miércoles, enero 03, 2018

Los Museos Vaticanos, la Basílica de San Pedro y más

Nuestro primer día por Roma lo dedicamos a visitar la Ciudad del Vaticano. La primera parada para ver los Museos Vaticanos, para lo cual teníamos entrada reservada a primera hora. Sin duda es un lugar que hay que conocer si viajamos a esta zona de Italia. Guste más o menos, aquí se han tomado decisiones que han afectado a millones de personas a lo largo de la historia. Es un sitio que no hay que perderse.

La Plaza de San Pedro desde la cúpula
Plaza de San Pedro desde la cúpula

Visita al Vaticano


Así pues, nos levantamos temprano ese día y pusimos rumbo hacia el Vaticano. Para llegar hasta aquí, en general, lo ideal es coger metro. Se puede ir andando echando un paseo desde muchas partes de Roma. Pero para los que se hospeden cerca de Termini o en zonas más alejadas, como fue nuestro caso, lo mejor era el metro. Es muy sencillo y económico. La parada más cercana es Ottaviano, correspondiente a la línea A.

Compramos la entrada con antelación a través de Internet. Vale algo más cara (16€ en taquilla y 20€ por Internet), pero normalmente merece la pena y es bastante recomendable. En temporada alta, principalmente en verano, la cola puede ser de varias horas. En nuestro caso la verdad es que no había demasiada gente (era diciembre). Pero incluso así, gracias a comprarla por Internet, nos ahorramos un rato de fila.

Una vez dentro, aunque tengamos entrada comprada por Internet, hay que canjearla por el ticket. Hay que pasar un control tipo aeropuerto y ya estamos dentro de los Museos Vaticanos y, a su vez, en otro país.


Los Museos Vaticanos


Se trata de un lugar realmente grande. Multitud de salas, una cantidad enorme de obras de arte de todo tipo con un valor incalculable. Lo mejor es tener un mapa o llevarlo en el móvil para más o menos orientarnos y saber en todo momento dónde estamos y lo que queda por ver.

Lo primero que hicimos fue ir a uno de los patios que tiene los museos: el Patio de la Piña. Aquí está la famosa esfera concéntrica. Aunque las hay en otros lugares como Dublín, Washington DC o Nueva York, esta es la original de Arnaldo Pomodoro.

Esfera concéntrica en el Vaticano
Esfera concéntrica en el Patio de Piña

De aquí entramos a conocer el espacio dedicado a la historia egipcia, el Museo Gregoriano Egipcio. Hay numerosas momias, grabados y objetos que pertenecían al Antiguo Egipto. No es el lugar más espectacular del Vaticano.

Posteriormente fuimos a visitar el Museo de Antigüedades Clásicas. En realidad son varios museos. Hay numerosas esculturas de mármol, bustos, sarcófagos, altares… Destaca, entre otras cosas, el espacio conocido como Sala Rotonda o Sala Redonda. Fue construida como imitación al Panteón de Adriano. Aquí está la escultura de bronce de Hércules.

Estatua de bronce de Hércules, en la Sala Rotonda

También hay que hacer mención al suelo hecho con un conjunto de mosaicos.

Otro lugar muy destacado de la visita a los Museos Vaticanos es la Sala de los Mapas. Un largo pasillo repleto de auténticas joyas cartográficas. Hay numerosos mapas de Italia pintados a mano hace siglos.

Sala de los Mapas en el Vaticano
Sala de los Mapas, en los Museos Vaticanos

Un proyecto que se inició en 1580 representó la totalidad de la península italiana en un total de 40 grandes frescos. Cada uno de ellos representaba una región, una zona del país. Incluso las ciudades más importantes tienen un mapa propio.

Pero este enorme pasillo y los mapas no están puestos al azar. La idea que tenía Dante es que cuando alguien anduviera por aquí, tuviera la sensación de estar atravesando Italia de sur a norte. Como si estuviera atravesando los Apeninos. A un lado están los mapas de los territorios bañados por el mar Adriático, los del este, y en el otro los del mar Tirreno, el oeste.

Siguiendo con nuestra ruta nos encontramos con varias estancias llenas de preciosos frescos. Aquí se pueden ver techos pintados por Rafael y sus discípulos.

También hay una sala dedicada al arte contemporáneo. Vemos cuadros de famosos pintores como Van Gogh, así como otras obras de arte. Hay cosas curiosas e interesantes en esta zona.

La Capilla Sixtina


Llegamos al lugar más famoso del Vaticano: la Capilla Sixtina, de Miguel Ángel. Muchos visitantes llegan a los museos solamente por este lugar. Es el que más turistas tiene siempre. Si vamos en época de temporada alta, esto puede ser incluso agobiante. De hecho es la única zona de todos los Museos Vaticanos donde no dejan tomar fotografías ni vídeos.

Interior de la Capilla Sixtina
La Capilla Sixtina

Uno de los últimos espacios que visitamos fue la Pinacoteca. Aquí podemos encontrar multitud de cuadros de diferentes épocas. En total son 18 salas y hay obras de maestros italianos como Leonardo da Vinci, Caravaggio o Rafael.

Los Museos Vaticanos nos deparó más tiempo del esperado. Hay demasiado que ver, y eso que por la época del año no había demasiada gente. 

Plaza de San Pedro


La siguiente visita que teníamos programada era la Plaza de San Pedro y la Basílica de San Pedro. Ya era la hora de comer y aprovechamos para probar por primera vez la pizza italiana en uno de los muchísimos establecimientos que hay por todas partes.

Cuando llegamos a la Plaza de San Pedro había una cola bastante larga para entrar a la Basílica. En realidad la cola es porque hay que pasar un control de seguridad, lo cual ralentiza bastante el paso. Pero avanzaba bastante bien y no estuvimos más de media hora. En verano este tiempo seguro que es mucho mayor.

Columnata Plaza de San Pedro
La Plaza de San Pedro, con la Columnata de Bernini

Lo más representativo de la plaza es la Columnata de Bernini y el obelisco. Es el lugar donde se reúne la gente a escuchar la misma del Papa. Justo ese día hubo misa por la mañana y todavía estaban las sillas puestas.


La Basílica de San Pedro


La Basílica de San Pedro es sencillamente espectacular. Sin duda es uno de los lugares que hay que ver alguna vez en la vida. No importa si eres creyente o no o eres de otra religión. Este complejo es una maravilla. La entrada, además, es gratuita. Sí hay que pagar por subir a la cúpula, algo que también es recomendable.

Interior de la Basílica de San Pedro del Vaticano
Interior de la Basílica de San Pedro

Es el mayor espacio interior de un templo cristiano de todo el mundo. Aquí alberga obras como la Piedad de Miguel Ángel. Podemos ver también la zona de tumbas de los pontífices, aunque allí no dejan tomar fotos.

Escultura de la Piedad de Miguel Ángel en el Vaticano
La Piedad de Miguel Ángel

Una opción muy interesante es subir a la cúpula. Hay dos opciones: subir todo a pie y subir parte a pie y parte en ascensor. La diferencia es pagar 6€ por subir a pie o pagar 8€ y subir parte en ascensor. Más o menos el ascensor te quita un tercio, por lo que la mayor parte va a tocar hacerlo a pie. En nuestro casi lo hicimos todo a pie. Ya que nos ponemos…

Hay tramos de escaleras muy variados para subir. Algunos no están hechos para gente que sufra en espacios reducidos. Incluso hay momentos en los que la escalera pasa por una zona en la que hay que andar inclinado, pero hacia el lado. Pero vamos, tampoco es una subida excesiva y hay varias zonas de descanso por el camino.

Las vistas desde arriba son muy bonitas. Se ve la Plaza de San Pedro con toda la ciudad de Roma al fondo. Esta plaza, por cierto, tiene forma de herradura, como podemos ver. Guardan todos los detalles. Eso simboliza las llaves del cielo que posee San Pedro. 

Roma de noche


Una vez abajo fuimos a recorrer algunos lugares de Roma. Ya no cogimos más el metro, todo a pie. No quedaban muchas horas de luz. Al final entre unas cosas y otras estuvimos muchas horas en el Vaticano.

Pasamos por el Castillo de San Ángelo, que lo visitamos días después. También fuimos a ver la Plaza Navona, el Panteón de Roma y la Fontana di Trevi. Todo esto lo vimos de día.

Plaza Navona
La Fontana di Trevi de noche

Fuimos a la heladería Giolitti, que es muy conocida en Roma. Aquí hacen helados de muchísimos sabores. No hay que irse de la ciudad sin conocer este sitio. Está en la calle Via degli Uffici del Vicario, 38. Al lado de la Plaza Montecitorio y muy cerca del Panteón de Roma.

Después de cenar pizza en un restaurante que no fue del todo un acierto (que no es que estuviera mal, pero los hay mejores para ese precio), fuimos al bar que había debajo del hostal, donde cada noche suele haber conciertos y actuaciones en directo.

Sin mucho más fuimos a dormir. Al día siguiente tocaba nuevamente madrugar para visitar uno de los lugares que no hay que perderse en Europa: el Coliseo de Roma.

Mapa de localización


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