La Gran Muralla China: una visita imprescindible desde Pekín

En nuestro segundo día por China tocaba hacer una de las visitas obligadas: la Gran Muralla China. Es sin duda una de las excursiones desde Pekín más populares. Hay varias secciones las que se pueden visitar y nosotros fuimos a la de Mutianyu. También hay diferentes formas para llegar hasta allí. Nosotros optamos por la más económica, que es haciendo todo con transporte público.

Visita a la Gran Muralla China en Mutianyu

Ese día tuvimos que madrugar mucho. La verdad es que tampoco costó demasiado, ya que por el jetlag a las 4 de la madrugada ya estábamos despiertos de sobra. La idea era coger el primer bus si fuera posible en dirección a Mutianyu, que era a las 05:50h. Así pues, sobre las 5 de la madrugada salimos del hostal dirección a la estación de autobuses de Dongzhimen.

El problema que teníamos es que a esa hora aún no estaba abierto el metro. Por ello teníamos dos opciones: ir caminando o coger un taxi. Optamos por andar. Realmente fue el mismo trayecto que hicimos el día anterior, pero esta vez sin la mochila. Eso sí, tardamos casi una hora. En la jornada anterior, entre otras cosas, visitamos el Palacio de Verano de Pekín.

Vistas de la Gran Muralla China en Mutianyu
Vistas de la Gran Muralla China en Mutianyu

De Pekín a Mutianyu en transporte público

Llevábamos el número del bus apuntado, el 916 Express, y el lugar donde teníamos que cogerlo. No es complicado y está bien señalizado. De todas formas escribiremos un artículo detallado de cómo ir de Pekín a la Gran Muralla en Mutianyu. Llegamos aproximadamente a las 6 de la mañana y a los 2 o 3 minutos de esperar en la cola (apenas había 3 o 4 personas en ese momento) llegó el bus y nos montamos. El bus cuesta 12 yuanes y hay que pagarlo exacto (a no ser que tengamos tarjeta de transporte de Pekín).

Este autobús es urbano y éramos los únicos extranjeros. Se bajaba y subía gente por el camino, como cualquier otro bus de línea normal. Nosotros teníamos que bajarnos en Huairou Beidajie, donde teníamos que coger otro autobús ya dirección a Mutianyu.

El trayecto hasta aquí duró más o menos hora y media. Luego tuvimos que esperar un rato hasta que llegara el H23. También se puede coger el H36, H35 y H24. El trayecto tarda una media hora. Por cierto, hay que cruzar la calle cuando llegamos desde Pekín, ya que hay que tirar en la dirección opuesta. En este sitio intentaron hacernos el lío para ver si picábamos y nos llevaban en taxis y coches particulares hasta la Gran Muralla. El bus cuesta 3 yuanes y es la mejor forma de llegar. Es normal que digan que allí no pasa ningún autobús o que hay que esperar varias horas hasta que llegue, etc. Esto es algo que también vio Alberto durante su viaje a China en 2016. Ni caso.

Llegamos a la entrada de la Gran Muralla China poco después de las 8:30h. Una hora muy buena, ya que aún no hay muchos turistas. Lo que hicimos rápidamente fue ir a taquilla y comprar la entrada. Hay que tener en cuenta que para subir hay varias opciones: telesilla, teleférico o a pie (mucho más duro y requiere tiempo). También para llegar hasta la entrada donde está el teleférico y telesilla se puede optar por un shuttle bus. Para bajar están las mismas opciones, pero también un tobogán que bajas como en un trineo.

De entre todas las opciones, nosotros optamos por subir en telesilla (es más barato que el teleférico), bajar en tobogán y coger el shuttle bus hasta la entrada. Nos costó 180 yuanes. Si hubiéramos comprado la opción del teleférico era 260 yuanes (23 y 33€, respectivamente). Hay diferentes combinaciones que podemos hacer y es un poco lioso. Podemos ver la web oficial porque los precios cambian. Básicamente hay que tener en cuenta que el shuttle bus ida y vuelta cuesta 15 yuanes (unos 2€), subir y bajar ya sea en teleférico, telesilla o tobogán otros 120-150 yuanes y la entrada a la Gran Muralla cuesta 40 yuanes (según la época puede ser 45 según parece).

A esa hora había bastante poca gente. De hecho cuando subimos en el shuttle bus solo íbamos montados unas 6 personas. No había absolutamente nada de cola y todo fue muy fluido. Subimos en telesilla sin tener que esperar nada de tiempo y una vez arriba igual, estaba prácticamente vacío por el momento.

Recorriendo la Gran Muralla China en Mutianyu y un tramo de la sección sin restaurar

En algún sitio leímos que en la parte de la izquierda de la Gran Muralla suele haber menos gente. Cuando llegamos arriba tenemos la opción de ir hacia la derecha, dirección a la torre 6 y Gubeikou, o a la izquierda, dirección a la torre 14 y la sección de Jiankou. Si subimos en telesilla llegaremos más a la derecha que si llegamos en teleférico. Quizás por eso es por lo que a la izquierda según parece hay menos gente.

En cualquier caso nosotros empezamos a caminar hacia la izquierda, que sí que vimos que no había nadie al menos a esa hora. Pudimos echar algunas fotos prácticamente sin gente y caminar un rato.

Gran Muralla China, en Mutianyu
Gran Muralla China, en Mutianyu

Después decidimos volver hacia la derecha y recorrer la Gran Muralla China hasta donde termina la sección restaurada. Hay que tener en cuenta que las subidas pueden ser muy pronunciadas y pesadas. Es para tomárselo con calma. Incluso vimos a un hombre que lo estaba pasando realmente mal por vértigo, por la inclinación de algunos tramos.

Cuando llegamos al final de la zona habilitada para turistas es cuando empieza la Gran Muralla China sin restaurar en la zona de Mutianyu. Una opción es realizar una ruta de más de 12km por el tramo sin restaurar y llegar hasta la zona restaurada. Es algo que vimos por Internet a algunos viajeros. Nosotros dudamos si visitar un poco esta zona o no.

La cuestión es que la parte restaurada y la no restaurada están a otro nivel. Es decir, para pasar de una a otra hay que saltar literalmente por una ventana en la última torre de la zona restaurada. Para nada está habilitado para los visitantes y de hecho hay carteles para que no se pase. Delante nuestra había un grupo de argentinos y finalmente no se atrevieron. La verdad es que no es para quien tenga miedo a las alturas o no se vea con confianza. El mínimo resbalón o pérdida de equilibrio y hay una caída considerable de varios metros.

Nosotros después de plantearnos la situación decidimos saltar y caminar un poco por la zona no restaurada. Más bien por la curiosidad de también caminar por la verdadera Gran Muralla China, la que se mantiene intacta después de siglos. No hay mucho que ver. Al poco tiempo vimos que no tenía mucho sentido continuar y nos dimos la vuelta. Lo peor, por cierto, es saltar de vuelta a la zona restaurada. Aquí es cuando hay que tener mucho cuidado e impulsarse bien.

Gran Muralla China sin restaurar
Parte de la Gran Muralla China sin restaurar

Para bajar lo hicimos desde el tobogán. Es una de las curiosidades que tiene la Gran Muralla China en Mutianyu. Bajas en una especie de trineo y básicamente lo que haces es acelerar y frenar. No es para nada peligroso, pero por precaución en las curvas conviene no acelerar demasiado.

Tobogán para bajar de la Gran Muralla China
Tobogán para bajar de la Gran Muralla China

Cuando llegamos abajo vimos la cantidad de gente que había. Eran las 11 de la mañana (nosotros habíamos entrado a las 08:30h) y había una larga cola para coger el teleférico y telesilla, así como esperando el shuttle bus. Sin duda es muy recomendable entrar a primera hora, no solo por ver la Gran Muralla China más vacía, sino también para evitar tener que pasar un buen rato en la cola para entrar y para coger el shuttle bus.

Una vez debajo de nuevo no tardamos mucho en ir hacia el bus de línea para posteriormente coger el 916 Express de vuelta a Pekín. En la zona de abajo en Mutianyu hay muchas tiendas y restaurantes. Nosotros preferimos comer en Pekín.

Había sido una mañana bastante completa recorriendo parte de la Gran Muralla China. Sin duda una visita obligatoria si estamos en Pekín. Es una excursión perfecta que si la organizamos bien puede durar únicamente eso, la mañana. Para el resto del día teníamos aún varias visitas planificadas, pero lo primero era comer.

Llegamos a la estación Dongzhimen sobre las 13:00h. Decidimos buscar algo por allí para comer, aunque no había mucha opción. Por suerte encontramos un restaurante que tenía muy buena pinta. Esa fue nuestra segunda comida en China. Tuvimos un problema de entendimiento ya que nos pusieron dos platos por cabeza. No entendieron bien lo que le dijimos. Eran dos platos de pasta, pero uno de ellos era picante y otro normal. Muy buena comida y todo por 65 yuanes por cabeza con bebida y plato de arroz incluido (unos 8,30€).

Comida en un restaurante de Pekín, cerca de la estación de Dongzhimen
Comida en un restaurante de Pekín, cerca de la estación de Dongzhimen

Templo de los Lamas, un lugar muy bonito en Pekín

La visita principal para ese día por la tarde fue el templo de los Lamas. Hasta aquí fuimos andando, ya que estaba a unos 2km y era temprano. La entrada nos costó 20 yuanes (unos 2,5€). Hay que tener en cuenta que todos los precios que ponemos son durante una visita en abril de 2019. Los precios varían según si es temporada alta o baja, aunque la diferencia no es grande.

Este templo es muy grande. Aquí dedicamos no mucho menos tiempo del que habíamos echado en la Gran Muralla por la mañana. Es un lugar que merece la pena recorrer con tranquilidad.

Templo de los Lamas, en Pekín
Templo de los Lamas, un lugar imprescindible en Pekín

El templo de los Lamas de Pekín, que también se le conoce como templo de Yonghe, que significa palacio de la Paz y la Armonía. Es considerado el templo budista tibetano más importante que hay fuera del Tíbet. Sin duda es una visita que hay que hacer en Pekín, sin importar la cantidad de días que estemos.

Está compuesto por varios edificios, a cada cual más bonito. Es un sitio religioso muy importante también para los locales. Había bastantes turistas, pero en ningún momento notamos una masificación. Es bastante grande y eso ayuda.

Uno de estos edificios es el conocido como Falun Dian. Es uno de los más populares para los turistas porque en su interior está la estatua de bronce de Tsongkapa. Es considerado el fundador de la secta de los bonetes amarillos, o también conocida como escuela Geluk. Esto es una disciplina dentro del budismo tibetano.

Estatua de bronce de Tsongkapa
Estatua de bronce de Tsongkapa, en el templo de los Lamas

Pero si hay una estatua que impresiona es la de la estatua de Maitreya. Se trata de una estatua de 18 metros de altura. Está dentro del pabellón Wanfu Ge. En este caso estamos ante una estatua de madera.

Por cierto, dentro de los pabellones no suelen dejar hacer fotos. Pero durante nuestra visita había un grupo de budistas que estaban de excursión y todos ellos estaban haciendo fotos sin parar. Así que si ellos hacen fotos…

El templo de los Lamas de Pekín fue construido durante la dinastía Qing y comenzó en 1694.

Interior del templo de los Lamas
Una de las zonas del templo de los Lamas

Torre del Tambor y Torre de la Campana de Pekín

Tras visitar el templo de los Lamas nuestro objetivo era ver el templo de Confucio, que está a apenas 250 metros. Sin embargo cuando llegamos a la puerta vimos que los lunes estaba cerrado. Tuvimos que aplazar la visita para otro día.

Decidimos ir a ver la Torre del Tambor y la Torre de la Campana, que no estaban a mucha distancia. Parece que ese no iba a ser nuestro día para realizar estas visitas. Cuando llegamos a la Torre de la Campana nos sorprendió que estaba todo muy vacío de gente. Al acercarnos más vimos un pequeño cartel en la entrada donde informaba de que se encontraba en restauración y no abría hasta un día después de dejar Pekín.

No nos quedó más remedio que ir directamente a la Torre del Tambor. Por separado cuesta 20 yuanes y combinado ambas torres cuesta 30 yuanes. Hay que tener en cuenta que los horarios de todos los templos y sitios así de interés suelen cerrar bastante temprano. Algunos a las 17:00h, otros a las 18:00h pero incluso a las 16:00h podemos encontrarnos. Es conveniente planificar bien las visitas. En este caso cerraba a las 17:00h en la época que fuimos y entramos de milagro. Fuimos los últimos en comprar la entrada y cerraron la taquilla.

La Torre del Tambor de Pekín
La Torre del Tambor de Pekín

La Torre del Tambor llegó a ser usada para anunciar el tiempo. Básicamente podemos decir que eran el reloj de la época. Hoy en día es un atractivo turístico importante e incluso podemos asistir a actuaciones que hay varias veces al día donde tocan varios tambores. Nosotros tuvimos mala suerte y en el turno de las 16:45h, que era el último y nos cuadraba perfecto, se suspendió por algún motivo.

Al menos durante nuestra visita el horario de espectáculo en la Torre del Tambor era: 09:30, 10:30, 11:30, 13:30, 14:30, 15:30 y 16:45h.

Desde lo alto de la torre hay unas bonitas vistas de la ciudad de Pekín.

Cena en Din Tai Fung, restaurante estrella Michelin en Pekín

Una vez visitamos la Torre del Tambor nos fuimos a callejear un poco por los alrededores. Llegamos a un bonito lago, Shichahai, cerca del lago principal del parque Beihai. Esta zona es bastante bonita, con muchos puestos callejeros y callejuelas tradicionales.

Pero para calle curiosa la siguiente a la que fuimos. Cogimos el metro hasta la zona del mercado Wangfujing. Por aquí estuvimos ya el día anterior, aunque en esta ocasión fuimos a una calle donde hay muchos puestos callejeros. Es una callejuela muy turística, llena de puestos donde podemos encontrar bichos para comer y cosas que para un occidental llama mucho la atención.

Calle para comer bichos en Pekín, en Wangfunjing
Calle llena de puestos callejeros donde venden bichos, en Wangfunjing

Para cenar esa noche fuimos a un restaurante estrella Michelin que nos habían recomendado. Era muy barato y por la curiosidad fuimos. Se llama Din Tai Fung y está dentro de un centro comercial en la zona de Wangfujing. La cena salió por 85 yuanes por cabeza (11€).

Cena en Din Tai Fung
Uno de los platos de la cena en Din Tai Fung

La verdad que la comida no estaba mal, pero ni mucho menos fue el mejor restaurante donde comimos en Pekín. Cualquier opción que encontremos por la calle seguro que es mejor. Pero bueno, una curiosidad más.

Para el hostal de vuelta fuimos andando, ya que estaba a menos de 2km. Así pusimos punto y final a un completo día por Pekín. Sin duda muy bien aprovechado. Todavía quedaban muchas cosas que hacer y ver en la capital de China.

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