miércoles, septiembre 26, 2018

Monasterio de David Gareja y monasterio de Udabno, en Georgia

Nuestro último día por Georgia antes de poner rumbo a Armenia fue bastante intenso. Nos recorrimos el país de norte a sur, aunque es cierto que no es demasiado extenso. Amanecimos cerca de Stepantsminda y fuimos hasta el monasterio de David Gareja, junto a la frontera con Azerbaiyán. Por el camino muchos kilómetros, pero especialmente tiempo. Caminos no tan buenos.

Monasterio de David Gareja, en Georgia
Monasterio de David Gareja, en Georgia

De norte a sur para visitar el monasterio de David Gareja


La idea ese día era ver el monasterio de David Gareja (también escrito Gareji en muchos sitios), uno de los puntos más interesantes para visitar en Georgia. Posteriormente volver a la capital, Tiflis, para terminar de ver lo que nos faltaba y por la noche coger el tren rumbo a Armenia.

Así pues, ese día madrugamos mucho y antes de las 7 de la mañana ya salimos de nuestro alojamiento. Nos montamos en el coche y pusimos rumbo al sur. El camino que tomamos fue le mismo que el día anterior, pero en sentido sur.

A las dos horas de viaje más o menos paramos en una cafetería en la carretera para desayunar algo. Estaba vacía, quizás por la hora. No tardamos mucho en volver hacia nuestro destino.

Hasta Tiflis el camino fue bastante bien. Carreteras decentes. El problema llegó a partir de ahí, cuando tiramos hacia el sur. Seguramente por el GPS que no tenía bien los mapas actualizados de Georgia, acabamos por unos caminos agrícolas bastantes kilómetros. No nos extrañaba en un principio, pues habíamos leído que había tramos muy malos para llegar hasta el monasterio de David Gareja. Sin embargo al tiempo nos dimos cuenta de que ese camino no podía ser, ya que por allí era imposible que entraran autobuses.

Fuimos bastantes kilómetros al borde de la frontera con Azerbaiyán. Sabíamos que si continuábamos por ahí llegaríamos y confiábamos en que no empeorara el camino. Por suerte salvo un tramo que estaba muy mal, no tuvimos excesivos problemas (salvando que estábamos en un camino agrícola de tierra). 

Cómo ir de Tiflis al monasterio de David Gareja


En nuestro caso tiramos hacia Rustavi, que es lo que marcaba el GPS. Por lo que he podido ver, es algo que les ha ocurrido a algún que otro viajero. No hagáis esto. Lo mejor es tirar hacia Sagarejo, aunque en el GPS venga que está más lejos. Es por aquí por donde está la carretera asfaltada (hasta casi al final) y por donde llegan los autobuses y coches. Lo otro son caminos muy malos y seguramente en algunas épocas del año incluso sea imposible pasar. 

Trayecto hacia el monasterio de David Gareja
Trayecto hacia el monasterio de David Gareja

Desde Sagarejo sale una carretera asfaltada hasta llegar al cruce donde continúa el camino. Creemos que es cuestión de tiempo que este tramo también lo asfalten, por lo que es posible que no en mucho tiempo los viajeros se encuentren con un trayecto mejor.

Por el camino vimos algunos puestos de vigilancia fronterizos, así como un campo de entrenamiento militar o algo así. El camino pasa literalmente por el borde de la frontera. Azerbaiyán lo tenemos a escasos metros. 

Algunos momentos fueron de incertidumbre, ya que veíamos que era difícil que pudiera pasar el coche. Era un camino totalmente agrícola, apenas indicaciones y no había absolutamente nadie. Solo nos daba esperanzas que en el GPS venía marcado el camino y cada vez estábamos más cerca del monasterio de David Gareja.

El monasterio de David Gareja


Por fin llegamos al monasterio de David Gareja después de 4 horas y media. Este complejo fue fundado en el siglo VI. En la actualidad se encuentra en una profunda reforma. Se puede entrar y recorrer los principales lugares, pero veremos que gran parte está en obras. 

Fue un importante centro religioso durante varios siglos. Su nombre viene de su fundador, uno de los primeros monjes que instauraron el cristianismo en este país. Dentro podemos ver la iglesia de San Nicolás, un templo ortodoxo con algunas imágenes. 

Iglesia de San Nicolás, en el monasterio de David Gareja
Iglesia de San Nicolás, en el monasterio de David Gareja

Prácticamente en la totalidad del siglo XX este lugar estuvo deshabitado. El motivo fue la llegada de la Unión Soviética, que como sabemos afectó a muchos templos religiosos. Fue a partir de la caída de la URSS y la independencia de Georgia cuando comenzó a revivir.

Hoy en día es sede de algunos monjes. Evidentemente el número es muy inferior a lo que fue hace unos siglos.

Después de ver un poco la parte principal, decidimos subir arriba para tener buenas vistas. Y nos llevamos una sorpresa al ver que se podía subir aún más, e incluso iniciar una ruta. Así llegamos a un punto elevado que hace frontera entre Georgia y Azerbaiyán. Había algunos militares vigilando. Por suerte las relaciones entre ambos países no son malas y no hay problemas. 

Vistas del monasterio de David Gareja desde arriba
Vistas del monasterio de David Gareja desde arriba

Aquí nos encontramos con unos españoles y nos recomendaron iniciar una ruta para volver por otro camino. Este trayecto fue bastante curioso, ya que entrábamos y salíamos constantemente de un país a otro. Alternábamos con nuestros pasos la entrada en Azerbaiyán y Georgia. Nos pareció bastante llamativo, ya que no imaginábamos que un camino serpenteara de un país a otro y fuera tan fácil pasar. 

Ruta pasando por el monasterio de Udabno


El camino estaba limitado por unas estacas en el suelo para separar Georgia de Azerbaiyán. También en algunos tramos una barra metálica continua. 

Ruta en la frontera entre Georgia y Azerbaiyán

Este recorrido discurre por un sendero desde donde se ve a un lado Azerbaiyán y al otro el monasterio de Udabno. Está en la ladera del monte Gareja. La única manera de llegar hasta aquí y verlo es a través de este camino. 

Monasterio de Udabno, con algunas pinturas
Monasterio de Udabno, con algunas pinturas

El monasterio de Udabno cuenta con una serie de cuevas. También podemos visualizar muchas pinturas originales.

No es una ruta difícil, pero en verano puede ser bastante dura por el calor. Nos tocó un día de mucho calor y nos quedamos sin agua. Por suerte al bajar, dentro de una tienda de souvenirs religiosos especialmente, vendían agua fresca.

Después de terminar la ruta que pasaba por el monasterio de Udabno, fuimos al coche y marchar de vuelta hacia Tiflis. Esta vez tiramos dirección a Sagarejo. Una carretera que, si buen no estaba en las mejores condiciones, al menos era asfalto. La idea era llegar a la capital georgiana, lavar el coche y comer. Posteriormente entregar el vehículo de alquiler.

Al final lavamos el coche poco antes de llegar a Tiflis, llenamos el depósito y fuimos a visitar la estatua de la Madre Georgia. Se encuentra en una colina elevada desde donde hay buenas vistas de la ciudad. Decidimos entregar el vehículo y después tranquilamente comer. 

Estatua de la Madre Georgia, en Tiflis
Estatua de la Madre Georgia, en Tiflis

Fuimos a comer y pasamos gran parte de la tarde en ese bar. Hacía mucho calor fuera, ya no teníamos coche y debíamos cargar con las mochilas. Cuando casi se hizo de noche, fuimos a buscar un taxi para ir a la estación de tren que estaba a un tirón.

Y aquí cenamos algo y esperamos a la salida de nuestro tren. Teníamos reservados compartimentos privados con dos camas cada uno. Está también la opción de cuatro camas, pero la diferencia económica no era muy grande. Mejor ir con dos camas bajas que tener que dormir en litera, ya que a quien le toque en la de arriba es bastante incómodo en un tren. 

Tren de Tiflis a Ereván


El tren nocturno de Tiflis a Ereván no era para nada nuevo. Todo lo contrario. Se trata de un vehículo de la antigua Unión Soviética. Sin embargo no estaba mal en cuanto a comodidad. La cama era bastante aceptable, había espacio de sobra para guardar el equipaje, dieron botella de agua y algo de comida tipo galletas para el desayuno. Eso sí, al principio hacía bastante calor. No se podía abrir la ventana y la mujer dijo que no pasaba nada, que en un rato encendían el aire. Y así fue, pero al principio pasamos bastante calor. 

Tren nocturno de Tiflis a Ereván
Tren nocturno de Tiflis a Ereván

Tuvimos que hacer el típico control de aduanas tanto a la salida de Georgia como a la entrada en Armenia. Esto es un proceso que hemos hecho muchas veces en un tren y casi siempre es igual. El policía armenio nos tomó los datos en un especie de ordenador portátil y nos hizo algunas preguntas como para qué viajábamos a Armenia, cuántos días íbamos a estar, dónde nos alojábamos, a qué nos dedicábamos… Nada raro, en cualquier caso.

El viaje se nos pasó rápido. Cuando nos dimos cuenta ya estaba despertándonos la mujer para que le entregáramos las sábanas. La mujer, por cierto, no hablaba nada de inglés pero fue muy amable en todo momento. Hasta nos hizo acercar a la ventana para señalarnos lo que creíamos que era el monte Ararat, al fondo. En los días claros puede verse desde Ereván.

Mapa de localización


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