viernes, enero 05, 2018

Fin de semana en Nuremberg y alrededores

Nuremberg es una ciudad ideal para pasar un fin de semana. No es muy grande, tiene muchos lugares muy interesantes para conocer y además está perfectamente comunicada con otras ciudades de Alemania. En nuestro caso pasamos un fin de semana en Nuremberg y también visitamos las ciudades cercanas de Furth y Bamberg. A ambas se puede ir fácilmente en tren.

Castillo de Nuremberg
Parte del castillo de Nuremberg

Fin de semana en Nuremberg


Alemania es un país enorme y con muchísimos sitios para visitar. Sin embargo una ciudad como Nuremberg es ideal para pasar dos días. Partimos de España el viernes por la tarde y volvimos el domingo por la tarde. Tiempo suficiente para recorrer esta bonita ciudad de la Baviera.

Ambas noches las pasamos en la ciudad de Nuremberg, pero dedicamos el sábado a visitar Furth y Bamberg. Son dos ciudades cercanas (en el caso de Furth está pegada) y muy accesibles en tren. 

Día 1: llegada a Nuremberg


El primer día, el viernes, llegamos de noche a Nuremberg. Desde el aeropuerto al centro se puede ir muy fácil en tren de cercanías. Además el precio es económico y es válido con billetes para varios días. En nuestro caso cogimos el All day ticket plus, que era válido durante el sábado y domingo. Es ideal por ejemplo para dos personas, o incluso para ir con niños ya que puede valer hasta un máximo de 6 personas (2 adultos y 4 niños). Sirve para utilizar el metro, autobuses, tranvía, cercanías y trenes a otras ciudades próximas. Hay que seleccionar el rango.

También es interesante la Nuremberg Card, que te permite entrar en algunos sitios turísticos y coger el transporte público gratis. 

Día 2: Bamberg


El sábado por la mañana partimos muy temprano a visitar la bonita ciudad de Bamberg. Apenas tiene 70.000 habitantes y fue declarada Patrimonio de la Humanidad. Destaca la catedral, la Residencia antigua y la Residencia nueva. Pero lo mejor de la ciudad es pasear y perderse por sus calles.

Sin duda un lugar muy representativo de Bamberg es su antiguo Ayuntamiento. Está situado encima de un puente y es una de las portadas más bonitas de la ciudad. Para tomar la mejor fotografía lo ideal es ir al puente que está enfrente. Eso sí, no podemos perdernos el cruzar el puente del Ayuntamiento y ver su preciosa fachada por ambos lados.

Antiguo Ayuntamiento de Bamberg desde el puente
Antiguo Ayuntamiento de Bamberg
Una de las partes del Ayuntamiento, desde el puente

Cuenta con un barrio que es conocido como la “Pequeña Venecia” (Klein Venedig). Aunque esto ocurre con muchas ciudades. La verdad es que es una zona bonita, a orillas del río Regnitz.

Fuimos unas semanas antes de Navidad y las ciudades alemanas se preparan para la ocasión. Es frecuente encontrarnos con mercados navideños y las calles muy adornadas. Bamberg no era una excepción y contaba con su mercado. Muy bonito y lleno de tiendas de productos típicos.

A media mañana fuimos a la cervecería Schlenkerla, un lugar con mucha historia en Bamberg. Es famosísima su cerveza ahumada. Está muy bien para comer y podemos probar los productos típicos alemanes. Un plato de salchicha con una jarra de cerveza ahumada (Rauchbier), que sigue sirviéndose directamente de los barriles de madera de roble, no puede faltar. Este lugar fue fundado alrededor de 1680.

Productos tradicionales en la cervecería Schlenkerla, en Bamberg

No es un lugar caro para lo famoso que es. Eso sí, lo recomendable es ir temprano, porque se llena y puede resultar difícil encontrar hueco. 

Bamberg tiene la mayor concentración de cervecerías del mundo.

Ir de Nuremberg a Bamberg es muy sencillo. En nuestro caso fuimos en tren y tiene una frecuencia bastante amplia. Se pueden consultar los horarios en la web alemana. Lo normal es que vayamos en tren de cercanía o regional, los llamados S o RE, que son los más baratos y los que entran con el ticket de un día. Suelen durar entre 40 y 60 minutos. También está la opción de trenes ICE, aunque son más caros y tarda unos 35 minutos, que tampoco es tanta la diferencia.

Furth


Después de pasar la mañana en Bamberg, que es una ciudad pequeña y que perfectamente se recorre a pie sin problemas, volvimos hacia Nuremberg. Sin embargo antes hicimos una parada en Furth.

Calles céntricas en la ciudad de Furth

Furth es una ciudad que está a unos 10km de Nuremberg. Hasta aquí llega el metro y la red de transportes local. Es una ciudad bonita para pasear un rato, con una importante historia detrás. Fue bombardeada durante la II Guerra Mundial. 

Centro de Documentación Nazi


De aquí, ya por la tarde y casi de noche, fuimos a visitar el Centro de Documentación sobre la Historia de los Congresos del Partido Nazi. Si hay algo que destaca en Nuremberg es su historia y la repercusión que ha tenido. Aquí podemos hacer un recorrido por los peores años que vivió la ciudad y el país.

Este lugar está algo alejado del centro, pero se puede ir fácilmente en cercanías. La entrada cuesta 6€, aunque hay un descuento para estudiantes bastante importante y se queda en 1,5€. Incluye audio guía.

Podemos aprender sobre la historia del nazismo desde sus orígenes, a la vez que vamos viendo el proceso de Alemania en esos años oscuros.

Cerca de aquí, a unos 500 metros, está el Campo Zeppelin. Es donde Hitler daba sus discursos ante miles de personas. Hoy en día se conserva parte de esa grada, aunque en general está todo muy abandonado. Ya llegamos de noche.

Campo Zeppelin
Graderío del campo Zeppelin, de noche

Por este día ya pusimos punto y final a las visitas turísticas culturales e históricas. Todavía quedaba un poco de turismo gastronómicos y qué mejor que un restaurante tradicional alemán: Barfüber.

Cena tradicional alemana en el restaurante Barfüber

Aquí probamos una mezcla de comida tradicional alemana. Casi todo carne, patatas y algo de verdura frita. Todo con cerveza de la casa.

Anécdota nocturna


Al día siguiente, y nuestro último por Nuremberg, fue cuando realmente vimos la ciudad. Hasta ahora habíamos visitado Bamberg y Furth, además de ver algunos lugares de Nuremberg pero siempre de noche.

Durante esa noche tuvimos una anécdota curiosa. Sobre las 4 de la mañana y mientras dormíamos empezaron a sonar las alarmas del hotel. Al principio pensamos que podía ser sólo en nuestra habitación, pero rápidamente vimos que no, que era en todo el edificio. Casi ni nos dimos cuenta y ya había tres camiones de bomberos aparcados abajo, así como ambulancia. Todo un dispositivo perfectamente siguiendo el protocolo.

Falsa alarma a media noche en el hotel

Lógicamente bajamos rápidamente para ver qué pasaba. No sabíamos si había un incendio o qué. Pensábamos que era una falsa alarma, alguien que había fumado en alguna habitación y activó el detector de humo o algo así. Cuando bajábamos por las escaleras nos cruzamos con bomberos con máscara subiendo.

Después de estar abajo esperando un rato, nos dijeron que ya podíamos subir. Que todo era una falsa alarma. No llegamos a saber por qué y tampoco era hora para andar perdiendo el tiempo. 

Día 3: Nuremberg de día


Por la mañana temprano fuimos a conocer los lugares principales de Nuremberg. Lo primero que vimos, por fuera, fue la torre Koningston, que estaba cerca de la estación y donde nos hospedábamos.

Continuamos dirección al centro para ver el famoso Puente del Verdugo. Es una de las postales típicas de la ciudad. Muy bonita en esa época del año. La ciudad, a esas horas y un domingo, estaba bastante vacía.

Puente del Verdugo, un icono de Nuremberg

Llegamos hasta la Plaza del Mercado, que es muy famosa en Alemania por celebrarse aquí uno de los mercados navideños más conocidos. Todavía no lo habían inaugurado, ya que abría una semana después, pero ya estaban los puestos allí. Es una plaza muy bonita presidida por la catedral.

Plaza del Mercado, preparada ya para la Navidad

El siguiente punto que visitamos fue el castillo de Nuremberg. Hasta aquí se puede ir andando perfectamente desde el centro. Todo es muy accesible a pie. Compramos la entrada conjunta con la torre. Es bastante recomendable hacerlo así ya que hay unas vistas muy buenas de toda la ciudad. La entrada cuesta 5,50€ (7€ con subida a la torre).

Vistas desde la torre del castillo de Nuremberg

La visita iba tocando a su fin y en unas horas cogíamos el vuelo de vuelta a España. Paramos a comer en un restaurante italiano de la cadena Vapiano, que está presentes en muchas ciudades y utiliza pasta fresca que hacen delante tuya, por el centro. También aprovechamos para comprar un chocolate caliente, los típicos que venden por la calle. El día estaba frío. Incluso llegó a nevar durante un rato.

Así pasamos el fin de semana en Nuremberg y alrededores. Es una ciudad ideal para pasar uno o dos días, además de que podemos enlazarlo con otras visitas cercanas. Si nos organizamos da tiempo de sobra a ver lo más importante. Sitio recomendable.

Mapa de localización


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