Bus de La Habana a Viñales y visita al mural de la Prehistoria

Continuamos con nuestra ruta por Cuba y pusimos rumbo de La Habana a Viñales. Fue nuestro segundo destino tras la capital cubana. Allí pasamos dos noches, aunque lo menos interesante de este lugar es el pueblo en sí. Lo mejor es realizar rutas senderistas, descubrir los bonitos parajes naturales que lo rodean e incluso acercarse a algún cayo. Nosotros en este día tuvimos experiencias con algunos locales y también visitamos parte del Valle de Viñales y fuimos hasta el mural de la Prehistoria. Pero antes nos quedaban unas horas en la capital.

Plaza de la Revolución de La Habana

Para ir de La Habana a Viñales utilizamos el bus con la empresa Viazul, la cual recomendamos. El trayecto dura unas 4 horas y cuesta 12 dólares. A día de hoy hay tres horarios y en nuestro caso cogimos el de las 11:25h. La estación de autobuses de La Habana desde donde salía el bus está junto a la plaza de la Revolución y a unos 2,5km de donde nos hospedábamos.

Decidimos dejar la Plaza de la Revolución para visitarla ese día, ya que así aprovechábamos el viaje al estar más alejada del centro. Hablamos con el chico de la casa donde nos quedábamos y nos explicó la mejor forma de llegar allí sin tener que coger taxis y pagar más por ser turistas. Cogimos un almendrón, que son los coches antiguos (también los llaman máquinas) que cogen los locales para moverse. Funcionan como si fueran líneas de autobuses y más o menos siguen una ruta.

En nuestro caso teníamos que coger uno que fuera dirección a Cerro y Boyeros y decirle al conductor que nos parara cerca de la Plaza de la Revolución. Cuesta 1 CUC (1 dólar) o al menos eso es lo que pagamos nosotros y lo que nos dijo el del hostal que pagáramos. Simplemente nos montamos en el coche, le dijimos dónde íbamos y le dimos 1 CUC cada uno.

Almendrón para moverse por La Habana
Almendrón, los típicos coches para moverse por La Habana

Antes de ir a la estación de autobuses fuimos a la Plaza de la Revolución. Es sin duda un lugar emblemático de La Habana y hay que visitarlo. Nosotros tuvimos la oportunidad de verla de noche (aunque solo desde el taxi al llegar el primer día) y también esa mañana. Cuando llegamos estaba completamente vacía, aunque al poco comenzaron a llegar algunos turistas. Es realmente enorme. Para que nos hagamos una idea su superficie es de unas tres veces la Plaza Roja de Moscú.

En el centro de la plaza de la Revolución de La Habana podemos ver el Memorial José Martí. Esta estructura en honor de este héroe nacional es la más alta de la capital cubana con 142 metros de altura. Delante hay una gran estatua de José Martí.

Memorial de José Martí
Memorial de José Martí

Según pudimos ver es posible subir a un mirador en el Memorial José Martí. También cuenta con un museo. Nos hubiera gustado entrar pero no teníamos tiempo suficiente.

En la Plaza de la Revolución Cubana están los famosos relieves del Che Guevara y de Camilo Cienfuegos. Por la noche se iluminan. Es una de las imágenes típicas de Cuba y que todo turista busca.

Plaza de la Revolución de La Habana
Plaza de la Revolución en La Habana

Charla con un disidente cubano en La Habana

Desde la Plaza de la Revolución fuimos caminando hasta la terminal de buses que estaba muy cerca. Fuimos a la oficina de Viazul a canjear nuestros billetes pero aún era pronto y nos dijeron que más tarde. Allí no había Wi-Fi y preguntamos para conectarnos en algún parque cercano. Fuimos a un parque donde supuestamente había Internet pero en realidad no.

Allí en ese parque conocimos a un hombre que se autodenominó disidente cubano. Nos estuvo contando muchas cosas de la vida en su país. Al final viajar a Cuba es también hablar con locales, descubrir historias y sobre todo ver los dos puntos de vista. Cuba no es un país fácil para sus habitantes. “La lucha cubana”, como tanto les gusta decir a ellos. Es un país donde tampoco puedes mostrar tus ideas de forma abierta.

Nosotros en Medio Penique no vamos a meternos en problemas políticos de otras naciones, ni mucho menos. Simplemente contamos nuestras vivencias y esta es una de ellas. Algo que nos enriquece porque al final aprendemos más sobre un territorio por boca de un local. Durante la ruta por Cuba pudimos conocer versiones de personas muy contentas con el gobierno cubano, con la vida actual del país, y otras personas que opinan todo lo contrario y que te cuentan que lo que más desean es poder salir de su país o que cambien las cosas.

Este cubano nos contó su versión. Habló con nosotros del gran atraso que hay en Cuba en cuanto a temas como Internet. Nos dijo lo difícil que es poder tener productos básicos con los sueldos tan bajos que cobran. Estuvo contándonos su caso, que tenía dos trabajos y aun así casi no le daba para poder llenar la nevera y tener material imprescindibles para cualquier persona.

Estuvimos hablando con este hombre bastante rato hasta que nos dimos cuenta que nuestro bus estaba a punto de salir. Fuimos a ese parque a buscar Internet y nos fuimos con algo mucho mejor: hablar con un cubano que nos contó su experiencia personal. Sin duda fue algo que nos dio para reflexionar. ¿Cuántas cosas nos perdemos en nuestro día a día mirando el móvil o conectados a Internet?

Bus de La Habana a Viñales

Ya en la terminal de Viazul de La Habana fuimos a recoger nuestros billetes. Esto es algo que tuvimos que hacer en todos los trayectos: antes de montar al bus hay que ir a la oficina de la compañía, dar nuestro nombre y pasaporte y que nos den los billetes para viajar.

Nosotros fuimos de La Habana a Viñales en autobús con Viazul ya que consideramos que es lo más cómodo y también podemos decir que económico, aunque hay alguna opción más barata. Es lo más cómodo ya que nos aseguramos un asiento, un autobús cómodo donde nuestro equipaje puede guardarse en el maletero sin problemas. También nos aseguramos una hora de salida y no tener que buscar nada.

Hay otras opciones para ir de La Habana a Viñales y en general a cualquier sitio del país. Algo muy común son los colectivos, que son furgonetas que te llevan de un sitio a otro. Hay colectivos cerrados, que van de un punto a punto con un número concreto de gente, y también colectivos que van recogiendo gente por el camino. A nosotros al llegar a la estación nos ofrecían ir por 10 dólares, que son 2 menos que el autobús. Sin embargo en la mayoría de casos lo más normal es que tengamos que esperar a que esa furgoneta se llene con un mínimo de gente. Sinceramente creo que lo que más compensa para viajeros como nosotros, que tampoco es que fuéramos muy bien de tiempo, es ir en bus con Viazul.

El trayecto en autobús entre La Habana y Viñales dura unas cuatro horas y pasa por parajes naturales de increíble belleza. El valle de Viñales es un lugar muy bonito para conocer en Cuba. Merece mucho la pena y podemos decir que dos noches, como fue nuestro caso, se quedan cortas.

A medio camino, cuando llevábamos unas dos horas de viaje, el bus paró en un lugar bastante orientado al turismo. Típica parada en la carretera donde hay un restaurante, baños, etc. Precios para turistas, lógicamente.

Bus de La Habana a Viñales
Vistas en el bus de La Habana a Viñales

Viñales y el problema del alojamiento en Cuba

Cuba es un país impredecible, donde cualquier cosa puede cambiar. Podemos estar en un día soleado por completo y de repente pasar una tormenta caribeña y llover como no hemos visto nunca. Podemos tener planeado llegar a un sitio a una hora y surgir cualquier tipo de problema por el camino y llegar horas después. También podemos tener contratado un alojamiento y tener que dormir en otro sitio diferente. Y sí, esto último nos pasó en prácticamente todos nuestros alojamientos.

Cuando llegamos a Viñales nos dimos cuenta de que es un pueblo muy, muy turístico. Excesivamente turístico, podemos decir. Nada más bajar del autobús pudimos ver mucha gente ofreciéndonos alojamiento. Por ello ir a Viñales sin tener nada reservado (salvo quizás en temporada alta) no es un drama. Es relativamente fácil encontrar algo, aunque quizás no tanto si vamos tres personas, como era nuestro caso.

Nosotros teníamos reservado un alojamiento para los tres. Una casa con tres camas, desayuno incluido, no muy lejos de lo que sería la calle principal, etc. En fin, un alojamiento que habíamos cogido porque era lo que se adaptaba a lo que queríamos. Pero al llegar allí la mujer de la casa nos dice que ha habido un problema y que no nos puede hospedar. Que ella no sabía que íbamos a ir allí.

Y aquí empieza la cuestión de Cuba, Booking e Internet. Según nos dijeron los cubanos no tienen acceso a Booking. Lo tienen bloqueado por Estados Unidos (eso decían, la verdad que no sabemos hasta qué punto es cierto pero no nos extraña para nada). Entonces los dueños de los alojamientos utilizan intermediarios que les gestionan sus viviendas. Algún alojamiento nos dijo que incluso hasta el día antes o el mismo día no sabían a quién o cuántos iban a hospedar en su vivienda.

En este caso era la hija de la mujer quien le gestionaba todo desde Estados Unidos. La mujer según nos dijo había estado enferma y había cerrado la página para no recibir visitas. Vamos, había dado de baja el alojamiento. Entonces nos dijo que si nos hospedaba se exponía a una sanción durísima del gobierno. Reabría el local dos días después y eso la verdad que nos hizo sospechar que realmente no es que cerrara por enfermedad, sino que como hacían otros muchos no abrían en temporada baja. Justo dos días después ya empezaba noviembre, que se considera el inicio de la temporada alta. Así se aseguran tener gente siempre y no pagar los impuestos que sean y que no salga a cuentas.

Esto nos rompió lógicamente todos los planes. Habíamos llegado a Viñales con el tiempo justo y nos encontrábamos con que no teníamos dónde dormir. Eso sí, la mujer, así como unas amigas que estaban con ella en su casa, se pusieron a buscarnos alojamiento. Algunos vecinos decían que estaban llenos, otros que no habían pagado la licencia y que no nos podían hospedar, otros incluso que el precio que habíamos pagado no les compensaba, etc.

Al final, después de esperar bastante rato, una mujer llamó a una casa que estaba libre, tenía tres camas y cumplía con lo que habíamos reservado. Estaba a apenas una calle de allí. En concreto el alojamiento era la casa de Los Profesores. Sin duda fue uno de los mejores sitios donde nos hospedamos en todo el viaje a Cuba.

Son dos profesores que alojan viajeros. El sitio está muy bien, son gente encantadora, se portaron muy bien con nosotros y además nos contaron muchas cosas de su vida y su país. Nos dijeron que habían tenido la oportunidad de viajar a España y Francia y eso para ellos había sido un sueño. Incluso el hombre, Medardo, había escrito un libro de sus recuerdos e imágenes de ese viaje.

El alojamiento se llama La Cabaña de los Profesores Universitarios. Está en la calle Orlando Nodarse número 20, e/ Adela Azcuy y Joaquín Pérez. Nosotros no nos llevamos ningún tipo de comisión, pero de verdad lo aconsejamos. Tienen dos camas individuales y una doble, por lo que es ideal para 3-4 personas. No suelen funcionar por Booking y similares por los problemas que hay con ese tema. Normalmente hacen todo a través de e-mail y además, una vez hemos vuelto de Cuba, sin duda es lo mejor para evitar problemas. Simplemente basta con enviarles un e-mail para que reserven para una fecha concreta. La dirección es Medardo.perez @ nauta.cu.

Valle de Viñales y mural de la Prehistoria

Cuando por fin dejamos las cosas en nuestro nuevo alojamiento fuimos a comer. Por desgracia habíamos perdido bastante tiempo con el problema que comentamos del alojamiento que habíamos reservado. Eso hizo que un poco se nos trastocaran los planes, ya que íbamos a tener menos horas de luz. Tuvimos que prescindir de ir a un mirador, por ejemplo.

Así pues lo que hicimos fue ir a comer, que ya era hora. Entramos en un lugar por casualidad y comimos muy bien. Es otro sitio que recomendamos. Se llama Bar-restaurante El Paraíso del Valle. Lo lleva una familia y la verdad que fue de los mejores sitios donde comimos en Cuba. Comida local y muy económica. Tuvimos la oportunidad de hablar bastante con su dueño y nos contó cosas del negocio, de las dificultades para comprar productos, etc. Fuimos varias veces durante nuestra estancia en Viñales.

Ropa vieja, plato típico de Cuba
Ropa vieja, un plato típico de Cuba

Allí probamos la ropa vieja, que es un plato muy típico en Cuba. Básicamente es carne mechada, arroz, frijoles, suele llevar patata o batata. También suele ir acompañado de algunas verduras. En nuestro caso nos costó 3,5 dólares junto a un zumo y un plato de entrante. Bastante económico. El dueño del bar, que se hizo amigo nuestro, nos gestionó un viaje para la excursión del día siguiente por la mitad de lo que habíamos visto e íbamos a pagar después.

Ya con el estómago lleno fuimos por fin a conocer el valle de Viñales. Aquí mucha gente realiza excursiones en caballo. Lo que hacen es recorrer parte del valle encima del animal. Es algo muy popular y hasta nos lo recomendaron amigos que habían estado por allí previamente. Sin embargo al menos en nuestro caso es algo que no nos gusta. Nunca hemos realizado excursiones de este tipo en nuestros viajes por Jordania o Egipto (camellos) y el sudeste asiático (elefantes). Cada uno es libre de hacer lo que quiera, pero nosotros preferimos andar o utilizar transporte alternativo a tener que montarnos encima de un animal que en la mayoría de ocasiones están en situaciones no muy buenas.

Valle de Viñales
Mogotes típicos del Valle de Viñales

Caminamos bastante. Desde Viñales al mural de la Prehistoria hay un recorrido de casi 5km, por lo que entre ida y vuelta hicimos cerca de 10km en un rato. El problema es que el tiempo de luz solar que quedaba era muy limitado. Eso sí, el recorrido hasta allí es muy bonito. Los paisajes son espectaculares y ver el valle de Viñales desde dentro es algo que recomendamos hacer en Cuba.

Mural de la Prehistoria de Viñales
Mural de la Prehistoria en el valle de Viñales

El mural de la Prehistoria está pintado en las rocas de la montaña. Se encuentra en el valle de Dos Hermanas y muestra básicamente la evolución de la vida. Mide más de 100 metros. Eso sí, no hay que confundirse al leer el nombre, ya que no estamos ante un mural hecho en la Prehistoria. El mural de la Prehistoria de Viñales data de la década de 1960. Hoy es un atractivo para los turistas.

Cuando volvimos a Viñales ya era prácticamente de noche. Fuimos al alojamiento un rato y no mucho después salimos nuevamente para cenar. Volvimos a ir al Bar-restaurante El Paraíso del Valle, donde comimos ese mismo día. Al día siguiente nos esperaba una excursión a cayo Jutías, que sin duda fue uno de los lugares naturales más bonitos de nuestro viaje.

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