Shanghái: primeras impresiones y visita al Bund de noche

Un día más por China y otro cambio de ciudad. Esta fue nuestra última mañana en Guilin antes de coger el avión rumbo a Shanghái, donde pasamos los siguientes días. Un trayecto en avión, el único que cogimos dentro de China (a excepción de ir posteriormente a Hong Kong). Todo lo demás lo hicimos vía terrestre. Dejamos atrás la parte más interior del país para ir a una de las ciudades más modernas. Ese primer día pudimos tener una primera impresión de la ciudad y visitar el Bund de noche.

Vuelo de Guilin a Shanghái

Apenas teníamos unas horas por la mañana y no había mucho más que ver por Guilin. Decidimos salir a dar una vuelta por el barrio y buscar algún sitio para comer. Ese día tocaba hacer un desayuno-comida, pero es que cuando llegásemos a Shanghái ya sería casi hora de cenar.

Así pues, tras pasear un poco por el barrio del hostal nos encontramos con un restaurante que tenía pinta de ser bastante local. Aunque no eran ni las 11 de la mañana, ya vimos a varias personas comiendo. Nos pedimos un plato típico de noodles y arroz por 18 yuanes (poco más de 2€).

Comida tradicional china en Guilin
Comida en Guilin antes de coger el vuelo

Para ir de Guilin al aeropuerto habíamos reservado un taxi el día anterior desde el hostal. Nos costó 100 yuanes (unos 12€). Según la hora podía ser más caro, entre 120 y 150 si era de madrugada. Era buen precio ya que la distancia es considerable. Además la taxista que nos llevó puso el taxímetro, pese a que ya era precio fijo y estaba pagado, y le marcó 105 yuanes al llegar al aeropuerto.

El vuelo de Guilin a Shanghái lo cogimos con China Eastern. Fue seguramente el transporte que más tardamos en comprar, ya que esperábamos que bajara un poco de precio. No sabemos si por las fechas o por qué motivo, pero ese día no era barato y nos costó el trayecto unos 110€ (en días normales se podía sacar por unos 50).

Decidimos coger vuelo en vez de tren esta vez porque el trayecto es bastante largo y prácticamente inviable. Solo había un tren al día con horarios “normales” y tardaba unas 10 horas pero saliendo por la mañana y llegando por la noche, por lo que perdíamos ese día. Además costaba casi lo mismo que un vuelo y los demás trenes tardaban entre 22 y 25 horas. Una locura. Estamos hablando de que la distancia en línea recta son 1200km.

Salió puntual el vuelo de Guilin a Shanghái y sobre las 18:00h. Para ir hasta la ciudad hay varias opciones, aunque una de las más populares es utilizar el famoso tren Maglev. Lo cogimos por Internet.

Tren Maglev del aeropuerto de Shanghái al centro

Para ir del aeropuerto de Shanghái al centro cogimos el tren Maglev. Es a día de hoy el único de levitación magnética que está en uso. Este tren alcanza velocidades de hasta 430km/h y tarda en llegar apenas 7 minutos. Eso sí, hay que mencionar que esta velocidad no está presente durante todo el día, ya que muchos horarios únicamente funciona a 300km/h, que no es poca cosa. En nuestro caso por ejemplo funcionó a 300km/h. La frecuencia es de 15-20 minutos, según el momento del día.

El tren Maglev de Shanghái une el aeropuerto de Pudong con la estación Longyang Rd. Aquí hay que cambiar y coger el metro hasta el centro. El billete sencillo cuesta 50 yuanes (unos 6€) y si queremos coger ida y vuelta en la misma semana cuesta 80 yuanes. Se puede comprar en su página oficial y también en taquilla. La verdad que no vimos nada de cola, por lo que entendemos que comprar el billete una vez estamos allí tampoco habría problemas.

Tren Maglev de Shanghái
Tren Maglev del aeropuerto a Shanghái

Nosotros cogimos el tren Maglev por la curiosidad de usar este tipo de transporte. Sin embargo podemos ir perfectamente en metro y por menos dinero. Tarda más, lógicamente, pero la diferencia no es grande para cualquiera que no lleve muchísima prisa. Más aún si tenemos en cuenta que igualmente hay que coger el metro luego para ir al centro.

Hay que tener en cuenta los horarios del Maglev, ya que no funciona las 24 horas. Por ejemplo a la vuelta, que cogíamos un vuelo por la mañana temprano, era imposible tanto este tren como el metro. Es algo a tener presente.

Primeras impresiones de Shanghái

Desde que llegamos a Shanghái nos dimos cuenta de que era una ciudad distinta a lo que habíamos visto durante los anteriores días por China. Especialmente cuando nos montamos en el metro. Es una ciudad más occidentalizada, más acostumbrada a ver extranjeros, edificios con arquitectura distinta y, en general, un aire diferente.

Personalmente Shanghái fue de las ciudades chinas que menos me impresionaron. Quizás por eso, por no tener esa esencia de ser realmente una ciudad de este país y parecer que por momentos podemos estar en Europa. Pero aun así es una ciudad muy bonita y tiene lugares que son imprescindibles conocer cuando viajamos a esta preciosa nación. Es bueno siempre ver las dos caras de un país.

Después de hacer un trasbordo y cambiar de línea, por fin llegamos a la estación de destino. Teníamos el metro a menos de 1km del hostal donde nos alojamos, algo que siempre es de agradecer cuando visitas una ciudad tan enorme donde tienes que moverte por este medio de transporte en muchas ocasiones.

Nos hospedamos en la zona de Laoximen, a apenas 800 metros del jardín de Yuyuan y desde donde podíamos ir andando a otros lugares como el templo de Confucio o incluso hasta el Bund.

Nada más salir del metro y de camino al hostal nos dimos cuenta de la enorme cantidad de edificios altos que hay en Shanghái. Ya de lejos vislumbramos la zona del Bund. Es uno de los iconos de esta ciudad de China. Es donde se concentran los enormes rascacielos y que cada noche se iluminan formando un espectáculo único. Eso era lo que queríamos ver para ese día.

Después de dejar las cosas en el hostal, que por cierto quizá fue de los peores del viaje en China, fuimos a buscar un sitio para cenar. Paramos en un restaurante no muy lejos del Bund y que parecía bastante local. Pedimos un par de platos y comimos por apenas 20 yuanes (2,50€).

Cena tradicional en un restaurante cerca del Bund en Shanghái
Cena tradicional en un restaurante de Shanghái cerca del Bund

El Bund de Shanghái de noche

El Bund de Shanghái de noche es un espectáculo que no hay que perderse si viajamos a esta ciudad de China. Es una atracción turística en toda regla. Cada noche se concentran miles de personas a ver los edificios iluminados, luces LED por todas partes y un ambiente bastante bonito en general.

El Bund de noche en Shanghái
El Bund de noche, un espectáculo que hay que ver en Shanghái

A un lado, en la parte de enfrente cruzando el río, están los grandes edificios modernos. Bancos, la famosa Perla de Oriente, el “abrelatas” o la torre de Shanghái con sus 632 metros de altura. En la otra parte están los edificios más antiguos de lo que fueron coloniales a finales del siglo XIX y principios del XX. Principalmente eran bancos británicos o franceses.

Edificios coloniales del Bund
Edificios coloniales en el Bund

Es un paseo bastante largo y donde se concentran cientos y miles de personas durante todo el día. En ocasiones, especialmente en fechas señaladas y temporada alta, esto puede ser muy agobiante. Nosotros no notamos esa multitud. Es cierto que se concentraba gente, pero para nada era exagerado.

Cuando se llega por la noche al Bund lo normal es que todos los turistas lleguemos a la zona central una vez cruzamos la calle. Aquí sí es donde se concentra bastante gente. Basta con andar un poco y alejarnos de allí y encontraremos más espacio.

Sin mucho más así pusimos fin a este día entre Guilin y Shanghái. Nos quedaba aún mucho por delante en esta moderna ciudad china. Al día siguiente tocaba visitar los lugares más turísticos desde por la mañana temprano.

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