jueves, marzo 08, 2018

Tengo que ponerme vacunas para viajar: ¿cómo lo hago?

En muchas ocasiones cuando viajamos a país especialmente de otros continentes y a zonas de riesgo, necesitamos ponernos vacunas. A veces es recomendable y otras veces es obligatorio para poder pisar suelo extranjero. En este artículo vamos a explicar qué tenemos que hacer, bajo experiencia propia, para vacunarnos de cara a realizar algún viaje en el que necesitemos ir preparados.

Pueblo flotante en Camboya, un país para el que no es obligatorio vacunarse

Vacunas para viajar


En España, así como en la mayor parte de Europa, estamos preparados para viajar por países de nuestro entorno. En ocasiones incluso estamos vacunados para enfermedades de nuestras zonas. Podemos viajar y, salvo algunas recomendadas, no necesitamos pincharnos.

Pero para viajar a países africanos, algunos asiáticos y también de América del Sur, entre otras zonas geográficas, necesitamos vacunas. 

Entrar en la Web del Ministerio


Lo primero que tenemos que hacer es siempre consultar antes de ir a un país. Para ello lo mejor es entrar en la Web del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, en la sección de Recomendación de Viajes.

Aquí podremos ver un mapamundi o directamente buscar el país al que vayamos a visitar. Es muy útil para tener una idea general de esa nación, recomendaciones básicas, información sobre si necesitamos o no visado, cuánto tiempo podemos estar, etc. Uno de esos datos es el referente a la sanidad y las vacunas que son obligatorias o recomendadas.

De esta manera tenemos una idea general de posibles vacunas que necesitemos. En mi caso más reciente tuve que vacunarme para ir a Perú. En principio este país no exige ningún tipo de vacuna, aunque hay que ponerse la de la fiebre amarilla en caso de visitar zonas de la selva, como es mi caso. Además también recomiendan otras como la fiebre tifoidea, tétanos, etc. 


Cita en Sanidad Exterior


Pues bien, una vez sabemos lo que ahí nos indican, veremos si tenemos que ponernos o no vacunas. Algunas de ellas solamente nos las podrán suministrar en algún centro de Sanidad Exterior. Para ello tenemos que pedir cita previa a través de Internet o llamando por teléfono. Es muy sencillo. 

En mi caso personal pedí cita para ir a Badajoz, que es el centro más cercano que tenía. No tuve problemas de disponibilidad de fechas y me daban para cuando quisiera prácticamente. 

Otros compañeros de viaje que viven en Madrid tuvieron que ir a la Unidad del Viajero del Hospital Carlos III. Para pedir cita se puede hacer por Internet o en los teléfonos 914 532 672 y 914 532 780  (De lunes a viernes de 08:00 a 14:00h).

Al pedir la cita por Internet tenemos que rellenar una serie de datos personales, como nuestro nombre, fecha de nacimiento, DNI… También debemos de indicar el país al que vamos a viajar.

Cuando llegamos a la cita, nos ve un médico especializado en temas de viajes. Nuevamente nos hace preguntas sobre el país al que vamos a visitar, cuánto tiempo vamos a estar, si se trata de un viaje por ocio, cooperación o cualquier otra situación de más riesgo, etc. Por ejemplo en mi caso de Perú, no es lo mismo ir de turismo normal a las principales ciudades, Machu Picchu… Que ir a la selva.

En cuanto dije que iba a estar unos días en la selva me confirmó, aunque ya lo sabía, que tenía que ponerme la vacuna contra la fiebre amarilla, así como otras como la fiebre tifoidea, difteria y tétanos. Estas últimas, la difteria y tétanos, estamos vacunados desde pequeños. Pero este tipo de vacunas suele caducar a los 10 años y, en caso de ir a algún lugar de riesgo, es conveniente ponerse una de recuerdo.

En Sanidad Exterior te ponen las vacunas más “raras” digamos. Las que no son de uso común y no entran dentro de la planificación sanitaria española. Las que no se les ponen a los niños, vamos. Una de ellas es la de la fiebre amarilla. Eso significa que tenemos que pagarla. El precio varía, aunque por lo que tengo entendido una de las más caras es la de la fiebre amarilla y fueron 18,89€. Tampoco es excesivo tratándose de algo importante para nuestra seguridad.

Esta vacuna además lleva consigo una tarjeta internacional. Esta tarjeta es posible que nos la pidan en muchos países. Es una forma de mostrar que verdaderamente estamos vacunados contra la fiebre amarilla, ya que en algunas naciones prohíben la entrada a turistas que vengan de zonas de riesgo, por ejemplo. 

Tarjeta de vacunación contra la fiebre amarilla, conviene llevarla junto al pasaporte

Información adicional


Además de la vacuna o vacunas que pongan en Sanidad Exterior, nos entregan un papel con otras recomendadas o que nos tenemos que poner, pero en nuestro médico de cabecera. Son aquellas comunes, como la mencionada del tétanos y difteria, por ejemplo. También si necesitamos pastillas contra la malaria o algo similar.

Igualmente en Sanidad Exterior nos informan bastante bien sobre la zona a la que vamos. Nos dan librillos con documentación sobre la malaria y cómo protegernos, temas de alimentación, posibles problemas de salud, etc. 

Librillos e información general para viajar de forma segura

Para las vacunas comunes basta con ir a nuestro médico de cabecera y nos la suministra ese mismo día. Normalmente entran dentro de la Seguridad Social y no hay que pagar. Sí hay que pagar por otras vacunas como la de la fiebre tifoidea, que se requiere receta médica y se compra en la farmacia (son tres cápsulas que se toman en días alternos). Lo mismo con las pastillas para la malaria.

En definitiva, cuando viajemos a un país extranjero y especialmente si está fuera de nuestro entorno, es muy importante consultar previamente todo lo relacionado con posibles vacunas y medicinas preventivas. Más aún si vamos a visitar zonas de riesgo.

Algunas enfermedades como la malaria o el dengue no tienen vacuna. En estos casos lo mejor es prevenir. Es cierto que existen pastillas que reducen el paludismo, pero no nos protege al 100% ni mucho menos. 


Hacerlo con antelación


Un consejo es que no se deje esto para última hora. Más aún si tenemos planeado un viaje con tiempo suficiente de antelación. Algunas vacunas como la de la fiebre amarilla o la fiebre tifoidea necesitan al menos 10 días para que hagan efecto.

Pero además de eso, no es conveniente salir de viaje si acabamos de vacunarnos. Aunque son casos raros y normalmente muy leves, pueden dar algún tipo de reacción. En estos casos mejor que nos pille en casa que a miles de kilómetros o en pleno vuelo y que nos empecemos a sentir mal. Por eso lo suyo es preparar estas cosas lo antes posible.

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