lunes, julio 02, 2018

Cómo evitar el mal de altura en un viaje a Perú

Cuando iniciamos un viaje a Perú debemos de tener en cuenta varios aspectos importantes. Se trata de un país muy diverso, con muchos climas distintos, geografía muy variada y zonas muy elevadas. Uno de los problemas viene precisamente por esto último, la altitud. Especialmente para los que llegamos de países o lugares no muy por encima del nivel del mar. En este artículo vamos a hablar de cómo evitar el mal de altura en Perú.

Machu Picchu, uno de los sitios donde afecta el mal de altura
Machu Picchu, uno de los lugares para los que conviene saber consejos para el mal de altura

Qué es el mal de altura


El mal de altura o soroche es un problema bastante serio y que afecta a muchos turistas. No es algo con lo que debamos bromear, ya que ha habido casos que han acabado en hospitalizaciones y secuelas bastante importantes. Pero no hay que alarmarse: si tomamos las precauciones adecuadas, no tiene que ocurrir nada grave.

Lo primero que quiero mencionar es que no a todo el mundo le afecta igual. Es posible que una persona a 2.500 metros tenga síntomas bastante notorios y otra a 4.000 no le ocurra nada. Todo depende del organismo de cada uno. No hay que pensar que una persona deportista, preparada para competir, sea menos propensa a padecer este problema. No tiene nada que ver. De hecho hay estudios que dicen que los más jóvenes son los que más lo sufren, mientras que los mayores de 50 años quienes menos.

Se trata de un malestar variado que puede presentarse en formas muy diversas. Suele ocurrir a viajeros que van a países como Perú o Bolivia, cuyas ciudades están muy por encima del nivel del mar. Pasan rápidamente de estar a poca altitud a varios miles de metros.

Hay datos que indican que más o menos una de cada cuatro personas que no está acostumbrada a la altura empieza a notar los síntomas a partir de los 2.500 metros. La mitad tiene algún problema a partir de los 3.000 metros y, si pasamos de los 4.500, más del 75% siente algo. 

Islas flotantes, en el lago Titicaca, a 4.000 metros de altura

Síntomas del mal de altura


Los síntomas más típicos son un leve dolor de cabeza, cansancio general y agotamiento al subir una cuesta andando o realizar algún tipo de esfuerzo. Es como si necesitáramos respirar más de lo normal. Como si el oxígeno no entrar en nuestros pulmones como debería. El motivo es por la presión atmosférica. El nivel de oxígeno es el mismo, ya que es estable sea cual sea la altura. Sin embargo la presión hace que la cantidad de oxígeno que entra en el organismo sea menor.

También puede ocurrir que tengamos problemas estomacales. Esto es debido a un cambio brusco en el organismo provocado por la falta de oxígeno. Esto hace que nuestros órganos no actúen igual. Puede provocar gases, náuseas o vómitos. El apetito puede verse trastocado.

Un síntoma muy común y que afecta a muchos viajeros está relacionado con el sueño. Es normal que cueste dormir la primera o primeras noches a cierta altitud. Incluso que nos despertemos en mitad de la noche con la sensación de que nos falta el aire.

Estos síntomas del mal de altura pueden ser leves o bastante intensos. Hay que tener mucho cuidado con esto. En caso de sufrir un fuerte dolor de cabeza, mareos, pérdida de conciencia o similar, hay que acudir rápidamente al médico y, siempre que sea posible, descender de altitud. Hay casos muy serios en los que ha derivado en un edema pulmonar o cerebral que ha puesto en peligro la vida del viajero, simplemente por no haber hecho caso a los síntomas y a cómo se agravaban. 

Consejos contra el mal de altura al visitar Perú


Aclimatación


El consejo que creo que es el más importante es intentar aclimatarnos a la altura. Una de las recomendaciones contra el mal de altura en Perú es, si podemos, no ir directamente a ciudades muy elevadas, como puede ser Cuzco. Un trayecto muy común es ir de Lima, que se encuentra al nivel del mar, hasta la antigua capital Inca que está a más de 3.500 metros de altitud.

Lo recomendable es subir progresivamente. Pasar al menos una noche a una altura de 2.000 metros. Posteriormente pasar otra noche a 2.500, otra a 3.000 y así. Evidentemente cuanto mayor sea la altitud, lo recomendable es pasar más tiempo en la etapa anterior. Sé que la recomendación es subir entre 300 y 600 metros cada día. Sin embargo en un viaje en el que probablemente no estemos más de dos semanas, esto se hace difícil. Por tanto, al menos intentar no subir de golpe mucha altura.

Descanso


El descanso es vital. Es muy, muy importante. Precisamente en mi caso personal, llegamos a Arequipa, que está a algo más de 2.500 metros de altura, después de una noche entera sin dormir en bus. El cansancio y ligero dolor de cabeza se notó el primer día bastante. Por eso hay que estar lo más descansado posible.

Si llegamos a una ciudad cuya altitud es bastante más elevada que la que estamos acostumbrados, lo ideal es no hacer ningún tipo de esfuerzos ese día. Un fallo muy común, dicho por guías locales, es el llegar a Cuzco desde Lima y los turistas se ponen a hacer algún tour por los alrededores, donde tienen que andar y esforzarse durante varias horas. Muchos de ellos se marean y tienen problemas. Lo mejor es el día de llegada descansar cuanto antes y dejar para el día siguiente el turismo.

Alimentación y bebida


Otra recomendación para llevar mejor el mal de altura en Perú es beber mucha agua. A una mayor altura el cuerpo se deshidrata más, necesita más líquidos para reponerse. Es importante beber aunque no tengamos sed y jamás esperar a que el cuerpo empiece a deshidratarse para beber. Recomiendan beber entre 4 y 5 litros de agua diarios cuando estemos a una altitud considerable. Al final dependerá de cada uno y a lo que estemos acostumbrados, pero si una persona suele beber 2 litros diarios, por ejemplo, hay que pasar a beber 4. Esto es importante.

Por otra parte, siguiendo un poco con la comida y bebida, hay que evitar los menús pesados. La carne, comidas muy abundantes, las grasas, suelen ser muy negativas para el soroche. Lo ideal es tomar comidas ligeras, especialmente por la noche y también el día antes de llegar. Además, algo que tenemos que evitar es el alcohol y el tabaco. Beber alcohol significa que nuestro organismo se deshidrata más rápidamente y también tiene que hacer un esfuerzo mayor el organismo para limpiar.

En lugares como Perú es muy común encontrarnos con té o mate de coca. Lo dan en todos los hoteles, restaurantes y es un producto muy consumido y recomendable para el mal de altura. Ayuda cuando hay dolor de cabeza, especialmente. También venden unas pastillas por todas partes, la cual ayuda a la circulación y otros aspectos. 

Mate de coca contra el mal de altura
Mate de coca, una de las recomendaciones contra el mal de altura

Muchas de las zonas turísticas de Perú se encuentran a una altura inusual para lo que estamos acostumbrados en España, por ejemplo. Ciudades como Cuzco o Puno están entre 3.500 y 4.000 metros sobre el nivel del mar. Machu Picchu está cerca de los 3.000 y otros lugares como Arequipa, también. Es por ello que hay que tomar precauciones cuando vayamos a este país y utilizar las recomendaciones contra el mal de altura.

Básicamente, si no hacemos esfuerzo el primer día, llevamos una buena alimentación, bebemos mucha agua y subimos de manera progresiva, hemos ganado mucho. En cualquier caso, vuelvo a repetir, en caso de sufrir síntomas bastante notorios o que se agravan, hay que dejar de subir inmediatamente. Puede llegar a ser muy grave el asunto. Os dejamos un testimonio de una viajera que tuvo que ser hospitalizada.

En muchos hoteles, por cierto, es común encontrarse con botellas de oxígeno por si hay alguna emergencia. 

Botella de oxígeno en un hotel de Puno


Mi experiencia personal con el mal de altura


Durante mi viaje de dos semanas por Perú pasé varios días a una altura bastante elevada. Nunca había estado a una altitud similar, más allá de algunas horas esquiando en Sierra Nevada y poco más. Jamás había estado un día entero por encima de los 3.000 metros. El mal de altura era algo que me inquietaba un poco antes de emprender este viaje, porque no sabía realmente si me iba a afectar o no.

La realidad fue que sí, que noté el mal de altura, aunque tengo que decir que por suerte fue algo leve. Lo noté el primer día que estuve a más de 2.500 metros. Fue después de un viaje en bus nocturno, sin apenas descansar. Este es uno de los primeros errores, aunque en mi caso no quedaba otra y 2.500 metros tampoco era algo excesivo. Noté un ligero dolor de cabeza y cansancio a lo largo del día, especialmente por la tarde después de andar bastante rato. Simplemente con descansar un rato, todo esto pasó. Al día siguiente el cuerpo estaba bastante más aclimatado.

De aquí pasamos a una altura bastante más seria: Puno y el lago Titicaca. Hubo momentos del trayecto que superamos ampliamente los 4.500 metros. Y nuevamente volví a notar dolor de cabeza, aunque leve, y especialmente cansancio. Se nota muchísimo cuando estás en Puno o Cuzco, ciudades a más de 3.500 metros de altitud, y te pones a subir cuestas con la mochila encima. El cansancio es bastante más fuerte que el que podemos experimentar 3.000 metros por debajo. 

Principalmente las medidas que tomé fue la de beber mucha agua esos días, intentar no comer excesivo (aunque eso en Perú es complicado) y sobre todo no hacer muchos esfuerzos el primer día. Por ejemplo al llegar a Puno decidimos ir al hostal en taxi en vez de caminar unos 2km. Todo para no tener que poner el cuerpo a prueba con la mochila encima y después de un largo viaje. 

Quizás lo más importante de todo es que fuimos subiendo poco a poco. El primer escalón fue Arequipa, a unos 2.500 metros. Después, eso sí, de golpe a más de 4.000. Pero al menos pasamos un par de días en Arequipa. Imagino que el mal de altura pudo haber sido peor si hubiéramos pasado de casi el nivel del mar a 4.000 metros del tirón.

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