín a Datong

Lo bueno de este tipo de trayectos nocturnos es que conoces a gente local. En nuestro compartimento había un militar chino que nos estuvo contando cosas de su vida y algunas curiosidades del país. Incluso nos dio algunas recomendaciones para visitar en Chengdu días después. Nos contó, por ejemplo, que por ser militar tiene prohibida la salida del país durante 20 años, pero que en algún momento de su vida le gustaría viajar fuera. Era un fan del fútbol. Decía que cada día veía un partido y se conocía todos los equipos europeos. Nos ofreció ver ese día un partido de Champions que jugaba algún equipo inglés, pero lógicamente dijimos que mejor dormir (era como a las 3 de la madrugada china el partido). Eso sí, todo esto principalmente a través del móvil, ya que el muchacho no sabía mucho inglés.

El tren nocturno de Pekín a Datong fue una buena experiencia. No dormimos mal. Es cierto que la cama es muy dura y estrecha, pero para una noche no está mal. Además hay bastante espacio para guardar el equipaje, una mesa para poner cosas, etc.

Por la mañana, muy temprano, llegamos a Datong. Otro día más de muchas visitas. Pero de eso ya hablaremos en el siguiente artículo.

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