lunes, abril 02, 2018

Sur de Islandia: La laguna glaciar de Jökulsárlón y Svínafellsjökull

Cuarto día por Islandia y continuamos nuestra ruta por el sur del país. Este día toca hacer muchos kilómetros, pero parando en numerosos lugares interesantes. Nuevamente la nieve se protagonista e incluso nos trastoca un poco los planes. Pero es lo que tiene Islandia en invierno. Varias cascadas, lagunas glaciares, con Jökulsarlon como estrella, y algunas cosas más por el camino. El destino final fue Höfn, donde pasamos dos noches.

Lengua de glaciar de Svínafellsjökull, al sur de Islandia

Campos de lava y los famosos montículos de Islandia


Un día más nos levantamos temprano para aprovechar el día. Al poco de salir de Vík í Mýrdal entramos en Myrdalsandur, que es una zona de lava volcánica. La única vegetación que hay es el musgo que se come las rocas. En invierno, con la nieve, casi no se aprecia. Son kilómetros y kilómetros por la carretera con este paisaje.

Es un tramo muy popular para los turistas. Muchos hacen base en Vík í Mýrdal y otros en Höfn, pero el destino es el mismo: Jökulsarlon y el mayor glaciar de Europa, Vatnajökull

Continuando por la carretera principal N1, a los pocos kilómetros llegamos a Laufskalavarda, o más conocido como los montones de piedras que dejan los turistas. A alguien se le ocurrió en algún momento poner una montañita de piedras y poco a poco fue llenándose por los turistas que pasaban por aquí.

Laufskalavarda, los famosos montículos de piedras completamente nevados

Está justo al lado de la carretera. Podemos ver una pequeña zona para aparcar el coche. Esto se ha convertido tan popular que incluso el Gobierno islandés periódicamente trae piedras a este sitio. Hay muchísimos montículos de piedra.

En nuestra visita no pudimos entrar. Estaba completamente inundada la entrada. Parece que había nevado bastante los días anteriores y, como no hacía mucho frío, esa nieve se había convertido en agua. Era imposible entrar.

Después de echar alguna foto continuamos nuestra ruta. Esta vez nuestro siguiente destino estaba más lejos. Por el camino, miraras donde miraras, paisajes impresionantes. Es lo mejor de Islandia. Poder ir con el coche y sea la zona que sea, cualquier cosa te deja sorprendido. Esta zona del sur del país es muy bonita.

La siguiente parada era el cañón de Fjadrargljufur. Todo lo que hay a su alrededor es el mayor campo de lava del mundo. Fue provocado por la erupción volcánica del siglo XVIII, una de las mayores que se tenga constancia. Afectó directa o indirectamente a millones de personas. Pero no solamente en Islandia, sino en muchas zonas de Europa e incluso el río Nilo, en Egipto. Provocó una gran hambruna a causa de la sequía.

Se calcula que hay más de 100 cráteres volcánicos en lo que se conoce como Kirkjubæjarklaustur

Cañón de Fjadrargljufur


Para llegar hasta Fjadrargljufur hay que desviarse un poco por carreteras más secundarias. No estábamos seguros de qué nos íbamos a encontrar, pero al menos ese día se podía pasar sin problemas con el coche.

Antes de llegar vimos a lo lejos una cascada y allí fuimos. Aparcamos el coche y caminamos unos cientos de metros encima de nieve y placas de hielo, pero mereció la pena. Esta no era más que una de las muchísimas cascadas que nos podemos encontrar por el sur de Islandia, pero era una estampa muy bonita con el río pasando al lado.

Volvimos sobre nuestros pasos y continuamos la travesía en coche hasta el cañón de Fjadrargljufur, que estaba a pocos kilómetros.

El cañón de Fjadrargljufur

Cuando aparcamos el coche nos dimos cuenta de que esa zona estaba completamente llena de placas de hielo. Se hacía difícil andar. Incluso vimos algunos turistas que estaban por allí sufriendo para poder acceder al puente que cruza un bonito río que atraviesa el cañón.

Aquí hay rutas senderistas para hacer. Quizás en invierno no es el mejor momento si no se lleva crampones en las botas. Nosotros simplemente dimos una vuelta hasta el puente, la zona del río y poco más. Un lugar muy bonito y que merece la pena desviarse de la ruta principal para conocerlo. 

Systrafoss


Cerca de aquí está la doble cascada de Systrafoss. Son dos caídas de agua que están al lado. Otro lugar que cae de camino y que merece la pena parar, aunque tampoco es algo espectacular. Además está en un pequeño pueblo con casas típicas y todo rodeado de preciosos paisajes.

La cascada doble de Systrafoss

Aprovechamos para entrar en una gasolinera a tomar algo caliente. Por cierto, en Islandia los pueblos que nos encontramos por el camino son muy, muy pequeños. Incluso pueden pasar muchísimos kilómetros sin ver uno. Una recomendación para comer, parar a tomar un café o comprar algo, son las gasolineras. No son caras y tienen de todo prácticamente.

Nos quedaba aproximadamente una hora en coche hasta uno de los grandes destinos de ese día: la cascada de Svartifoss. A esta cascada no se puede llegar en coche casi hasta donde está, como otras que habíamos visto hasta ahora. Hay que aparcar en un parking, de pago, donde hay varios centros para hacer excursiones por el glaciar y la zona donde está. 

Ruta frustrada a la cascada de Svartifoss


El día, al menos de momento, estaba muy bien. Soleado, no hacía excesivo frío y no tenía pinta de que empeorara. Sin embargo al entrar en el centro de visitantes, donde está la máquina para pagar el parking, hay una tienda y baños gratuitos, vimos un papel que ponía que estaba cerrada la ruta a la cascada de Svartifoss.

Indicaciones de que la ruta a la cascada de Svartifoss estaba cerrada

Aun así decidimos caminar hasta la entrada a ver qué pasaba. El tramo hasta la entrada, de apenas 100 metros, estaba casi congelado por completo. Pero bueno, se podía andar. Sin embargo al llegar a la entrada donde se inicia realmente la ruta, vimos que estaba vallado y ponía que no se podía entrar. Y no había que preguntarse mucho el porqué: la cuesta que había que subir al inicio estaba completamente congelada. Una placa de hielo. Imposible poder andar, ya que en la ruta hay muchas subidas y bajadas e incluso con crampones en las botas sería complicado.

Así pues, fuimos a preguntar al hombre que estaba en el centro de visitantes y nos dijo que efectivamente era imposible andar. Que incluso con crampones normales era complicado. Le preguntamos si en un par de días podría haber suerte y nos dijo que dependía del tiempo. Dijo que se esperaba mucha lluvia para el día siguiente y que eso podría derretir el hielo.

Nos quedamos ese día sin poder visitar la cascada de Svartifoss, una de las imprescindibles del sur de Islandia. Volvimos al coche y continuamos nuestra ruta

Lengua glaciar de Svínafellsjökull


Muy cerca se encuentra la lengua de glaciar Svínafellsjökull. Según pude leer es una de las más accesibles a pie y de las más fáciles de acercarse al glaciar. La verdad que fue una sorpresa muy positiva. Quizás porque el día estaba estupendo y se reflejaban más los colores. Pero este lugar es realmente muy bonito.

Nuevamente nos tuvimos que desviar por una carretera secundaria, bastante mal algunos tramos, pero llegamos sin problemas. Desde la zona donde se aparcan los coches sale un camino para ver el glaciar desde arriba. Las vistas son magníficas.

La lengua de glaciar de Svínafellsjökull

Nosotros nos adentramos todo lo que pudimos. Subimos algunas rocas y llegamos a una parte desde donde se veía una panorámica perfecta. Eso sí, por aquí hay que tener cuidado y siempre sentido común ya que la caída es enorme. Hay una placa de dos turistas alemanes que desaparecieron en este lugar en 2007 y nunca aparecieron.

El día estaba realmente bien. Incluso tuvimos que quitarnos el abrigo. Aprovechamos y comimos allí, junto al glaciar.

Quedaban dos destinos para ese día. Dos lagunas glaciares: Fjallsárlón y la más conocida, Jökulsárlón. Distan unos 10km una de otra. 

Lagunas glaciares de Fjallsárlón y Jökulsárlón


Primero visitamos la laguna de Fjallsárlón. Es menos conocida, pero muy bonita también. El día estaba muy soleado y los colores se reflejaban muy bien. Nuevamente para llegar hasta aquí tuvimos que andar sobre una “pista” de patinaje.

La laguna de Fjallsárlón

Esta laguna comenzó a formarse hace solo unas décadas. Y sí, el calentamiento global está detrás. Cada año la lengua de glacial Fjalljökull retrocede unos metros. El glaciar Vatnajökull, el más grande de Europa, ha perdido unos 400 kilómetros cuadrados en los últimos 60 años. Lo peor es que todo indica que va a ir a peor.

La misma suerte sufre la laguna de Jökulsárlón. Hace unas décadas el hielo comenzó a derretirse y dio lugar a este gran lago que hoy es tan visitado.

En los meses de verano, tanto en la laguna de Fjallsárlón como de Jökulsárlón se pueden hacer excursiones en zódiac o los conocidos como coches anfibios para recorrerlas.

Es una de las estrellas de Islandia. Uno de esos lugares únicos y que todos los turistas que llegan a la isla quieren visitar. El mayor lago glaciar del país. Es impresionante ver flotar los icebergs por este lago. Si tenemos suerte podemos ver alguna foca saliendo del agua.

La laguna glaciar de Jökulsárlón

Podemos caminar a lo largo de la laguna. Incluso algunos turistas se arriesgan a fotografiarse encima de bloques de hielo dentro del agua. Lo que sí es menos peligroso es subir a un montículo desde donde se tienen unas vistas muy buenas de toda la laguna glaciar de Jökulsárlón.

La laguna de Jökulsárlón cada año es más grande

Junto a la laguna glaciar de Jökulsárlón está la playa. Podemos ir andando perfectamente desde donde aparcamos. Hasta aquí llegan los bloques de hielo que permanecen luego en la orilla. Es cuanto menos curioso estar en una playa rodeado de enormes bloques de hielo flotando.

Playa con trozos de icebergs

Por cierto, como curiosidad, en el parking de Jökulsárlón vimos una de las anécdotas del viaje. Un autobús entró en una placa de hielo y se hundió. Se quedó atascado y no podía salir. Finalmente otro autobús ató una cuerda bastante consistente y tiró con fuerza para atrás. Eso sí, el parachoques delantero del autobús estaba roto. Al menos pudieron sacarlo de allí.

Un autobús atascado en el hielo, algo común en Islandia

Con esto pusimos punto y final a la ruta del día. Continuamos hasta Höfn, donde nos hospedamos dos noches. Justo al llegar tuvimos la mala noticia del día: la excursión que teníamos programada para el día siguiente visitar las cuevas de hielo y andar por el glaciar, se había suspendido. Se esperaba una fuerte tormenta, como así nos confirmó el responsable del hostal. 

Nos alojamos en el hostal Hafnarnes. Está en el campo, lejos del pueblo. Es perfecto para poder ver auroras boreales sin tantas luces. Nuevamente una casa muy completa, con cocina bien equipada. El responsable del hostal, además, fue muy amable y nos indicó algunos lugares para ver al día siguiente, dónde comer y algunos consejos.

Esa noche, después de cenar en el hostal, volvimos a intentar ver auroras boreales. Estuvimos un buen rato fuera, en un camino cercano al hostal para que no hubiera contaminación lumínica. Y sí, pudimos ver una aunque no muy grande ni intensa. Algo es algo.

Pequeña aurora boreal cerca de Höfn, al sur de Islandia

Mapa de localización


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