Llegada a China, primeros trámites y visita al Palacio de Verano de Pekín

Por fin llegó el día y pusimos rumbo a China. Nuestro vuelo con Air China iba directo de Madrid a Pekín y llegamos a la capital de este bonito país asiático muy temprano, poco después de las 5 de la mañana. Nuestra idea era aprovechar ese día para hacer algunas visitas y especialmente asentarnos en esta nación tan distinta y tomar las primeras impresiones. Trámites de entrada al país, comprar una tarjeta SIM para tener Internet, así como aprender a movernos por una ciudad tan grande. También visitamos el Palacio de Verano de Pekín.

Vuelo de Madrid a Pekín y trámites a la llegada

El vuelo fue bastante puntual y salimos y llegamos a la hora prevista. La verdad que es una buena opción para ir a China desde España, ya que hay vuelos directos y si se cogen con tiempo salen bien de precio. Ya hablamos de ello en el artículo de nuestra ruta de 21 días por China.

Nada más llegar a Pekín teníamos por delante varios trámites en el propio aeropuerto. Uno de ellos es imprescindible: inmigración. Al salir del avión tuvimos que caminar un poco hasta llegar a una zona donde hay muchas máquinas para registrarnos las huellas. Pones el pasaporte, los dedos que te van diciendo y te genera un ticket donde dice que ya están registradas tus huellas. Parece que esto no es más que adelantar trabajo para después.

Pantalla de Air China del vuelo de Madrid a Pekín
Pantalla de Air China del vuelo de Madrid a Pekín

Nos asustamos un poco cuando fuimos a la zona de inmigración, donde están los policías para enseñar el pasaporte y eso, lo típico a la llegada a cualquier país. Había muchísima gente. Tanta gente que temíamos estar allí horas. Parece ser que en ese momento del día se juntarán muchos vuelos o algo, porque era exagerado. Por suerte nosotros teníamos el visado de grupo y eso nos evitó tener que hacer cola normal; pasamos a la última fila a la izquierda, que es la habilitada para visas de grupo. Aun así estuvimos media hora más o menos esperando.

Una vez por fin dentro de China, antes de salir del aeropuerto teníamos como objetivo dos cosas: sacar dinero del cajero y comprar una tarjeta SIM. Al final solo pudimos sacar dinero. Por cierto, los cajeros en el aeropuerto internacional de Pekín están a la izquierda conforme se sale del control de inmigración, andando 2 o 3 minutos. No hay muchos. Hay varias entidades y la que no nos dio nunca problemas en todo el país fue Bank of China. Como siempre, utilizamos la tarjeta Bnext para retirar en el extranjero.

El problema del Internet en China

Una vez pasamos el control migratorio y ya teníamos yuanes en el bolsillo, queríamos comprar una tarjeta SIM para tener Internet. Esto es un problema en China, y es que es muy complicado navegar por la red con normalidad. Para empezar plataformas como Facebook, WhatsApp, Instagram, Google en general están bloqueadas. Ya hablaremos en otro artículo de cómo usar Internet en China.

Pero además en el propio aeropuerto no hay tiendas para comprar tarjetas SIM y el Wi-Fi que tienen se conecta solo si tienes WeChat (recomendable instalarlo antes de llegar al país). Solamente vimos una máquina expendedora que vendían tarjetas SIM, pero no aclaraban la capacidad ni nada. Estaba casi todo en chino y por lo que pudimos ver era bastante limitada en cuanto a megas disponibles y luego tenías que ir recargando. Pero no estoy seguro. El caso que no nos convenció y decidimos comprar una tarjeta más tarde en la ciudad.

Del aeropuerto de Pekín al centro

Algo que es bastante sencillo es llegar del aeropuerto de Pekín al centro. Existen autobuses, aunque lo normal es que haya que hacer varias combinaciones y sea un poco lioso y bastante tiempo. También se puede ir en taxi, pero es más caro y se tarda más. Nosotros optamos por el Airport Express. Es un tren que une el aeropuerto de Pekín con el centro de la capital china en una media hora y apenas cuesta 25 yuanes (poco más de 3€). El billete se compra en una máquina o también en la taquilla.

El Airport Express sale de la terminal 2 y de la 3. Tarda 20 o 30 minutos, según la terminal que cojamos, hasta llegar a Dongzhimen. Hace una parada intermedia en Sanyuanqiao, por donde pasa la línea 10 de metro.

Airport Express del aeropuerto de Pekín a Dongzhimen
Airport Express, una de las mejores formas de ir del aeropuerto al centro de Pekín

Nosotros fuimos hasta Dongzhimen, que está conectado con la línea 2 y 10 de metro. Nuestra intención aquí era coger un taxi e ir hasta el hostal. Lo normal es que no nos costara más de 20 yuanes (2-3 euros a lo sumo) para una distancia de apenas 3km. Sin embargo al salir de la estación, también quizás porque aún eran poco más de las 7 de la mañana, no vimos taxis. Había únicamente uno parado en una calle al lado.

Fuimos a preguntar al taxista y nos pedía 180 yuanes. Una auténtica barbaridad y que lógicamente no íbamos a aceptar porque era una estafa. Estamos hablando de 25€ por un trayecto de 3km. Rápidamente comenzó a bajar y bajar de precio hasta que lo dejó en 80 yuanes cuando nos estábamos yendo. Aun así era un precio muy caro. Carísimo en realidad (unas 4 veces más de lo que costaría).

La verdad que durante todo el viaje fue la única vez que tuvimos problemas con algún taxista. Todos los demás, aunque no cogimos demasiados, fueron honestos y ponían el taxímetro y demás. Quizás este nos vio cargados con el equipaje y la hora que era y que no había muchas más opciones y quiso aprovecharse. Decidimos ir andando al hostal, que aunque eran 3km tampoco era una distancia insalvable. Lo peor, eso sí, ir cargados con el equipaje. Pero bueno, al inicio de un viaje siempre hay fuerzas.

Primeras impresiones de China

Fuimos a pie desde la estación de Dongzhimen hasta nuestro hotel, que estaba muy próximo a la entrada norte de la Ciudad Prohibida. Por el camino pudimos tener las primeras impresiones de China. Vimos una ciudad menos caótica de lo que imaginábamos. Quizás esperábamos más tráfico, más bullicio de gente. Es cierto que era muy temprano, pero fue algo que pudimos corroborar los siguientes días.

Hay mucha gente, muchísima. Eso es lógico. Pero no notamos una aglomeración excesiva, ni problemas de tráfico ni nada. Todo lo contrario. Calles muy ordenadas, bastante limpieza y al menos esa zona era muy tranquila. Pasamos por una zona de hutongs, que son las callejuelas tradicionales chinas y que aún se conservan en algunas partes.

Zona de Hutongs, en el centro de Pekín
Zona de Hutongs, en el centro de Pekín

Por el camino también quisimos comprar algo para desayunar y entramos en el primer 7-Eleven que vimos. Por cierto, hay bastantes en Pekín, pero nada que ver con otros países asiáticos. Fuera de la capital, a excepción de Shanghái y poco más, prácticamente no hay esta franquicia. Pensamos que veríamos alguna tienda de móviles pero la verdad que fracasamos en eso. Es cierto que había alguna, pero nos decían que no podían vender tarjetas SIM. Parece que iba a ser más complicado de lo esperado.

Llegamos al hotel que teníamos reservado, King Parkview Hotel. Allí pasamos tres noches. Un lugar muy recomendable. Está muy cerca de algunos de los principales lugares turísticos de la capital china y también de algunas paradas de metro. Fue el alojamiento más caro en China, pero aun así no pasó de 20€ por cabeza y noche. Lo primero que queríamos hacer es conseguir una tarjeta para tener Internet y después ir al Palacio de Verano, en metro.

Cómo comprar una tarjeta SIM en China

Esto resultó ser un pequeño problema que no esperábamos. Nos imaginamos que en Pekín sería sencillo comprar una tarjeta SIM para tener Internet. La realidad es que no es tan fácil como pensamos y no había prácticamente opciones. Leímos por Internet y también nos comentaron que lo mejor era China Unicom. Una compañía que tiene buena cobertura y vende tarjetas a extranjeros.

En el hotel nos indicaron cómo llegar a una zona de tiendas para comprar tarjetas y era en una calle comercial que teníamos apuntada en el mapa, en Wangfujing. Sin embargo aquí había tiendas, pero no vendían SIM. Únicamente una nos ofrecían una tarjeta pero la verdad que lo vimos carísimo y con poca capacidad. No recuerdo cuánto era, pero algo así como 30€ y daban muy poca capacidad. La idea era adquirir la SIM antes de poner rumbo al Palacio de Verano, que iba a ser la principal visita para ese día.

Después de preguntar en varios sitios y más o menos guiándonos como pudimos (sin mapas y sin Internet) llegamos por fin a una tienda de China Unicom, que estaba cerca de la parada de metro Dongdan.

Solo tenían una tarifa, o al menos eso nos dijeron en esa tienda. Parece ser que es una tarifa para extranjeros o algo así. Nos costó 150 yuanes (unos 19€), traía 20 GB y servía para dos meses. No necesitábamos tanto tiempo, ya que solo íbamos a estar tres semanas, pero era la única  tarifa.

Eso sí, para poder utilizar WhatsApp, Google y otros servicios, tuvimos que utilizar una VPN. La verdad que esto no siempre funcionaba y hacía que el Internet generalmente fuera lento, pero era la única forma. Usamos ExpressVPN.

Usando el metro de Pekín por primera vez

Todo lo anterior fue a pie. Anduvimos bastantes kilómetros, eso sí. Ahora ya era inevitable coger el metro, ya que fuimos desde Dongdan hasta el Palacio de Verano, a más de 15km de distancia.

Utilizar el metro en Pekín, y en cualquier otra ciudad de China, es muy sencillo y económico. Nosotros siempre utilizamos billetes sencillos, ya que tampoco lo cogimos mucho. Creo que hay tarjetas por día y cosas así, como suele haber en otras ciudades. La verdad que no nos paramos a mirarlo bien porque tampoco nos interesaba. El billete sencillo cuesta entre 6 y 10 yuanes normalmente. Depende del número de paradas.

Para comprar un billete de metro en Pekín hay que ir a alguna de las máquinas habilitadas para ello. Están en inglés y es bastante intuitivo. Eso sí, hay que tener en cuenta que los billetes de 1 Yuan no son aceptados (la moneda de 1 Yuan sí) y los billetes grandes tampoco. Conviene por tanto reservar siempre algunas monedas de 1 Yuan, así como billetes pequeños.

Mapa del metro de Pekín
Mapa del metro de Pekín

En la máquina solo tenemos que seleccionar el número de billetes (si es uno o para varias personas) y elegir en el mapa la estación de destino, que en nuestro caso era una al lado del Palacio de Verano. Esto es importante, ya que si nos bajamos en otra parada que no sea la que hemos comprado, no podremos salir y habría que ir a información para actualizar el billete y pagar la diferencia.

También hay que tener en cuenta una cosa importante, y es que en China (especialmente en Pekín) hay que pasar un control de seguridad al entrar, propio de un aeropuerto. Hay que pasar la mochila (aunque sea un bolso pequeño) por el escáner y también nos pasan el detector a los pasajeros. Incluso en una ocasión me hicieron beber un poco de agua de una botella que llevaba para comprobar que no era explosivo ni alguna cosa rara. No dejan entrar nada que sea inflamable (mechero, desodorante…). Es aconsejable llevar siempre en el móvil una foto con el mapa del metro.

El Palacio de Verano de Pekín

La visita turística que teníamos prevista para ese día era el Palacio de Verano de Pekín. Sin duda es un lugar que no puede faltar en un viaje a la capital de China. Está bastante alejado del centro, por lo que inevitablemente vamos a tener que usar transporte público. Por suerte el metro es muy bueno y llegamos sin problemas.

Zona de canales dentro del Palacio de Verano de Pekín
Zona de canales dentro del Palacio de Verano de Pekín

Este es un lugar en el que podemos pasar varias horas. Es un complejo realmente grande. La entrada nos costó 30 yuanes (unos 4 euros). Hay que subir desde la entrada para posteriormente volver a bajar hacia el lago Kunming. Por el camino podemos ver diferentes edificaciones del Palacio de Verano, como la pagoda del Buda Fragante. Es una zona con bonitos paseos.

Junto al lado está el Gran Corredor. Sin duda es uno de los espacios más reconocibles del Palacio de Verano de Pekín. Se trata de un pasillo cubierto de unos 700 metros. Fue ordenado construir por la emperatriz para poder pasear sin que le diera el sol o se mojara cuando llovía.

Gran Corredor del Palacio de Verano de Pekín
Gran Corredor del Palacio de Verano de Pekín

Por aquí podemos ver diferentes jardines y zonas muy bonitas. Era domingo y se notaba que era un lugar muy popular para los turistas locales. Además ese día la temperatura era muy buena en plena primavera.

Siguiendo por el Gran Corredor llegamos hasta otro de los iconos del Palacio de Verano: el barco de mármol. En su momento hubo mucha polémica a su alrededor. Se considera que la emperatriz lo construyó como un capricho propio con dinero que debería de ir a otras cosas más importantes y no a un gran barco inservible.

Barco de mármol, en el Palacio de Verano
Barco de mármol, en el Palacio de Verano

Salimos por otra puerta distinta a la que habíamos entrado al Palacio de Verano. Es un complejo realmente enorme y, como hemos mencionado, podemos pasar bastante tiempo aquí.

Primera comida en China

Después de visitar el Palacio de Verano ya teníamos hambre. Aquí pasamos bastante tiempo y ya se hizo un poco tarde, por lo que como habíamos comido en el vuelo por la mañana y el cuerpo aún no estaba adaptado al horario de allí, decidimos hacer una comida-cena y listo.

Volvimos en metro al hotel, un trayecto un poco largo ya que está bastante lejos. Dimos una vuelta por los alrededores, que eran calles muy tranquilas, llenas de hutongs y casas tradicionales.

Dejamos las cosas en el hotel y fuimos a buscar un restaurante para comer. Entramos en uno que tenía pinta de ser muy local y nos gustó. Aquí experimentamos lo que sería algo típico durante las próximas tres semanas: la dificultad para elegir la comida. En China la gente no suele hablar inglés y en ocasiones puede ser un poco difícil entenderse. En los restaurantes pasa eso. Es cierto que muchos tienen fotos en el menú o que incluso los más turísticos lo ponen en inglés, pero generalmente no es así.

En este restaurante que entramos tenía algunas fotos, pero el 90% del menú venía solo en chino. Como pudimos nos entendimos con el camarero, que eso sí siempre son muy amables e intentan hacer lo posible por entender, y pedimos la comida. Nos costó 40 yuanes (5€) un plato de ternera picante, otro de arroz y una botella de agua. Comida muy  buena. Días después volvimos a comer en el mismo sitio.

Primera comida en China
La primera comida del viaje por China

Y así pusimos fin al primer día por China. Unas primeras horas donde comenzamos a aprender más sobre el país y realizamos la primera visita al Palacio de Verano. Habíamos quedado con una trabajadora del hotel para pagarle las entradas para la Ciudad Prohibida, que amablemente nos la compró por Internet, y no muy tarde fuimos a dormir. Había sido un viaje muy largo y eran ya muchas horas sin dormir. Además al día siguiente a las 4 de la mañana tocaba levantarse para ir a la Gran Muralla China.

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