jueves, enero 25, 2018

Día en Nom Pen visitando el Palacio Real y Wat Phnom

La última mañana en Camboya la dedicamos para ver algunos lugares que teníamos pendiente en Nom Pen, la capital, como el Palacio Real o el templo Wat Phon. Habían sido pocos días por este bonito país asiático, pero muy intensos. Nos dio tiempo a ver lo que teníamos previsto. Por la tarde pusimos rumbo a Singapur, un cambio más de país y además un cambio bastante radical en cuanto a cultura, forma de vida y también económico.

El Palacio Real de Nom Pen, uno de los lugares más importantes

Mañana en Nom Pen


Nos levantamos temprano, como cada día en el sudeste asiático. Desayunamos en el hotel y comenzamos nuestra visita. Antes de salir, concretamos con el recepcionista un tuk tuk que nos llevara hasta el aeropuerto sobre las 12 del mediodía, por lo que teníamos unas cuatro horas.

El tuk tuk del hotel, que estaba junto al Palacio Real, hasta el aeropuerto nos costó 7 dólares. Un precio más que razonable. Además para evitar tener que regatear o posibles problemas, siempre que podamos lo ideal es reservarlo a través del hotel. Quizás fuera, en la calle, lo podamos regatear y sacar por algo menos. Pero no merece la pena por ahorrarnos 1 ó 2 dólares y perder tiempo o incluso no asegurarnos de que sea más barato.

Así pues, pusimos rumbo a nuestra visita turística del día por Nom Pen. Lo primero que visitamos fue uno de los lugares emblemáticos y más visitados de la ciudad: el Palacio Real. Lo teníamos a unos 300 metros de donde nos alojábamos, por lo que pudimos ir caminando sin problemas.

El Palacio Real de Nom Pen


El conjunto del Palacio Real está compuesto por varios edificios. Uno de ellos es la residencia de la familia real. No a todos los lugares se puede entrar. Por fuera es realmente bonito. Uno de los lugares que destacan dentro es la Pagoda de Plata.

Abre de 07:30 a 11:00h y de 14:00 a 17:00h, por lo que los horarios son un poco reducidos. Lo que sí tengo que añadir que me parece caro para lo que es Camboya. Ya dije en otro artículo que este país, en general, se aprovecha en exceso del turismo. Algunas atracciones y lugares que atraen extranjeros inflan los precios bastante. La entrada cuesta 10$ y por lo que pude ver, ha subido de precio recientemente ya que antes de viajar me informé y otros viajeros hablaban de 6,5$ la entrada.

Eso sí, quiero añadir que es un lugar que merece mucho la pena. Es muy bonito y lo mejor es ir a primera hora, para evitar así grandes aglomeraciones.

Por fuera los edificios son espectaculares. Lástima que no suelen dejar entrar. Al menos el día de nuestra visita parece que no dejaban pasar. El complejo fue construido en 1866, por lo que podemos decir que es relativamente nuevo.

Entre los edificios destaca sobre todo los techos dorados brillantes. Una de las partes más bonitas es la Sala del Trono. Tiene tres capiteles, pero el central es el más alto con 59 metros y arriba tiene un peculiar rostro blanco cuádruple de Brahma, una especie de dios creador para el hinduismo.

La Sala del Trono

La Pagoda de Plata


Una de las zonas más bonitas también es donde está la Pagoda de Plata. Consta de varios espacios. Podemos ver varias estatuas y edificios, entre los que hay una biblioteca también. En uno de los edificios hay un auténtico tesoro nacional con estatuas de Buda de oro piedras preciosas. Por aquí también tienen una maqueta de Angkor Wat bastante curiosa.

La Pagoda de Plata, uno de los lugares más importantes del complejo

También hay que destacar los jardines que rodean todo el complejo. Son muy bonitos y están realmente cuidados.

Jardines y parte del Palacio Real de Camboya

Antes de salir entramos en una sala donde había figuras bastante bien hechas de lo que parecía ser una especie de antiguo ejército y autoridades. También había pinturas muy bonitas por las paredes.

Wat Phnom


De aquí fuimos al templo Wat Phnom, otro lugar muy interesante en Nom Pen. Hasta aquí llegamos en tuk tuk, ya que no queríamos perder mucho tiempo. Regateamos y por 2 dólares nos llevó en un recorrido de poco más de 2km.

Se encuentra dentro de la montaña Pehn, que es la que da nombre a la ciudad. Aquí destaca también un curioso reloj hecho en el césped. Una estampa bonita. La entrada cuesta 1 dólar y merece la pena si se tiene tiempo suficiente.

Reloj en el césped del templo Wat Phnom

El interior del templo es bastante curioso con un bonito Buda y muchas pinturas en las paredes.

Interior del templo Wat Phnom

La vuelta la hicimos caminando esta vez. Pasamos por las inmediaciones del mercado central, aunque no llegamos a entrar. Por esas calles hay muchos puestos y mucho movimiento de gente.

Zona del mercado central de Nom Pen

Wat Ounalom


Casi para cerrar el día por Nom Pen fuimos hasta el templo Wat Ounalom, que lo habíamos visto por fuera varias veces, ya que estaba cerca de nuestro hotel. Es un templo muy bonito, es gratis y se puede subir por unas escaleras y tener unas buenas vistas.

Templo Wat Ounalom, una interesante visita

Destaca sobre todo la mezcla de color plata y oro que le dan a las estatuas y diferentes estructuras que tienen. Su interior no es nada del otro mundo. Merece la pena si estamos por aquí cerca.

Uno de los rincones del complejo de Wat Ounalom

Al final las pocas cosas que teníamos prevista para ese día las vimos bastante rápido. Sobre las 11 ya habíamos acabado todo y hasta las 12 no habíamos quedado con el recepcionista del hotel para ir en tuk tuk al aeropuerto.

Aprovechamos esa hora para ir a un restaurante cerca del hotel y comer. Aunque no hacía ni 4 horas que habíamos desayunado, no llegábamos a Singapur hasta por la noche y preferimos comer antes a hacerlo en el aeropuerto. Plato de arroz y un batido de coco.

Última comida en Camboya

Sin mucho más, llegamos al hotel y un poco antes de las 12 ya estábamos en el tuk tuk rumbo al aeropuerto. El tráfico era bestial. Por lo que vimos no era cosa de la hora, sino que es así siempre. Es una verdadera locura y más verlo montado en un tuk tuk. El aeropuerto está a unos 10-12km.

Rumbo a Singapur


Llegamos con bastante tiempo y tuvimos que esperar un poco hasta que abrieran el check-in. Volamos con la compañía Jetstar y, como con todas las que cogimos por el sudeste asiático, ningún problema y todo correcto. El vuelo salió puntual.

Tuvimos suerte ya que una vez estábamos montados en el avión empezó a llover un poco y el cielo apuntaba a que iba a caer una buena. El siguiente destino del viaje fue Singapur, un país bastante interesante y del que hablaré en el siguiente artículo.

Mapa de localización


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