martes, abril 17, 2018

Conociendo el "fuego" de Islandia: Blue Lagoon y Krýsuvík Seltún

En nuestro último día completo por Islandia nos quedaba visitar uno de los lugares más conocidos del país: el Blue Lagoon. Pero además también recorrimos algunas zonas del oeste del país, como la cascada de Glanni o el área geotérmica de Krýsuvík Seltún. Pudimos comprobar por qué este país es conocido como la Tierra de Hielo y Fuego. Todo ello con momentos donde la climatología no fue la deseada.

Krýsuvík, área geotermal en Islandia


La cascada de Glanni


Comenzamos el día temprano en el hostal de Borgarnes donde pasamos la noche anterior. Estaba lejos del Blue Lagoon, nuestra visita estrella del día, y queríamos aprovechar bien la mañana. Teníamos la entrada para las 15:00h.

Después de un buen desayuno en el hostal, partimos hacia la cascada de Glanni. Antes de salir, el dueño del hostal nos advirtió de que se esperaba una fuerte tormenta para la tarde. Nos preguntó nuestra ruta para ese día y nos dijo que no tendríamos excesivos problemas de carreteras para los lugares donde íbamos a estar. 

La cascada de Glanni no es de las más conocidas de Islandia. Sin embargo nos pillaba relativamente cerca y no quisimos perdérnosla. Está situada al oeste del país, a una media hora al norte de Borgarnes. Es un lugar muy tranquilo, sin turistas al menos cuando fuimos nosotros.

La noche anterior parece que había nevado bastante. Las carreteras, al menos las principales, no estaban muy cubiertas. Pero rápidamente al llegar a la cascada de Glanni vimos que los caminos sí estaban muy nevados. Tuvimos que andar un rato desde donde dejamos el coche hasta la cascada. Al final mereció la pena.

No es la más espectacular, pero en invierno la estampa es muy bonita. La cascada de Glanni son varios saltos de agua. Está cerca de la carretera principal que rodea la isla, por lo que puede ser una parada interesante si hay tiempo. 

La cascada de Glanni, en Islandia

De aquí volvimos hacia el sur. Teníamos como objetivo ver la cascada de Glymur. Esta es considerada como la segunda cascada más alta de Islandia, con 190 metros. Esta sí es mucho más espectacular. Sin embargo nosotros nos quedamos con las ganas.

Desde Glanni hasta Glymur partimos por diferentes carreteras secundarias. Algunas estaban mal, otras algo mejor. Pero la cosa no pintaba bien. Llegó un momento en el que nos topamos con un tramo donde era imposible pasar con el coche por la nieve. Y todavía faltaban unos 30km para llegar. Tuvimos que dar la vuelta. 

Carretera nevada en el sur de Islandia

Continuamos dirección al sur, a la península de Reykjanes, en el suroeste del país. Aquí podemos ver un ejemplo magnífico de la actividad geotérmica que hay en Islandia. Lo más famoso es el Blue Lagoon, pero hay manifestaciones muy amplias a lo largo de esta zona. Una de ellas es Krýsuvík Seltún. Es un área geotermal muy interesante para visitar.

Krýsuvík Seltún, la muestra del "fuego" islandés


Si queremos ver cómo era la Tierra hace millones de años, cómo la actividad geotérmica poco a poco fue moldeando el terreno hasta llegar a nuestros días, este lugar es un buen ejemplo.

Por el camino hasta aquí, bastante largo desde donde nos encontrábamos al norte de Reikiavik, nos topamos con alguna que otra nevada y carreteras bastante cubiertas. Sin embargo por esta zona los quitanieves actúan rápido. No tuvimos problemas.

El área se llama Krýsuvík y cuenta con varios campos geotérmicos donde uno de los más conocidos es Seltún. Es una zona que merece la pena visitar y además cae cerca del Blue Lagoon. Se puede combinar perfectamente en un mismo día. 

Área geotermal de Krýsuvík

Podemos ver fumarolas, que me recordaban a las de las islas Azores, hay manantiales de agua termal y lo más característico: el color amarillo brillante y rojo del suelo, así como el olor que desprende debido al azufre.

Este lugar atrae bastantes turistas, aunque no es excesivamente conocido. Pudimos ver algunos autobuses llenos de gente, así como muchos coches en el parking. El día, eso sí, se estaba poniendo feo. Comenzó a llover mucho y el viento dificultaba el andar por los senderos que recorren esta zona de Krýsuvík para observar el poder del subsuelo.

Aquí vimos claramente el ejemplo de Tierra de Hielo y Fuego. Todo rodeado de nieve y en medio zonas geotérmicas donde el agua está en ebullición y corren arroyuelos de agua imposibles de tocar. 

Ejemplo de por qué se llama la Tierra de Hielo y Fuego a Islandia

Podemos ver numerosos carteles que advierten del peligro de salirse de los senderos marcados. Y es que en invierno podemos despistarnos y pisar nieve pensando que no hay problema, pero acabar con el pie dentro de agua hirviendo.

No es de extrañar que cerca de aquí se encuentre el Blue Lagoon, aprovechando precisamente todo este calor que desprende la tierra. 

El Puente entre Continentes


Pero antes de llegar al Blue Lagoon todavía quedaba una última visita: el Puente entre Continentes. Literalmente separa Europa de América. Islandia está dividida por la placa tectónica de Eurasia y América. Unos días atrás vimos dónde se dividen en el Parque Nacional de Thingvellir. Aquí, en la península de Reykjanes, hay otro ejemplo más.

Se trata de un puente simbólico, construido en el año 2002. Se puede cruzar por él e ir de Europa a América, al menos geográficamente. No es nada espectacular, únicamente simbolismo. 

El Puente entre Continentes

Lo visitamos con un aire infernal y muchísima lluvia. Fue el peor momento del viaje en lo climatológico. La verdad es que tuvimos suerte y, al menos durante las visitas, no nos llovió prácticamente nunca ni nos nevó. Sí pasó en el Puente entre Continentes. Pero claro, era algo que había que visitar.

Aprovechamos para comer unos bocadillos en el coche y, a falta de algo más de media hora para las 15:00h que teníamos la entrada al Blue Lagoon, fuimos hacia allí.

Visita al Blue Lagoon


Blue Lagoon, o la Laguna Azul, es una de las visitas más populares en Islandia. Se trata de un complejo acuático artificial, donde llegan las aguas residuales de la central geotérmica de Svartsengi. Evidentemente el agua está limpia y apta para el baño. Simplemente significa que esa agua ya ha sido utilizada en la central para generar energía. 

Dicen que su construcción fue un poco casual. Desde la central llegaba agua hasta esta zona. A alguien se le ocurrió hacer negocio con ello y montar todo este complejo. Buen ojo, sin duda. El agua en la central está a unos 240ºC. Hasta aquí llega a menor temperatura y el agua suele estar entre 37º y 40ºC todo el año

Entrada al recinto de Blue Lagoon

La entrada no es barata, como casi todo en el país. Su precio varía según el tipo de billete que compremos y también de la hora. Se puede comprar fácilmente desde su página oficial. En nuestro caso cogimos la opción estándar, la más barata, y costó 8000 coronas islandesas (unos 65€). No era la hora más barata, ya que si lo coges de noche cuesta menos.

Sin embargo ahora, por lo que veo, la tarifa estándar (solo incluía una especie de arcilla) la han quitado de su página y pasa directamente a ser la más barata la Confort (incluye toalla y una bebida, por ejemplo). Cuesta 9990 coronas en horas normales y 8990, 7990 y 6990 conforme avanzan las horas del día por la tarde. También hay una tarifa Premium que cuesta entre 9990 y 12990.

Al entrar al complejo dan una pulsera que no se puede perder bajo ningún concepto. Esta misma pulsera hay que entregarla a la salida y con ella podemos pagar bebidas en el bar y otros complementos que queramos comprar. No es barato, claro. Una cerveza puede costar unos 9,5€. 

Blue Lagoon en un frío día de invierno

Se puede entrar por fuera o desde un espacio de agua interior
, para la gente que no quiera pasar frío. Nosotros entramos por fuera, andando unos metros con una temperatura ambiente de no muchos grados por encima de 0 y mucho aire. Además sales mojado, ya que antes de entrar tienes que ducharte. Pero sin duda es una buena experiencia el contraste de temperatura. Una vez entras en el agua, imposible pasar frío.

El agua tiene un alto contenido en sicilio, de ahí su color azulado. Dicen que estas salen son buenas para la piel. 

Nosotros estuvimos aproximadamente una hora. Este es el tiempo que en teoría dura cada turno, pero tampoco hay un control. Eso sí, no es bueno estar más allá de ese tiempo y al final también te acabas aburriendo. Está bien para un rato, nada más.

Fuera hay un restaurante y tiendas. Nada económicos, claro. 

Noche en Keflavik


Con esto prácticamente pusimos punto y final a nuestro viaje por Islandia. Fuimos dirección a Keflavik, que se encuentra muy cerca de Blue Lagoon y también al lado del aeropuerto, donde al día siguiente teníamos el vuelo de vuelta. Dormimos en Rose Guesthouse, un sitio bastante recomendable.

Aquí tuvimos una anécdota más de cómo es Islandia. En la puerta tenían un teléfono móvil en una bolsa colgada. Indicaban en un papel que se usara para llamar al número de teléfono que tenían apuntado y así nos abrían la puerta en caso de que no hubiera nadie. Llamamos a ese número y la dueña de la casa nos abrió.

Era la vivienda de una familia y que utilizaban también como negocio. Estaba muy bien. Cocina muy equipada, un gran salón con varias secciones, habitaciones cómodas y gente muy amable. Está perfecto para pasar la última noche antes de coger un vuelo, como fue nuestro caso.

El día estaba muy mal en cuanto a lo climatológico y tampoco había mucho que hacer en Keflavik. Así que estuvimos el resto de la tarde en el alojamiento.

Al día siguiente, temprano, volvíamos para España.

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