miércoles, noviembre 29, 2017

Llegamos a Chiang Mai, la capital del norte de Tailandia

El vuelo de Bangkok a Chiang Mai dura poco más de una hora. Del aeropuerto al centro de Chiang Mai hay muy poca distancia. La mejor forma es utilizar un taxi que, por un precio fijo de 150 bahts. Quizás haya la manera de regatear con otros taxistas y sacarlo por menos. En cualquier caso es buen precio y algo positivo tenerlo fijado. Coger el taxi es sencillo: basta con salir del aeropuerto y justo enfrente veremos una caseta donde venden los tickets. Pagamos, nos dan un papel con un número y al momento llega el conductor a por nosotros.

Uno de los mercados nocturnos que hay en Chiang Mai

Chiang Mai, la capital del norte


Chiang Mai se puede decir que son dos partes: todo lo que hay dentro de la muralla, que en realidad quedan solo algunos restos, y todo lo que queda fuera. Nosotros nos hospedábamos dentro de la muralla, pero cerca de la entrada. Esto significa que el taxi tuvo que callejear un poco hasta llegar al alojamiento.

El hostal, North Star, estaba muy bien situado. Por fuera nos dio una primera impresión muy buena, aunque los detalles siguientes no lo fueron tanto. Lo primero que al llegar no había nadie en recepción. Tras esperar un poco, vimos un número de teléfono y un papel que ponía que se llamara. Tuvimos que llamar y al momento llegó la mujer. En nuestro caso no fue un inconveniente ya que teníamos contratada una tarifa móvil en Tailandia. Pero, ¿y la gente que llegue a Chiang Mai y no tengan cómo llamar?

Parte exterior del hostal North Star

El segundo detalle que no nos gustó nada es que la mujer se negó a cobrar por tarjeta. Pese a que en la reserva ponía bien claro que aceptaban tarjeta e incluso allí mismo en recepción tenía el cartel de tarjetas, dijo que no. No sabía inglés, pero dijo claramente que si pagamos con tarjeta le cobraban comisión a ella y que ahí fuera teníamos un cajero si queríamos sacar…

Por lo demás, el hostal, pese a que fue de los peores del viaje, estaba medianamente aceptable. Por lo menos la habitación, que a fin de cuentas es lo más importante, no estaba mal. 

Mercado nocturno Kalare   


Sin mucho más, después de dejar las cosas nos fuimos a conocer un poco la ciudad. Por el camino en taxi habíamos pasado por un mercado nocturno que tenía buena pinta, aunque no era el que íbamos buscando. Fuimos a verlo, de todas formas. Tenía puestos de comida callejera, típicos en cualquier mercado tailandés. Pero fuimos a buscar el otro, el más grande y popular.

Este es el bazar Kalare, que se encuentra en la parte este, fuera de la muralla. Por aquí alrededor hay calles repletas de bares, restaurantes y zonas con mucho movimiento de turistas. Ir a este mercado es una de las cosas que hay que hacer en Chiang Mai.

Bazar nocturno Kalare, en Chiang Mai

Fuera del mercado está repleto de puestos de venta de camisetas, objetos de recuerdo y todo tipo de cosas. Dentro hay un food court, típica plaza muy popular en Tailandia donde hay numerosos restaurantes, la gente compra la comida y se sienta en las mesas comunes a todos los establecimientos. Esto significa que podemos comprar un poco de un sitio, otro poco de otro y así.

Food court en el bazar Kalare

Aquí la comida es muy barata, aunque es un lugar bastante orientado al turismo. Quizás no salga tan económico como comer en otros puestos callejeros. Aun así, por ejemplo unos pinchitos de pollo o cerdo costaba cada uno 25 bahts, que es poco más de 0,5€. Mismo precio más o menos un plato de patatas fritas.

Pinchitos de pollo y cerdo en el mercado nocturno

Probando el helado frito


En el bazar Kalare había un par de puestos de los típicos helados fritos que se han puesto muy de moda en muchas partes del mundo. Hay quien dice que son originarios de Bangkok y que desde Tailandia se exportó al resto del mundo. La verdad es que ahora mismo es muy popular entre los turistas que visitan este país.

Helados fritos en el mercado nocturno de Kalare

Tienen una gran variedad. Se elige el helado que se quiera de las muestras que tienen y en cuestión de minutos lo hacen. Es una plancha congelada a -40ºC, donde vierten el helado y los preparan en rollos. Luego añaden la fruta o los ingredientes que se haya elegido. Cuesta 120 bahts (unos 3 euros) si mal no recuerdo.

Plancha donde hacen los helados

Fácil moverse


Chiang Mai es una ciudad pequeña, muy accesible a pie, y muy turística. Es considerada como la capital del norte de Tailandia. Es muy diferente a Bangkok. Aquí no hay prácticamente taxis, por ejemplo. Para moverse hay que utilizar tuk tuk o unas camionetas rojas. Mi recomendación es, siempre que se pueda, utilizar estas camionetas rojas. Son muy económicas y están por todas partes. El tuk tuk es mucho más caro.

En general, la ciudad es más barata que Bangkok. Siempre que nos alejemos un poco de lo turístico, comer es realmente barato. Moverse más de lo mismo. Una camioneta roja cuesta entre 30 y 50 bahts, según sea el destino. Un tuk tuk hay que regatear y aun así lo normal es que pida mínimo 150 bahts.

Al día siguiente tocaba una maratón de templos, que son la principal atracción de Chiang Mai. Hay muchísimos templos por toda la ciudad. Leí que más de 300. Cada uno es diferente y nosotros fuimos a visitar los más representativos. De eso hablaremos en el próximo artículo.

Mapa de localización


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