lunes, agosto 27, 2018

Szentendre, Memento Park y hospital en la roca de Budapest

En nuestro segundo día por Hungría teníamos prevista una excursión desde Budapest a Szentendre. Es un bonito pueblo cercano a la capital que se encuentra a orillas del río Danubio. Es un lugar que suele estar repleto de turistas paseando por sus calles. Para quienes no dispongan de mucho tiempo, hay que decir que con una mañana o una tarde es más que suficiente. Es un municipio pequeño, pero muy recomendable conocer. Por la tarde estuvimos en algunos lugares interesantes como Memento Park o el Museo Hospital en la Roca.

Szentendre, un bonito pueblo de Hungría
Szentendre, un bonito pueblo que hay que conocer en Hungría

Cómo ir de Budapest a Szentendre


Ir de Budapest a Szentendre es sencillo y rápido. La mejor opción es ir en tren. Para ello tenemos que ir a la estación Batthyany ter. Hasta aquí llega M2 (roja) de metro, así como autobuses urbanos. Una vez en Batthyany ter tenemos que coger un tren de cercanías, línea H5, hacia Szentendre. Es muy sencillo, puesto que esta línea sale de allí y llega hasta el pueblo, con varias paradas intermedias.

Hay que tener en cuenta que para ir de Budapest a Szentendre estamos saliendo de la capital húngara. Esto significa que no es válido el billete normal que podemos utilizar para coger metros y autobuses por la ciudad. Tenemos que comprar otro distinto, que sirve para cubrir 15km a la redonda una vez salimos del término municipal de Budapest. En la taquilla nos lo pueden vender, aunque también hay máquinas e incluso en el propio tren, como hicimos nosotros. Cuesta 310 florines (menos de 1 euro).

Tren de Budapest a Szentendre
Tren de Budapest a Szentendre

La frecuencia del tren de cercanías de Budapest a Szentendre con la línea H5 tiene bastante frecuencia. Depende de la hora del día, pero suele haber uno cada 10-20 minutos. Tarda en llegar 40 minutos.

Otra opción que utilizan muchos turistas es el barco de Budapest a Szentendre a través del río Danubio. El trayecto dura aproximadamente una hora y salen desde varios lugares en la zona de Pest, junto al Parlamento húngaro. El precio lógicamente es más caro y cuesta en la actualidad 3.470 florines (algo más de 10 euros).

Hay que tener en cuenta que los horarios son muy limitados. Lo mejor, ya que cambia según la época del año y del nivel del agua, es mirarlo en la página web.

Szentendre, un bonito pueblo cerca de Budapest


Szentendre es un pequeño pueblo que se ha convertido en un destino muy turístico para viajeros que llegan desde Budapest. Lo normal es que vengan a pasar medio día. Esto hace que en las horas centrales del día, especialmente en verano, esté abarrotado de gente. Muchos turistas nacionales, pero también de otros países.

Hay quienes optan por hacer una noche o quedarse hasta por la tarde y coger el último tren y ver el pueblo más vacío. Nosotros llegamos por la mañana, aunque no excesivamente temprano. Sí es cierto que conforme pasaban las horas, cada vez había más turistas.

Desde la estación de trenes fuimos caminando hasta el centro. Apenas hay unos minutos de caminata, ya que es bastante pequeño. Poco a poco fuimos encontrándonos con muchas tiendas de souvenirs, restaurantes y en general ambientado al turismo.

En Szentendre no hay lugares fijos que hay que ver, sino dejarse llevar y callejear. Lo mejor es encontrarse con rincones bonitos, casas peculiares, alguna iglesia… Pero si hay que quedarse con una zona, es sin duda la plaza principal. De aquí salen varias calles muy bonitas, algunas de ellas repletas de restaurantes y tiendas. En esta plaza podemos ver la Cruz del Mercader. Es uno de los emblemas más representativos.

Plaza principal de Szentendre
Plaza principal de Szentendre

Después de conocer un poco el pueblo, fuimos a comer a un restaurante junto al río Danubio. Era temprano, pero no queríamos volver demasiado tarde para Budapest, ya que la idea era aprovechar la tarde y visitar algunos lugares.

Así pues, tras comer pusimos rumbo hacia la estación de tren para coger el siguiente rumbo a la capital. Por el camino nos topamos con muchos turistas que estaban llegando en ese momento. Por suerte no tuvimos que esperar mucho y salía un tren en ese momento.

Memento Park de Budapest


Llegamos a Budapest y teníamos como objetivo visitar el Memento Park. Es un parque a las afueras de la ciudad donde conservan de alguna manera parte de la historia comunista de Hungría. Aquí tienen numerosas estatuas del régimen comunista. Me recordó un poco al parque de las estatuas soviéticas de Moscú.

Eso sí, no es un lugar turístico. Para llegar hasta aquí no es demasiado sencillo, ya que no hay línea de metro y solo se puede llegar en autobús urbano. Pero no hay excesivo problema, simplemente que hay que echarle un poquillo de tiempo.

Llegamos a la estación Batthyany ter y teníamos que ir a Kelenfold. Para llegar hasta aquí tuvimos que cambiar de línea, algo que nos hizo recorrer varias estaciones.

Para ir al Memento Park lo mejor es llegar hasta la estación de metro Kelenfold. Es la línea verde, la última parada. Aquí hay que tomar un bus urbano que nos lleve hasta este parque de estatuas comunistas de Budapest. Podemos coger tanto el bus 101 como el 150. El primero que llegue. Hay que salir del metro y rápidamente veremos las paradas de autobuses. Hay bastantes. Hay que mirar bien el cartel, puesto que hay dos rutas: una hacia la ciudad y otra hacia Memento Park, que es lo que nos interesa. Hay que observar bien esto. Lo ideal es consultar Google Maps y ver cuándo llega exactamente el bus. No es complicado y no tiene pérdida. Hay que ir dirección Budateteny vasutallomas (Campona).

Una vez en el bus, el trayecto es corto. Son bastantes paradas, pero en tiempo no es demasiado. Hay que saber bien dónde parar. Lo ideal es llevar el GPS activado y pulsar el botón de Stop en el bus un poco antes, ya que no es muy común que vayan turistas en ese bus y que se vayan a parar. Si nadie pulsa el botón, el bus pasa de largo.

Entrada a Memento Park
Entrada a Memento Park, en Budapest

De la parada a Memento Park hay que cruzar una carretera y andar unos 100 metros. La entrada cuesta 1.500 florines, aunque hay descuento con tarjeta de estudiante ISIC y se queda en 1.000 florines (unos 4,7 y 3€, respectivamente). Abre todos los días desde las 10 de la mañana hasta el anochecer. Según un cartel que había allí, hay un bus directo que lleva hasta las líneas 1, 2 y 3 de metro, pero sale a las 13:00h. La ida es a las 11:00h desde Deak ter. Puede ser interesante si alguien va sobre esa hora. Cuesta 4.900 florines e incluye entrada.

La entrada a Memento Park se puede pagar con tarjeta y también en euros. Sin embargo no recomiendo pagar en la moneda europea, pues el cambio es peor.

Nada más llegar a Memento Park pudimos comprobar que era un lugar bastante poco turístico. Junto a nosotros solo había dos italianas que venían en el mismo bus. Al llegar escuchamos una música comunista que tenían puesta en la taquilla. Aquí venden todo tipo de souvenirs de la época.

Estatua comunista en Memento Park
Estatua comunista en Memento Park

Hay más de 40 piezas que pertenecían a la época comunista húngara (de 1949 a 1989). Monumentos en memoria de la amistad de Hungría con la Unión Soviética, así como estatuas de personajes importantes, soldados del Ejército Rojo, etc. Podemos ver estatuas de Lenin, Marx o Engels, entre otros.

La mayoría de estas estatuas estuvieron en el centro de Budapest durante la época comunista. Entre algunas cosas que podemos ver está un monumento en recuerdo de las Brigadas Internacionales que fueron a combatir en la Guerra Civil española.

En la entrada podemos ver un Trabant 601. Es el conocido como “coche del pueblo”. Un vehículo construido en la Alemania comunista. La manera en la que obtenían este coche era más que peculiar. Tenían que pagar la mitad del dinero de antemano y posteriormente esperar de 6 a 8 años hasta que se lo entregaban. Lo fabricaron desde 1958 hasta 1990.

Trabant 601 en el parque comunista de Budapest
Trabant 601, en el parque comunista de Budapest

Enfrente de la entrada principal hay un pedestal que destaca por tener unas botas en la parte de arriba. Estas botas pertenecían a una estatua de Stalin de 8 metros que fue destruida durante la revolución de 1956. Stalin era odiado en Hungría y la población se sublevó. De esa estatua enorme solo quedaron las botas, las cuales podemos ver ahora en este museo al aire libre comunista.

Botas de la estatua de Stalin en el museo Memento Park
Botas de una antigua estatua de Stalin, en el museo abierto de Memento Park

Debajo de las botas hay como una especie de búnker, creo que todavía en construcción por lo que se podía ver, donde podemos ver numerosas estatuas de Lenin y Stalin. Sobre todo bustos de estos dos personajes.

Para quien le guste la historia y quiera conocer un poco más sobre el comunismo en Hungría, el sitio está bien. Sin embargo para aquellos que dispongan de poco tiempo en Budapest, no es algo esencial. Más que nada porque se tarda un poco entre ir y volver y la visita no dura más de media hora.

Así pues, tras esta visita que a mí personalmente me pareció interesante, volvimos nuevamente a Budapest. Cogimos el bus de vuelta a Kelenfold y desde allí 2 o 3 paradas de metro hasta Szent Gellert ter, junto al río.

Iglesia en la cueva y Estatua de la Libertad


A partir de este momento íbamos a tener un buen rato de subidas y bajadas. La primera visita fue a la iglesia construida en una cueva. Una de esas curiosidades que te deja Budapest. Hay que mencionar que la entrada cuesta 600 florines (500 para estudiantes) y que no se puede visitar en horario de misa. Sin embargo nosotros llegamos cuando había una misa y entramos sin necesidad de pagar nada. Nadie nos dijo nada.

Iglesia en una cueva en Budapest
Iglesia construida en una cueva en Budapest

Es una iglesia muy curiosa, ya que se encuentra dentro de una cueva. Es pequeña, pero muy llamativa. No quisimos hacer muchas fotos porque éramos los únicos turistas y la gente estaba escuchando misa y no queríamos que nos echaran. No es un lugar que considere imprescindible, pero es algo curioso.

Desde aquí comenzamos la escalada hacia la ciudadela, donde se encuentra la Estatua de la Libertad de Budapest. La subida es considerable, aunque siempre caminamos por zonas muy bonitas, con vegetación y de vez en cuando miradores. Eso sí, si se va a subir en verano, recomiendo llevar una botella de agua por lo menos hasta que llegamos arriba, donde hay puestos.

Estatua de la Libertad en Hungría
Estatua de la Libertad en la capital húngara

La Estatua de la Libertad de Budapest se construyó en 1947. Conmemora la liberalización del Ejército Rojo. Solo la estatua mide 14 metros, a los que hay que sumar 26 metros del pedestal.

Hasta aquí llegamos principalmente por las vistas. Hay un bonito mirador arriba desde donde se ve gran parte de la capital de Hungría.

Vistas de Budapest desde la ciudadela
Vistas de Budapest desde la ciudadela

Como curiosidad, justo cuando estábamos arriba se estaba disputando la final del Mundial de 2018 entre Croacia y Francia. Pues cuando marcó Croacia se escuchó un estruendo enorme de gritos que procedían de la ciudad, celebrando el gol de sus amigos croatas. Luego, cuando remontó Francia, no se escuchó absolutamente nada.

Y bajamos para posteriormente volver a subir. La bajada esta vez la hicimos por el lado opuesto. La idea era ver, al menos por fuera, el Castillo de Buda. Después de esto volver a bajar hasta el Puente de las Cadenas, uno de los lugares más famosos de la capital húngara.

Desde aquí subimos una vez más hasta el Bastión de los Pescadores. Es uno de los lugares más bonitos y desde donde hay mejores vistas. Sin embargo nuestro objetivo era ir al Museo Hospital en la Roca antes de que cerrara.

Bastión de los Pescadores
Bastión de los Pescadores

El Museo Hospital en la Roca de Budapest


El Museo Hospital en la Roca de Budapest es un lugar que recomiendo mucho visitar. Si tuviera que decir alguna visita para hacer en la capital húngara, sería esta. Es realmente interesante y merece mucho la pena.

En un primer momento fue construido como hospital de emergencia durante la II Guerra Mundial. Sin embargo también se reabrió durante la Revolución de 1956. Más tarde, en plena Guerra Fría, fue ampliado y puesto a punto para ser utilizado como lugar de refugio en caso de un ataque nuclear. Temían, como en otras muchas ciudades, que Budapest sufriera la misma suerte que Hiroshima.

Museo Hospital en la Roca, en Budapest
Entrada al Museo Hospital en la Roca de Budapest

Es una representación increíble de cómo fue este lugar. Mantienen infinidad de objetos originales. Incluso el sistema de ventilación todavía hoy en día sigue siendo el mismo que en su origen. Hay diferentes salas a las que podemos acceder y ver tal cual eran en su momento. Zona de quirófano, sala de curas, sala donde dormían los enfermos, etc.

Por desgracia está prohibido echar fotos en su interior. Hay que visitarlo en grupo. Ese día, a esa hora, era la final del Mundial de fútbol. Por ese motivo, según la guía que nos enseñó el Hospital en la Roca de Budapest, éramos un grupo realmente reducido. Estábamos unas 6 personas.

Realmente fue una experiencia muy interesante. No solo por visitar el lugar, que la verdad es increíble. Sino también por toda la historia que aprendimos. La guía nos contó mucho sobre la historia de Hungría desde los años en los que se abrió el hospital durante la Segunda Guerra Mundial hasta que cerró definitivamente. Lo mejor de todo es que nos contaba todo como realmente ocurrió, sin dejar detalles de lado y sin posicionarse. Nos contó cómo Budapest había estado tanto en manos del ejército nazi como soviético y en ambos casos les fue igual de mal.

Este hospital inicialmente estuvo construido para pocos pacientes. Sin embargo hubo muchos más y se amontonaban los pacientes en los pasillos y diferentes salas. Todo está muy bien representado. Hay cerca de 200 representaciones de personas hechas de cera.

Como consejo, este lugar mantiene una temperatura constante de unos 15 grados todo el año. Son túneles cavados en la roca. Esto significa que si vamos en verano, puede que fuera estemos a 30 grados pasando calor, pero dentro sintamos el frío. En el museo lo saben y nos ofrecen ponernos unos abrigos que tienen allí colgados. Nadie se lo puso. La verdad que tampoco es que se sufra mucho el frío, pero sí que se nota. No viene mal para aquellos que sean más frioleros llevar una camisa de manga larga guardada en verano por si quieren ponérsela aquí.

La entrada cuesta 4.000 florines (unos 12,5€). El recorrido total dura casi una hora. Hay que tener en cuenta que hay diferentes horarios y hay que esperar a que llegue la hora para iniciar. Nosotros tuvimos que esperar unos 20 minutos y por suerte entramos en el último horario del día. La última entrada es a las 19:00h. Abre a las 10 de la mañana todos los días de la semana.

Al salir todavía no había anochecido del todo y aprovechamos para cenar en un restaurante cercano. La idea era visitar el Bastión de los Pescadores completamente de noche. Es algo recomendable.

Bastión de los Pescadores de noche
Bastión de los Pescadores de noche

Poco después, tras ver el Parlamento de Budapest de noche, pusimos fin a un día bastante completo. Fuimos dirección al metro y de ahí a la parada más cercana de donde nos alojábamos. Habían sido unas horas muy bien aprovechadas visitando Szentendre por la mañana y por la tarde lugares muy diversos e interesantes de Budapest.

Parlamento de Budapest de noche
Parlamento de Budapest de noche

Mapa de las visitas


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