lunes, marzo 19, 2018

Recorriendo el Círculo Dorado de Islandia en invierno

En nuestro segundo día por Islandia hicimos una de las rutas más populares del país: el Círculo Dorado. Esta zona es sin duda la más turística del país. De hecho muchos viajeros que únicamente van unos días, es una de las excursiones que realizan. Nosotros fuimos en coche, como todo el viaje por la isla. Durante el recorrido se visitan lugares muy famosos como el Parque Nacional de Thingvellir, los géiseres, la cascada de Gullfoss o el cráter de Kerid.

Recorrido por el Círculo Dorado de Islandia en invierno

El Círculo Dorado en invierno


Una recomendación importante cuando se visita Islandia en invierno es aprovechar las horas de luz al máximo. En nuestro caso fuimos a mediados de febrero y más o menos teníamos unas 8 horas de luz. Pero para quienes visiten el país en diciembre o enero, tienen únicamente 4 o 5 horas de sol.

Aun así, ese día salimos muy temprano, cuando todavía era de noche. La idea era llegar al Parque Nacional de Thingvellir, nuestra primera parada, con los primeros rayos. Desde Reikiavik se tarda en llegar casi una hora. Salimos poco antes de las 8 de la mañana y sobre las 08:40h ya estábamos allí.

Fuimos los primeros en llegar y al poco tiempo se fue llenando con muchos turistas. Incluso varios autobuses aparcaron en el parking. Por cierto, el aparcamiento es de pago. Cuesta 500 coronas (unos 4€). Se puede pagar con tarjeta, como todo en el país, en una máquina. 

Parque Nacional de Thingvellir


Lo primero que hicimos fue asomarnos a un mirador. Desde aquí a esas horas había una mezcla de colores muy bonita. En la imagen de abajo quizás no se aprecie tan bien como en la realidad.

Amanecer en el Parque Nacional de Thingvellir

Poco a poco comenzaron a llegar turistas, aunque todavía había muy poca gente. El día había salido buenísimo. Hay que tener en cuenta que era invierno, en Islandia y apenas acababa de salir el sol. Pero la verdad es que no hacía frío y el cielo estaba completamente despejado. Había que aprovecharlo.

El Parque Nacional de Thingvellir es muy grande. Tiene diferentes rutas senderistas y también zonas de parking. Están numerados. Nosotros lo dejamos en el primero, pero parece ser que se puede acceder a los otros por otras carreteras.

Una de las curiosidades y que hacen más interesante este lugar, es que aquí se puede observar la fisura que poco a poco van haciendo las placas tectónicas. En este lugar se divide geográficamente Europa y América. Cada año se separan unos 2 centímetros.

Separación de las placas tectónicas en Islandia

El camino es muy bonito, aunque en invierno está completamente nevado. Este lugar, además, guarda mucha historia. Se cree que el primer parlamento del mundo estuvo en este lugar. En el año 930 se reunieron en asamblea habitantes de todo el país. Este lugar se conoce como Althing y ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad.

Lugar donde estaba el primer parlamento vikingo

De esta zona donde los antiguos vikingos discutían sobre los asuntos de interés, continuamos algo más de 1,5km hasta llegar a la cascada de Öxarárfoss. Eso sí, en invierno, al menos en la época que fuimos nosotros, no se ve más que un hilillo de agua. El resto totalmente congelada.

La cascada de Öxarárfoss, completamente congelada en invierno

Hicimos el camino de vuelta hacia el coche y nos encontramos con muchísimos turistas de frente. Si apenas media hora antes estábamos solos, o casi solos (unos 6-8 turistas más), ahora habían llegado autobuses y muchos coches cargados de gente. Creíamos que llevábamos la delantera a toda esta gente, ya que lo normal es que siguieran la misma ruta, y queríamos llegar pronto al siguiente destino: Geysir, la zona geotérmica más famosa de Islandia con los famosos géiseres. 

Primer coche atascado por la nieve


La carretera estaba bien, aunque los lados muy nevados. Parece que la noche anterior había nevado bastante por esta zona. Cuando íbamos casi llegando a donde está Geysir, nos encontramos con un coche atascado en el arcén y una mujer con la mano arriba para que paráramos.

Nos preguntó si teníamos herramientas, cuerdas o algo para sacar el coche de allí. No llevábamos nada. Aun así aparcamos el coche un poco más adelante y salimos a ver si empujando podíamos lograr sacarlo. Pero no hubo manera. Estuvimos ahí un rato y pararon varios coches más, pero ninguno tenía las herramientas necesarias.

Al final llegaron unos islandeses con un coche bastante grande y un carro atrás. Se vio que tenían experiencia en estas cosas. Sacaron una cuerda, la ataron como pudieron en los bajos del coche y, después de decir que no querían saber nada si salía mal la jugada, le dieron el tirón y lograron sacarlo.

La mujer lo estaba pasando mal, y no es para menos. Era una turista extranjera que, junto a otra mujer que le acompañaba, estaban visitando el país. No es plato de buen gusto arruinar las vacaciones por algo así.

Continuamos nuestro camino y llegamos a Geysir. Parece que en cuestión de minutos el tiempo había empeorado. Aunque el cielo estaba despejado (algo menos), hacía bastante más frío. Es lo que tiene Islandia. Hace un sol espléndido y buena temperatura y en cuestión de minutos llega una ventisca y mucho frío de repente. 

Geysir, la zona geotérmica más famosa de Islandia


Geysir, como prácticamente todos los lugares naturales de Islandia, es totalmente gratuito. Esta vez no tuvimos que pagar parking. Nuevamente cuando llegamos, pese a que perdimos tiempo ayudando a sacar el coche que se atascó, los aparcamientos estaban prácticamente vacíos. A la vuelta ya estaban llenos.

Cuando decimos géiser, este nombre viene precisamente de este lugar. Viene de Geysir, el géiser más famoso del país pero que ya no está activo. Expulsaba agua hasta 80 metros de altura. Los turistas no tenían otra cosa que tirarle piedras y piedras, hasta que llegó un momento que se atascó para siempre.

El géiser Strokkur, antes de expulsar agua

Ahora el más vistoso es Strokkur. Es la estrella del valle de Haukadalur. Este géiser sí está activo y salta cada 8 o 10 minutos. La altura que alcanza no es siempre la misma. Puede que solo veamos expulsar agua unos 2 o 3 metros o puede que alcance hasta 30 metros.

Sin duda se trata de un lugar muy interesante. Un ejemplo de lo maravillosa que es la naturaleza.

El géiser Strokkur expulsando agua

Toda esta zona tiene actividad geotérmica. Podemos ver riachuelos de agua hirviendo, otros muchos géiseres más pequeños con agua en ebullición y un paisaje digno de ver.

Estuvimos viendo un par de veces cómo escupía agua Strokkur, para grabar vídeos y echar fotos, y continuamos nuestra ruta. Antes de salir entramos en un bar-restaurante-tienda que había enfrente y compramos un chocolate caliente. Venía bien porque la temperatura había bajado bastante de repente.

La cascada de Gullfoss en invierno  


Nuestro siguiente destino era la cascada de Gullfoss. A mí personalmente fue uno de los lugares que más me impresionó de Islandia. El paisaje creado en invierno, con la fuerza del agua cayendo y todo congelado, es muy, muy bonito.

Si un rato antes comprobamos que el tiempo estaba cambiando, allí en Gullfoss lo confirmamos. Se había levantado una ventisca muy curiosa. Hacía frío, pero lo peor sin duda era el aire. Es sin duda lo peor de Islandia en invierno. Al menos los peores momentos en cuanto a la climatología que vivimos: cuando se levantaba fuerte aire y te golpeaba la nieve en la cara.

La cascada de Gullfoss en invierno

Más aún en la cascada de Gullfoss, un lugar alto y donde no hay nada que contenga el aire. Pero no nos privó de disfrutar de unas magníficas vistas de la que es una de las cascadas más famosas del sur de Islandia.

En verano se puede caminar por un sendero hasta la parte más baja, más cercana a la cascada. En invierno hay que conformarse con verla desde arriba, salvo una escalera que te lleva a una parte más baja para verla desde otra perspectiva.

La cascada de Gullfoss desde uno de los miradores

Aquí es donde me di cuenta de lo importante que es llevar gafas de sol y gorro. Te ayuda a combatir el fuerte aire.

Aprovechamos que el tiempo se puso feo y comimos allí unos bocadillos. Habíamos llevado algo de comida de España y también compraríamos luego en el supermercado. Este es un buen consejo para viajar a Islandia, ya que en este país el turismo y donde pasaremos la inmensa mayoría del día, va a ser en el campo, en la naturaleza, donde no vamos a tener mucha oportunidad de encontrar restaurantes. 

Cascada de Faxi


De aquí fuimos a visitar otra cascada, quizás menos famosa, pero muy cerca de las rutas principales: Faxi. Según el GPS no estaba demasiado lejos, pero el tiempo empezó a empeorar. Cayó una nevada bastante grande, aunque por suerte no dificultó, al menos en un principio, la conducción.

Pero poco después comenzamos a ver algunos conductores que lo estaban pasando mal. Incluso alguno decidió dar la vuelta. Nosotros teníamos que coger una carretera más secundaria que nos llevara directamente hasta la cascada Faxi. Estaba a escasos kilómetros. Sin embargo esa carretera era totalmente inaccesible. Era un riesgo innecesario porque nos podíamos quedar atrapados.

Decidimos continuar para adelante y tirar luego por otra carretera más principal. Eran más kilómetros, pero sin duda era lo mejor.

De camino nos encontramos con otro coche atrapado. Unos franceses. Casualmente el coche era idéntico al nuestro. En esta ocasión pudimos ayudar a sacarlo. Estuvimos un rato, pero después de intentar varias veces marcha atrás, para adelante, diferentes maniobras… Entre todos sacamos el coche.

Y llegamos por fin a la cascada Faxi. No es tan espectacular como la anterior, claro, pero merece la pena. No había absolutamente nadie aquí. Luego, cuando nos íbamos, llegaba una furgoneta de algún tour turístico. Islandia es así, en cuanto te sales un poco de las rutas marcadas, lo normal es que no te encuentres a nadie o a muy poca gente.

La cascada de Faxi, un ejemplo más de Islandia en invierno

La siguiente parada era el cráter de Kerid. Aunque a mitad de camino paramos en la catedral de Skáholt. A muchos viajeros les leí hablar de este templo. Parece ser que es uno de los más importantes de esta zona. Quizás porque esté cerca del Círculo Dorado puede que atraiga tantos turistas. La verdad es que no le vi nada extraordinario.

Catedral de Skáholt

Se trata de una iglesia muy normalita. Al lado tiene un edificio llamativo, que por sí solo me pareció más interesante. No sé exactamente qué representa o para qué se utiliza. Era una especie de casa de madera, como las tradicionales islandesas.

Bonito edificio tradicional islandés al lado de la catedral

Aquí no estuvimos prácticamente nada. Una visita rápida al interior de la iglesia, un par de fotos y vuelta a la carretera. Queríamos aprovechar el tiempo de luz que nos quedaba para visitar el cráter de Kerid. 

Cráter de Kerid


Y esta fue nuestra última visita turística del día: el cráter de Kerid. Es perfectamente redondo. Lo más característico es su lago. En verano el contraste de colores es lo que hace que sea más bonito. En invierno está totalmente congelado. Eso sí, pudimos andar por encima de un volcán.

Hay una ruta para recorrer el volcán por arriba. No la hicimos, tampoco creímos que mereciera mucho la pena. Lo que sí hicimos, aunque en invierno hay que nadar con mucho ojo porque está todo nevado y hay placas de hielo, fue bajar hasta abajo.

El cráter de Kerid totalmente congelado en invierno

Este fue el único lugar de naturaleza que pagamos en Islandia. Es una zona privada y hay que comprar entrada. Cuesta 400 coronas islandesas (unos 3,20 euros).

Por cierto, como dato curioso, el día anterior nos encontramos por la noche a un viajero con una mochila bastante grande por el centro de Reikiavik. Ese día lo vimos a la entrada del cráter de Kerid haciendo auto-stop. Cuando salimos de visitar el cráter, ya no estaba. Hay muchos viajeros que optan por recorrer Islandia a dedo y parece que es bastante sencillo. Pero… no sé yo si es el mejor lugar y época para jugársela. 

Toda esta ruta la hicimos en 8 horas, por si le puede servir a alguien como medida aproximada. Más aún para quienes vayan en invierno, cuando hay menos luz solar. También hay que tener en cuenta la climatología. A nosotros nos pilló algunos tramos con fuertes nevadas e íbamos con el coche muy lento. 

Compras en Selfoss y rumbo a Hella


Fuimos hasta Selfoss, un bonito pueblo no muy lejano del cráter de Kerid. En su momento dudamos en dormir aquí o en Hella. Finalmente optamos por Hella. Aun así, entramos en el pueblo. Lo primero para echar combustible. Lo segundo para entrar en el supermercado Bonus y comprar varias cosas.

Compramos para desayunar, algo más para la cena y pan para esos días hacernos bocadillos. Este es el supermercado que todo el mundo habla como que es el más barato del país. Tiene varios por Reikiavik y alguno salteado en otras zonas del país. Ese era el último que íbamos a ver hacia el este.

En Hella nos hospedamos, a recomendación de Alberto que estuvo unos meses antes, en el Welcome Riverside Guesthouse. La verdad que estaba bastante bien. Habitaciones muy amplias, cocina muy equipada, todo muy limpio y aspecto nuevo. Como curiosidad, en ningún momento interactuamos con ningún trabajador o responsable del alojamiento. Directamente nos mandaron un PIN al correo con el que podíamos abrir la puerta de nuestra habitación.

Welcome Riverside Guesthouse, en Hella

Cenamos allí en el hostal. Aunque el día estaba nublado, salimos a ver si teníamos suerte esa noche y veíamos alguna aurora. Pero después de estar un rato fuera, nos volvimos al hotel. Estaba medio lloviendo y la probabilidad era mínima.

Al día siguiente continuamos nuestro recorrido hacia el este. Comenzaba una parte del viaje muy entretenida.

Mapa de localización


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