lunes, mayo 21, 2018

Vuelo sobre las líneas de Nazca, una experiencia única

Hoy tocaba una de las cosas más interesantes y recomendables para hacer en Perú: vuelo sobre las líneas de Nazca. Es uno de los misterios que guarda este bonito país. Unos antiguos geoglifos que están en pleno desierto y que solo se pueden observar desde arriba, como en una avioneta por ejemplo. Hay numerosas compañías que ofrecen volar sobre las líneas y los precios pueden variar bastante.

Vuelo sobre las líneas de Nazca

Consejos para las líneas de Nazca


En nuestro caso reservamos el vuelo sobre las líneas de Nazca con antelación, desde España a través de Internet. Creo que es la mejor manera y, seguramente, la más económica. Vimos muchas opciones, leímos comentarios y consultamos las prestaciones. Al final todas son más o menos iguales. Nosotros lo reservamos con Aeroparacas.

Empresas hay muchas. El precio, en general, está sobre los 90-120 dólares por persona. No incluye 10 dólares (30 soles) que hay que pagar de tasas del aeródromo, una vez llegamos allí. Nosotros pagamos 85 dólares (68,60€ exactamente). Nos entraba recogida y vuelta en el hostal, aunque esto creo que lo tienen todas las compañías.

La razón por la que cogimos Aeroparacas principalmente fue el precio. En realidad no se diferenciaba mucho con otras empresas. Pero nos ahorramos 20 o 30 euros respecto a la media. Además, tenía buena valoración en Internet por otros viajeros.

Mi consejo para elegir la empresa es que consultéis bien los precios en sus páginas oficiales. Que lo llevéis de antemano, tiempo suficiente, y no se contrate en agencias turísticas, sino directamente a la compañía. Yo puedo decir que con Aeroparacas nos fue todo perfecto, fue la más barata en ese momento. Sin embargo es posible que dependa de la época o de otras circunstancias en las que el precio puede ser superior. 

Avioneta de Aeroparacas para sobrevolar las líneas de Nazca

Otra recomendación muy importante es no comer nada antes de subir a la avioneta. Ese día lo mejor es ir temprano y evitar desayunar hasta después de haber abajado. Son muchos los turistas que sea marean y vomitan. De hecho tienen bolsa en cada asiento. El piloto mueve la avioneta de lado a lado para que se vean las líneas mejor por la ventana, por lo que marearse no es difícil.

A la avioneta no podemos subir mochila ni nada que no sea la cámara, móvil, cartera y poco más. Todo lo demás hay que dejarlo abajo. Por tanto lo suyo es llevar lo mínimo posible y dejar las cosas en el hotel o donde sea.

Sobrevuelo de las líneas de Nazca


Reservamos para que vinieran a recogernos a las 8 de la mañana. La idea era aprovechar el resto del día por la ciudad. Se retrasaron un poquillo, pero sobre las 08:20h llegaron en una furgoneta a por nosotros. Llegamos al aeródromo, mostramos pasaporte, pagamos la tasa y esperamos allí un rato hasta nuestro turno.

Como cosa a destacar, antes de montarte te pesan. Quienes pesen más de 90kg lo normal es que les hagan pagar un suplemento que suele ser 20 dólares. Lo del peso lo llevan muy en serio, ya que van haciendo subir a la avioneta en función de lo que pese cada uno para que esté equilibrado.

Después de esperar sentados viendo un vídeo sobre las líneas de Nazca, nos llamaron para salir a la pista. Las avionetas son pequeñas, para 8 personas contando los 2 pilotos. Nos dan algunas indicaciones sobre el vuelo y rápidamente subimos.

Desde que despegamos hasta que aterrizamos son unos 35 minutos. En ese tiempo recorremos las principales líneas de Nazca. Uno de los pilotos va hablando constantemente para mostrarnos donde se encuentra cada una.

Entre las líneas que vemos, están el mono, colibrí, pelícano, la araña o las manos. En total vimos 12 dibujos. Se ven con bastante nitidez, aunque tampoco hay que esperar ver dibujos enormes, ya que estamos a cierta altitud. 

La araña, uno de los dibujos que podemos ver en las líneas de Nazca

La avioneta pasa por cada dibujo por ambos lados, para que puedan verlos quienes estén en la ventanilla de la derecha y de la izquierda en igualdad de condiciones.

Una de las curiosidades es el dibujo del lagarto, uno de los últimos que vemos. Está partido a la mitad porque por aquí pasa la carretera Panamericana. Una pena. 

Líneas de Nazca cortadas por la carretera Panamericana

Cuando termina el vuelo, dan un diploma con el nombre de cada uno, así como un mapa con las figuras más importantes detrás. Esto parece ser que lo dan en todas las compañías.

El vuelo la verdad que estuvo bastante bien. Es un lugar único en el mundo y no podía faltar en nuestra ruta de 15 días por Perú. Es algo que recomiendo a quienes vayan por esta zona.

Tour por Nazca


Nada más acabar nos estaba esperando la furgoneta para llevarnos de vuelta a la ciudad. Nos preguntó que dónde queríamos ir y le dijimos que de vuelta al hostal. Allí nos esperaba el desayuno que muy amablemente no tuvieron problemas en ponerlo más tarde para nosotros.

Después de llenar el estómago un poco, fuimos a ver la ciudad. La verdad que Nazca, lo que es la ciudad, no tiene gran cosa. La Plaza de Armas y poco más. A sus alrededores sí hay cosas muy interesantes y eso es lo que queríamos hacer.

Fuimos a las inmediaciones de la Plaza de Armas para buscar alguna agencia de viajes donde organizar un tour. Más o menos llevábamos en mente qué queríamos visitar. Sin embargo, a diferencia de en Ica el día anterior, aquí parece que no había tanta oferta.

Probamos una especie de planta que vendían por todas partes. Se llama guaba, aunque la mujer que nos lo vendió nos dijo que en otras zonas lo llaman pacay. Es muy dulce y recomiendo probarla. Por dentro tiene como una semilla negra recubierta de una especie de algodón embebido en néctar, que es lo que se come. Nos cobró 1 sol (0,25€) por unas cuantas vainas. 

Guaba, una fruta que vendían mucho en la Plaza de Armas de Nazca

Tras dar una vuelta por las calles cercanas, por fin dimos con una en la que había tiendas de souvenirs y muchas agencias turísticas. Es la avenida Bolognesi. Aquí hay restaurantes también para comer orientados a los turistas. Es cuestión de dar una vuelta y preguntar precios y qué entra en cada excursión. Más o menos son todos iguales, aunque entra en juego también el regateo para que salga más económico.

Nosotros pagamos 40 soles por una excursión en la que visitamos el acueducto de Ocongalla, el centro ceremonial de Cahuachi, que destaca por su pirámide, también un cementerio que habían profanado recientemente para robar y, por último, una visita a las dunas del desierto en buggy.

Esto lo reservamos para unas dos horas más tarde, por lo que fuimos a comer. Acabamos en un restaurante que nos recomendaron desde la agencia de viajes y que estaba en esa misma calle. Según la muchacha de la tienda, ahí se comía el mejor lomo saltado de Nazca. No sé si será el mejor, pero estaba muy bien. 

Lomo saltado y de bebida chicha, productos típicos peruanos

Después de comer volvimos a la agencia de viajes y al poco tiempo iniciamos el tour. Lo hicimos en un buggy y, aunque las visitas no fueron quizás tan interesantes como las del día anterior por Ica, estuvo divertido. 

Acueducto de Ocongalla


Lo primero que vimos fue el acueducto de Ocongalla. Aquí vivimos una anécdota curiosa y a la vez interesante. Mucha gente tiene curiosidad por saber si Perú es peligroso e incluso tienen miedo de visitar este país. Nosotros, como ya dije en algún artículo, no tuvimos ningún tipo de problemas en ningún momento ni sentimos riesgo. Sin embargo sí es cierto que nos fueron contando cosas durante el viaje y conocimos casos que habían pasado.

Uno de ellos fue en ese tour. Poco antes de llegar al acueducto, el conductor paró el buggy y mandó al guía a que saliera a ver si había algo raro por allí. Luego el guía nos contó que justo dos semanas antes, en ese mismo tour y a ese mismo conductor, les habían atracado a punta de pistola. Entonces el conductor, lógicamente, iba con miedo. De hecho ese día (supongo que ya cada vez que va allí) quedó dicho a alguien en la ciudad que si en cierto tiempo no llamaba para decir que había salido de allí, que llamaran a la policía.

Según nos contó el guía esto no es normal. Es un caso aislado y que él llevaba mucho tiempo haciendo rutas turísticas por esa y otras zonas de Nazca y que no había tenido problemas. Sin embargo, visto lo visto, puede pasar. También nos dijo que los propios atacantes tienen comprada a la policía, ya que miran para otro lado o desaparecen de un cierto lugar en el peor momento.

Pero bueno, dejando a un lado esta anécdota, nuestra primera visita del tour fue el acueducto de Ocongalla. Se calcula que fue construido por el año 500 después de Cristo. Es considerado uno de los acueductos más grandes de esta zona. No es el más famoso, ya que el que más turistas recibe es el de Cantalloc, que no pudimos visitar en este viaje porque no cuadraba con la ruta. 

Acueducto de Ocongalla, en Nazca

El acueducto de Ocongalla tiene varios niveles. Está construido en forma escalonada. Aunque el guía no mencionó esto, según algunos vídeos que pude ver, lo construían así para conservar el agua en caso de terremotos, que son bastante frecuentes por aquí.

El agua llega del subsuelo. Esta es una zona completamente desértica y donde prácticamente no llueve. Según nos dijo el guía, de todos los niveles que hay, en otras épocas ha llegado a estar 2 o 3 escalones más arriba el nivel del agua. 

Centro ceremonial de Cahuachi y dunas


De aquí fuimos al centro ceremonial de Cahuachi. Es el complejo arqueológico de este tipo más grande que ha sido encontrado de la cultura Nazca. Se trata de un espacio donde los nazcas hacían rituales y ofrendas.

Dentro de todo lo que han descubierto hasta ahora destaca la pirámide de 28 metros de altura. Según nos explicó el guía, todavía queda mucho trabajo por hacer y no hay dudas de que en unas décadas todo esto será muy diferente y habrá aparecido otros lugares de interés. 

Centro ceremonial y pirámide de Cahuachi

Posteriormente visitamos un cementerio preinca que habían profanado recientemente. El guía estaba muy enfadado con esto y criticaba al gobierno peruano de dejadez y de no poner empeño real en evitar estos hechos. Los huaqueros, como llaman a los ladrones que roban en tumbas, buscaban joyas y diferentes utensilios muy valorados en el mercado negro. 

Cementerio preinca profanado

La última visita de este tour fue a las dunas del desierto. Fue también lo más movido del día. Tuvimos que entrar, en buggy, por diferentes caminos que incluso el conductor no estaba seguro de si realmente se tiraba por ahí. Todo desértico alrededor, sin nadie que pasara por allí. Atravesamos incluso un pequeño riachulo que, no entiendo la razón exactamente y el guía tampoco lo supo explicar, en ese momento estaba llenándose de agua. Nos dijo que bajaba de las montañas, pero fue realmente curioso cómo en nada de tiempo, de estar desierto, comenzó a inundarse de agua.

Y llegamos a las dunas. Tras varios intentos por subirlas, lo logramos. La verdad que el conductor, o bien el buggy, no estaban tan preparados como en el tour de Ica. Hubo momentos que parecía que no íbamos a subir la arena. Finalmente sí y nos dio varias vueltas por allí hasta parar en un sitio a hacer sandboard. 

Dunas del desierto cerca de Nazca

Poco después pusimos punto y final al tour. Paramos en un camino a ver la puesta de sol y continuamos hacia la ciudad. A esa hora, ya de noche, la temperatura bajó bastante y no hacía el calor de unas horas atrás. 

Bus nocturno de Nazca a Arequipa


Ya en la ciudad fuimos a comer algo, aunque poco ya que tendríamos cena en el bus (supuestamente). Hicimos un poco de tiempo y volvimos al hostal a por nuestras cosas. De ahí ya directos a la estación Cruz del Sur para coger el bus nocturno de Nazca a Arequipa, nuestra siguiente parada en el viaje.

Este fue el único bus nocturno que cogimos durante el viaje. Salía cerca de las 10 de la noche y llegaba a Arequipa a las 7 de la mañana. Aprovechamos que eran muchas horas para ahorrar tiempo. De esta manera viajamos durante la noche y teníamos todo el día siguiente por delante.

La compañía Cruz del Sur, como he mencionado en algún artículo, está bien. Es barata (al menos para los estándares extranjeros, ya que será de las más caras peruanas), puntual dentro de lo que cabe y asientos cómodos. El único “pero” que le pongo es el tema de la comida. No tiene lógica que en un trayecto muy corto pongan una comida bastante aceptable, mientras que en uno tan largo como el de esa noche apenas pongan un pequeñísimo sándwich/dulce.

El viaje no estuvo mal, aunque hay que tener en cuenta que las carreteras son muy malas y cuesta dormir por tantos saltos y curvas. Pero si vuelvo a Perú y tengo que volver a coger ese autobús para ahorrar tiempo, lo haré. La verdad es que el viaje es muy largo y si se puede hacer de noche, mejor.

Y así llegamos a Arequipa, una de las ciudades más bonitas del sur de Perú. El mal de altura empezó a asomar, aunque de eso ya hablaré en el próximo artículo.

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