miércoles, enero 10, 2018

Visita a Angkor Wat, una auténtica maravilla en Camboya

Uno de los lugares más espectaculares durante nuestra ruta por el sudeste asiático sin duda fue Angkor Wat. Es un sitio que siempre tuve en mente visitar. Este lugar de Camboya atrae miles de turistas cada año. Es el motivo principal por el que fuimos a este país y, más en concreto, a la ciudad de Siem Reap. En su apogeo llegó a ser la ciudad más poblada del mundo y su templo principal es considerado como la mayor estructura religiosa jamás construida.

Angkor Wat, una visita imprescindible en Camboya

Visita a Angkor Wat


Hay diversas maneras de ir hasta allí. Se encuentra a unos 8km de Siem Reap. Tenemos la opción de ir en bici, algo que es muy popular, alquilar un tuk tuk o un taxi. Los precios son muy variables, aunque las opciones más económicas se ir en tuk tuk o alquilar una bici. En nuestro casi fuimos en taxi, el mismo conductor que el día anterior nos llevó al pueblo flotante. Nos cobró 50$ todo el día. No fue barato. Hicimos el llamado recorrido corto, ya que hay otra opción para visitar otros templos más lejanos.

Habíamos quedado a las 8 de la mañana en el hostal y mientras desayunábamos llegó el guía. Lo primero que hicimos fue ir al centro donde venden los tickets para Angkor Wat. No es una atracción turística barata. La entrada de un día, la que compramos nosotros, cuesta 36$. Es personal y nos hacen una foto para ponerla en la tarjeta. Esta entrada hay que presentarla a cada uno de los templos y lugares dentro del complejo. Es un poco incordio pero es así. 

Coche en el que hicimos la ruta por Angkor Wat

Había cola, pero por suerte hay muchas taquillas. Parece ser que en incluso en este lugar tan turístico las tarjetas de crédito no funcionan muy bien. Había dos turistas delante nuestra y tuvimos que esperar hasta que por fin de alguna manera pagaron, ya que probaron varias tarjetas y no funcionaba la máquina.

De aquí fuimos directamente a visitar el primer lugar de todo el complejo: Angkor Wat. Es el templo principal y el que da nombre a todo el lugar. El guía nos dejó en una entrada, al este, y quedó con nosotros posteriormente en la otra, al oeste, que es donde está la típica imagen. Todo esto está en medio de la selva, por lo que vemos vegetación por todas partes, aunque los caminos están muy bien señalizados y es fácil moverse.

Un poco de historia


Angkor Wat es un templo hinduista enorme. Sin duda es uno de los tesoros arqueológicos más impresionantes del mundo. No entiendo cómo este lugar no es una de las Siete Maravillas del Mundo en lugar de alguna otra. Fue construido a principios del siglo XII. Aquí se calcula que vivían unas 20.000 personas y era la sede del palacio real.

Este lugar es la muestra más representativa de la arquitectura del Imperio Jemer. En todo este complejo se calcula que llegó a vivir 1 millón de personas. El tamaño es tan grande como el área metropolitana de Nueva York. Nadie sabe a ciencia cierta cómo fue posible que de repente toda esa gente abandonara el lugar.

Lo que más peso tiene es que esto fue debido a un problema con el agua y su inutilidad para la agricultura. Crearon sistemas muy avanzados de canales. Se calcula que hasta 1.000 kilómetros de canalización. Pero esto afectó al terreno cercano. Especialmente ya que tuvieron que talar muchos árboles. Esto provocó que cuando había lluvias torrenciales, no hubiera forma de contenerlo de manera natural y arrasaba con todo. Llegado el momento acabó por colapsar todo este sistema de canalizaciones e hizo imposible cultivar en esas tierras y tuvieron que marcharse a otro lugar.

Permaneció oculto en la selva durante siglos, hasta que un botánico francés a mediados del siglo XIX descubrió estos restos. O mejor dicho lo descubrió a occidente, ya que los locales sabían de la existencia de este lugar. 


El templo principal


Volviendo a la visita, en este templo estuvimos algo más de una hora. Es realmente grande y tiene muchos lugares en los que podemos entrar e imaginar cómo llegó a ser en su época de apogeo. También hay que decir que hay mucha gente, especialmente en la parte central e interior. Aun así, al menos en la época en la que fuimos, no era incómodo. Cada zona que visitamos era más espectacular.

Parte interior del templo principal

La imagen que aparece en todas partes y la más buscada por los turistas está desde fuera. Desde ahí se tiene una panorámica increíble con el lago de por medio. Mi recomendación es que nos alejemos un poco del puente, ya que aquí es donde hay cientos de turistas. Si nos alejamos hacia el lago, caminando por la tierra, tenemos una imagen perfecta. Aquí, al menos cuando fuimos nosotros, no había más que 2 ó 3 turistas haciendo una foto similar. 

Vista del templo de Angkor Wat desde el lago

La visita no había hecho más que empezar y todavía nos quedaban muchos lugares por ver. Habíamos quedado con el guía en la zona de aparcamientos, en un punto que nos indicó. Pero eso era un poco locura, ya que había muchísimos coches y muchísima gente. Así que los que vayáis a este lugar de Camboya lo mejor es que os aseguréis del punto exacto y que pidáis el número del guía por si pasa algo. Finalmente el hombre nos vio de lejos y salió de entre la multitud.

Lo bueno de ir en taxi con un guía es que suelen llevar una nevera con agua fría y en la salida de cada templo nos da una botella a cada uno. Eso es importante, ya que el calor y la humedad aquí es fuerte.

Angkor Thom: Tempo de Bayón


El siguiente punto que visitamos fue el Templo de Bayón, dentro de Angkor Thom, que fue la ciudad real. Es otro de los lugares de Angkor Wat que podemos ver por todas partes. Es más pequeño, también tenía bastantes menos turistas al menos a esa hora del día. 

Templo de Bayón, en Angkor Thom

Este es el famoso templo de las caras. Fue construido a finales del siglo XII de estilo budista. Cuenta con un total de 54 torres, pero lo que destaca es justamente eso, sus más de 200 caras sonrientes que encontramos por todas partes. Algunas de ellas están realmente bien conservadas. 

Una de las muchas caras que podemos ver en el Templo de Bayón

Algunas de estas cabezas apenas se diferencian, salvo la nariz. Sin duda es uno de los lugares más enigmáticos de todo el complejo y que más gusta a los turistas.

Es posible subir a la parte alta del templo y recorrer parte de su interior. Aquí estuvimos más o menos una hora. Es más pequeño y no hay que dedicarle excesivo tiempo. 

Templo de Baphuon


A partir de aquí fuimos andando por los diferentes lugares dentro de Angkor Thom. Lo siguiente a visitar fue el templo de Baphuon. Este es más pequeño aún. Se puede subir a la parte de arriba, desde donde se tienen unas bonitas vistas. Eso sí, hay que tener cuidado con las escaleras ya que por momentos prácticamente es una pared vertical.

Templo de Baphuon

Es un templo en forma piramidal de unos 25 metros de alto. Estaba dedicado al dios hindú Shiva. Lo construyeron en el siglo XI. 

Phimeanakas  


Posteriormente fuimos a la Terraza de los Elefantes y Phimeanakas. Está justo al lado de Baphuon.

El templo Phimeanakas ha sufrido varias modificaciones a lo largo de los siglos. Se cree que es original del siglo X. Formaba parte de la sede real del monarca. También está construido en forma de pirámide, aunque se conserva peor. 

Templo de phimeanakas

Sin mucho más por aquí, fuimos a donde habíamos quedado con el guía. En esta zona, que es donde muchos turistas dejan su ruta, hay varios vendedores de agua y refrescos. Si se visita Angkor Wat hay que beber bastante, ya que el calor puede ser brutal.

El guía nos llevó a comer a un restaurante. En palabras suyas, nos llevaba a un sitio donde no íbamos a tener problemas de estómago. Se veía claramente que era un lugar orientado a los turistas. En un primer momento pensábamos que él iba a comer con nosotros, pero vimos que no. No era un sitio barato para lo que es Camboya, pero tampoco un precio excesivo. Comimos bastante bien y cargamos fuerzas.

Comida camboyana, el arroz siempre presente

Con tanto andar durante todo el día, unido al calor y humedad, el cuerpo acaba agotándose. Un parón como este para comer no vino mal.

Ta Prohm


Todavía nos quedaban varios lugares para visitar. El siguiente fue Ta Prohm, uno de mis favoritos. Este templo sirvió como monasterio budista. La fama principal llega por ser uno de los pocos lugares de este complejo que aún no ha sido rescatado de la selva. Continúa intacto prácticamente, después del paso de los siglos.

Templo Ta Prohm, en Angkor Wat

Podemos ver cómo la naturaleza, los árboles y raíces, engullen las piedras del templo. La verdad es que es un lugar increíble. A mí me gustó mucho. Es descubrir cómo la naturaleza vuelve a sus orígenes aunque el ser humano haya construido encima de ella.

Este es el famoso templo que aparece en la película de Lara Croft: Tomb Raider. Es un lugar muy fotogénico, como bien nos dijo el guía antes de entrar. Ta Prohm también se recorre rápido y estuvimos unos 30 minutos. No había demasiados turistas.

Árbol comiéndose el templo Ta Prohm

Al salir del templo nos topamos con una especie de procesión budista. Realmente no sabíamos qué era. Pero, como se ve en la imagen, había una fila de personas portando objetos en la cabeza y cantando.
Procesión budista con la que nos topamos


Banteay Kdei


Nuevamente al coche y a la siguiente visita: Banteay Kdei. Es un templo budista del siglo X, no demasiado grande. Está algo más alejado pero es bonito y merece la pena ir. Lo curioso es que en su interior hay una estatua de Buda perfectamente adornado. Rompe un poco con lo demás.

Buda en el interior de Banteay Kdei

La visita iba tocando a su fin. Quedamos con el guía en una zona de tiendas que había allí al lado, junto a un bonito lago. Después de tomar unas fotos, nos dirigimos a la última visita de la ruta guiada.


Prasat Kravan


Prasat Kravan fue la última foto que echamos durante la ruta. Es un pequeño templo del siglo X. Se tarda muy poco tiempo en ver, como nos indicó el guía. Su estilo es diferente a los demás.

Templo Prasat Kravan

Así pusimos punto y final a nuestra visita a Angkor Wat. Sin duda fue de lo más interesante de todo el viaje. El guía nos dejó en el hostal y prácticamente así pusimos fin también a la estancia en Siem Reap. Por la noche fuimos a comer a un restaurante local cerca de donde nos hospedábamos. 

Fideos fritos en un restaurante de Siem Reap

Al día siguiente tocaba cambiar de ciudad e íbamos a la capital, Nom Pen. En un principio íbamos a ir en barco, pero las cosas se torcieron. Eso lo explicamos en el siguiente artículo.

Vídeo resumen de la visita




Mapa de localización


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