jueves, noviembre 02, 2017

Llegada a Bangkok y primer contacto con Tailandia

La primera etapa, el primer paso de cada viaje, es el trayecto hasta el destino. En el caso de ir hasta Tailandia esto requiere de largas horas de vuelo. Nosotros volamos con la compañía Qatar Airways de Madrid a Bangkok, con una corta escala en Doha. El vuelo total, sin contar la escala, fue de unas 14 horas. Salimos un sábado por la tarde de la capital de España y llegamos a la capital tailandesa poco después de las 12 del mediodía. Una hora estupenda para adaptarnos a un lugar tan diferente.

Monjes budistas en el templo Wat Arun

Vuelo Madrid-Bangkok


Era la primera vez que volaba con esta compañía y me pareció bastante correcta en todo. Aunque no es la única empresa que opera entre Madrid y el sudeste asiático, sí es una de las más populares. Lo que sí hay que destacar es que nos adelantaron el vuelo tanto de la ida Madrid-Doha como en la vuelta Doha-Madrid, debido al bloqueo que tiene Qatar, una media hora.

Desde hace unos meses impusieron un bloqueo a Qatar por parte de algunos de los países vecinos como Arabia Saudí, Kuwait o Emiratos Árabes Unidos. Esto provoca que la compañía Qatar Airways no pueda volar por el espacio aéreo de estos países y tenga que dar un rodeo (más tiempo).

Una de las varias comidas durante el vuelo Madrid-Bangkok

Por lo demás, los vuelos fueron muy puntuales y sin problemas. Llegamos al aeropuerto de Doha, el más avanzado tecnológicamente del mundo según indicaban en publicidades que se podían ver por allí. No sé si el más avanzado o no, pero sin duda espectacular y perfectamente preparado.

Aeropuerto de Doha, con el famoso oso en el centro

Llegada a Bangkok


Después de un vuelo muy largo, aunque cómodo y bastante llevadero (la ida siempre se lleva bien), llegamos a Bangkok. Esta era la puerta de entrada a nuestra ruta de dos semanas por el sudeste asiático. Llegamos a una hora que puede ser buena o mala, según se mire. Siempre he creído que lo mejor era llegar de noche o casi de noche, en viajes donde el cambio horario es tan evidente. Llegas, cenas y te acuestas. Ideal para sincronizar el horario. Fue así en el caso del viaje a Japón en 2014 o el de Norteamérica de 2016. Esta vez teníamos el primer día casi entero por delante.

Nada más llegar a Tailandia te das cuenta de que es otro mundo. Todo es distinto. Lo primero que hicimos en el aeropuerto de Bangkok fue buscar un cajero para sacar dinero. Sin moneda local no podíamos hacer nada. Pero la búsqueda fue un fracaso. Cajeros hay muchos. A cada paso salen dos cajeros, pero todos ellos con comisión. Había leído por Internet que en Tailandia casi todos tienen comisión (200 bahts aproximadamente, que son unos 5€) excepto dos: AEON ATM y CitiBank. Solamente se encontraban en el aeropuerto y en algún lugar muy, muy puntual de la ciudad. Nada más. Sin embargo estos cajeros no estaban en el aeropuerto. Más tarde me enteré que ya todos los cajeros en Tailandia tienen comisión.

Acabamos por cambiar una pequeña cantidad de dinero para los primeros gastos y dejar el resto para cambiarlo en la ciudad. Una de las principales recomendaciones para cambiar divisa en otro país es cambiar lo mínimo en el aeropuerto.

Con esto nos dio para comprar una tarjeta SIM para el móvil y poder tener Internet. Esto es recomendable, más aún si se va a pasar mucho tiempo en el destino. Es barato en el caso de Tailandia.


Del aeropuerto a Khao San Road


Después de comprar un poco de agua ya con moneda tailandesa, nos pusimos a ver la manera de salir del aeropuerto Suvarnabhumi y plantarnos en el centro. Deseando de dejar las cosas en el hostal y ponernos a ver la ciudad. Teníamos una idea aproximada de cómo llegar al centro. De esto hablaré más detenidamente en un artículo. Básicamente existe la opción del taxi, el tren y un autobús. El tren no llegaba a Khao San Road, donde nos alojábamos. El taxi es más caro, aunque no excesivo.

Finalmente acabamos cogiendo el autobús S1 y resultó ser todo un acierto. Sale cada 20-30 minutos y para en 4 ó 5 sitios de Bangkok. El primero de ellos es Khao San Road, justo donde teníamos que ir. No sé si por ser domingo y que supuestamente hay menos tráfico o por la hora, el caso es que tardamos muy poco en llegar. Por Internet leí que podía tardar hasta 2 horas, pero nosotros nos pusimos en 37 minutos contados en Khao San Road. Cuesta 60 bahts (1,5€).

Autobús S1 del aeropuerto a Khao San Road

Durante el trayecto nos llevamos la mala noticia del viaje a través de unos españoles que también iban en ese mismo autobús: el Gran Palacio de Bangkok estaba cerrado todo el mes por el funeral del monarca. Un palo, ya que es uno de los atractivos más importantes que tiene la ciudad, pero bueno.

El autobús nos dejó a escasos metros del hostal. Nos alojábamos en la calle Rambutri, una paralela a Khao San Road. Fuimos directos aquí a dejar las cosas. El hostal estaba realmente bien. En Tailandia es muy barato alojarse, aunque hay que tener un poco de sentido común en estos casos. Podemos dormir por 1,5-2€, pero por poco más tenemos algo mucho más decente. Mínimo hay que tener en cuenta que la habitación tenga aire acondicionado, ya que en Tailandia hace mucho calor y una humedad enorme.

El hostal donde nos hospedábamos se llama Green House. Es un bar-restaurante y en la parte de arriba tienen el hostal. Nos salió por menos de 5€ por cabeza cada noche. Habitación con aire acondicionado, baño aceptable y buenas camas. Nada de lujos, pero al menos lo básico estaba perfecto y sobre todo muy bien situado, que es una de las claves en Bangkok, una ciudad enorme. 

A conocer la ciudad


Después de dejar las cosas, que entre la búsqueda de cajeros, ver cómo llegar hasta el centro, comprar la tarjeta SIM y demás, se hizo bastante tarde, nos pusimos por fin a ver la ciudad. Lo malo de Tailandia, al menos en la fecha que fuimos, es que anochece muy pronto. Esto quiere decir que lo mejor para aprovechar el día es madrugar bastante.

Como no había demasiadas horas de luz, fuimos a ver algunos lugares cercanos al hostal. Lo primero fue el templo Wat Intharawihan, que destaca por el buda gigante que hay en su interior. La verdad es que este templo no tiene mucho de especial. Es uno más de los muchos que podemos encontrar por la ciudad. Es el buda dorado gigante lo que atrae a los turistas.

Buda gigante de Wat Intharawihan

La entrada es gratuita y basta con pasar un ratillo y poco más. Lo mejor es que se llega andando desde Khao San Road.

Una de las cosas que nos llamó la atención y que vimos nada más llegar, es la gran cantidad de lazos negros y telas blancas y negras que colgaban por toda la ciudad. El motivo era el luto por la muerte del monarca. Pero el rey de Tailandia murió hacía 11 meses. Justo ese mes es cuando se enterraba y ponían fin al luto de un año. Todo estaba engalanado para la ocasión.

Lo siguiente que fuimos a ver y que caía de camino, era Phra Sumen. Es un fuerte construido en 1783 para defender la ciudad de los invasores. Se encuentra junto al río.

Fuerte de Phra Sumen

Wat Arun


El objetivo real de ese día y al que queríamos llegar antes de que se hiciera de noche, era el templo Wat Arun. Está en la otra parte del río y algo alejado al sur. La forma de llegar hasta aquí es por agua. Bien podemos ir hasta la zona del Gran Palacio y coger una pequeña embarcación que te cruza el río (cuesta apenas 4 bahts, que son 0,10€) o coger el metro-barco, como me gusta llamarlo, que recorre toda la ciudad por este río y va haciendo paradas.

Metro-barco de Bangkok, con el Gran Palacio al fondo

Cogimos el metro-barco ya que había una parada justo en Phra Sumen. Nos costó el billete 50 bahts (poco más de 1 euro). Costó algo caro, ya que se trataba del barco turístico. El local, el que realiza muchas más paradas, cuesta como la mitad. Este barco para en ambos lados del río en los lugares más turísticos. Después de 3 o 4 paradas llegamos a Wat Arun.

Wat Arun es el templo del Amanecer. Es de los más famosos de Bangkok. Destaca su torre de 82 metros de altura. Hasta hace poco tiempo estaba en obras, pero por suerte lo pudimos ver ya sin andamios. La arquitectura es de estilo Khmer. La entrada cuesta 50 bahts, aunque cuando llegamos ya estaba cerrado. Aun así y por lo que pude leer antes de ir, lo mejor del complejo es su exterior.

Templo del Amanecer o Wat Arun

Además de la torre, lo principal del complejo, me llamó mucho la atención los guardianes del templo. Son seres mitológicos que suelen estar a la entrada del templo. La función que tienen es dejar pasar solamente los buenos espíritus. Suelen ser muy vistosos y todo un atractivo para los occidentales que no estamos acostumbrados a estas cosas.

Parte del complejo, con los guardianes del templo delante

Después de dar una vuelta por el complejo de Wat Arun, volvimos de vuelta al otro lado del río. En esta ocasión cogimos el pequeño barco que por 4 bahts te cruza el agua y desde aquí ya ir a pie.

Primera compra en 7-Eleven  


En Bangkok, cuando alguien necesita comprar algo, lo tiene fácil: 7-Eleven. Aquí encontramos de todo. Podemos comprar comida, bebida, utensilios del hogar, productos de todo tipo. Buscaba un repelente de mosquitos que venden aquí y que recomiendan mucho. Así que de camino a la zona del hostal, en uno de los muchos 7-Eleven que vimos, entré y compré un bote. La marca es Soffel y es una especie de crema incolora y que no mancha. Cuesta 55 bahts (poco más de 1 euro). Es recomendable no comprar repelente de mosquitos en España, ya que es mucho más caro y actúa mucho peor que cualquiera que compremos en Asia, ya que los mosquitos no son los mismos.

Repelente antimosquitos Soffel, del 7-Eleven

Una vez de vuelta en la zona de Khao San Road comimos algo en un restaurante de comida rápida poco tailandés la verdad, cambiamos más dinero ya a un mejor cambio y poder tener para los siguientes días.

Calle Khao San Road de noche

Después de dar una vuelta por Khao San Road, la famosa calle de los mochileros, poco después nos fuimos a dormir. Era ya tarde y al día siguiente tocaba madrugar mucho para ir a visitar Ayutthaya, la antigua capital de Tailandia y algo que no puede faltar en un viaje a este país.

Mapa de localización


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