martes, mayo 09, 2017

De ruta por Jordania: Madaba, monte Nebo y mar Muerto

Nuestro segundo día por Jordania fue aún más intenso que el primero. Teníamos previstos una serie de lugares clave para visitar y algunos de ellos dudábamos de si podríamos ir o no, por falta de tiempo. Al final no solo vimos todo, sino que visitamos incluso más. Este día viajamos a Madaba, monte Nebo, mar Muerto y acabamos en Petra para visitarla de noche. Por el camino, también, alguna cosilla más.

Mar Muerto, en el lado de Jordania


Ruta en taxi


Apalabramos un taxi con quien nos llevó el día anterior a Jerash. Para hacer esta ruta prácticamente se puede decir que es imposible hacerla sin coche, ya sea de alquiler o llevar un taxista, ya que los autobuses son limitados y es muy difícil cuadrar horarios, a veces imposible. El taxi es una de las mejores opciones para moverse por Jordania.

Taxi en el que pasamos unas cuantas horas ese día

Quedamos a las 9 de la mañana con el taxista, que finalmente fue el hermano quien estuvo con nosotros, y antes tuvimos tiempo para desayunar en el hotel algo que, por cierto, fue de los más completos del viaje: mucha variedad, todo productos jordanos y caseros.

De los mejores desayunos del viaje por Jordania

Para este día teníamos en mente desde antes de llegar a Jordania el visitar el mar Muerto. Sin embargo el día anterior nos advirtieron de que quizás no iba a ser posible ya que esos días iba a tener lugar una reunión de la Liga Árabe, el grupo de países de lo que podríamos equiparar a la Unión Europea, entre los cuales se encuentra Jordania. La reunión era en un centro de congresos que hay justamente en la zona del mar Muerto habilitada para los turistas.

Tuvimos suerte y esa reunión empezaba al día siguiente, por lo que iba a estar completamente cerrado al público los días siguientes. Al menos eso nos dijo el taxista y la verdad es que nos encontramos con varios check points por el camino y carteles por todas partes donde se veía el evento de la Liga Árabe.


Madaba y sus mosaicos


Nos pusimos en camino sabiendo que podríamos entrar en el mar Muerto y la primera visita fue a Madaba, una pequeña ciudad a una media hora de Amán y que es famosa porque aquí se encontró el mosaico de Tierra Santa, el Delta del Nilo y Jerusalén, el más antiguo que se conserva y fue muy importante para hallar numerosos lugares históricos.

Madaba es conocida como la Ciudad de los Mosaicos, no solo por su principal, sino que también posee varios omeyas y bizantinos. Es un sitio muy turístico, por lo que es común encontrarnos con tiendas por todas partes con productos de recuerdo.

Zona arqueológica con varios mosaicos en Madaba

La primera parada la hicimos en una antigua iglesia en la que se conservan diferentes mosaicos en el suelo y las paredes. En la actualidad es el museo de Madaba. La entrada cuesta 3 dinares, aunque es gratuita si se tiene la Jordan Pass. Es una visita rápida que no se extiende más de 20 minutos. Al menos a esa hora de la mañana, los únicos turistas occidentales éramos nosotros.

Lo siguiente que visitamos fue la iglesia ortodoxa de San Jorge, donde se encuentra el mapa de Madaba, la cartografía más antigua que se conserva de Tierra Santa, el Delta del Nilo y Jerusalén. Es uno de los lugares estrella de Jordania y marcado en todas las guías.

El mosaico de Tierra Santa (parte de él), lo más destacado de Madaba
El mapa, lo que queda de él, está plasmado en el suelo. La iglesia es muy bonita por dentro, con pinturas con colores muy vivos, típico de las iglesias ortodoxas. Es pequeña y su visita nuevamente no excede de 10-15 minutos, el tiempo que quieras echar en tomar fotografías y recorrerla un poco.

Iglesia ortodoxa de San Jorge, donde alberga el famoso mosaico

La entrada cuesta 1 dinar y en esta ocasión no vale la Jordan Pass, por lo que hay que ir primero a la taquilla y comprar el pase.

Sin mucho más, volvimos a la zona donde habíamos quedado con el taxista y, después de probar un dulce casero que nos ofreció una mujer que conocía nuestro guía-conductor, nos pusimos nuevamente en marcha para ir al siguiente destino: el monte Nebo.

Monte Nebo


Antes de llegar al monte Nebo hicimos una parada en una zona orientada al turismo donde pudimos ver cómo hacían diferentes cosas a mano, como el típico jarroncillo de arena pintada y con letras, o muchos objetos simulando un mosaico. Un lugar interesante para conocer cómo trabajan la artesanía tradicional.



La entrada al monte Nebo cuesta 2 dinares y tampoco entra en la Jordan Pass. Este es otro lugar muy turístico y quizás en el que más aglomeración vimos en todo el viaje. Quizás fue casualidad o igual no, pero junto a nosotros pararon varios autobuses y había muchos viajeros visitando este lugar que es muy importante para los creyentes cristianos. La Biblia narra que fue aquí donde Moisés vio la Tierra Prometida.

Monte Nebo, uno de los lugares más visitados de Jordania

Las vistas son impresionantes desde sus 800 metros de altura. A un lado, en los días claros, se puede ver Israel; al otro incluso Amán y campos y campos jordanos rodean el resto. Destaca del lugar la Basílica de Moisés, construida en un primer momento en el siglo IV y posteriormente en el VI y VII fue ampliada por los bizantinos. En el siglo XX sufrió una profunda reforma, por lo que el aspecto actual es muy moderna, aunque conserva los mosaicos bizantinos del siglo VI.

Basílica de Moisés, que aún conserva los mosaicos del siglo VI

Estábamos a unos 800 metros y, sin hacer frío, no estaba el día para bañarse. El taxista nos dijo que tranquilos, que en un rato íbamos a estar pasando calor. No se equivocó. En cuestión de minutos pasamos de los 800 metros de altura a casi -400, el punto más bajo de la Tierra: el mar Muerto.

El mar Muerto


El mar Muerto, que en realidad no es un mar, ya que es un lago endorreico salado, hace de frontera entre Israel y Jordania. Es un lugar muy visitado por turistas de ambos países, ya que se considera un espacio único en el mundo. Hay básicamente dos zonas para entrar: Amman Beach Resort, orientada a los turistas, y la zona pública, más para los locales. La diferencia es que la primera cuesta 20 dinares y la segunda 12, aunque en la turística hay piscinas, vestuarios y mucho mejor equipada.

Nosotros, tras unas gestiones “bajo cuerda” que nos hizo el taxista, acabamos entrando en la de Amman Beach Resort por 15 dinares. Merece la pena. No puedo hablar de cómo será la zona pública más allá de comentarios en Internet y lo que nos contó el guía-conductor, pero en la que estuvimos está muy bien. Es un resort con varias piscinas, amplios vestuarios, zona de bar y de ahí bajas directamente al mar, que también tiene duchas.

Resort en Amman Beach

Lo más llamativo de este lugar es la flotabilidad en el agua. Literalmente te tumbas y sales a flote. Hasta es complicado caminar de pie. Esto es debido a la alta densidad que hay en sus aguas, que son muy ricas en calcio, magnesio, potasio y bromo, muy diferentes a la del agua del mar normal. Dicen que es muy beneficioso para el cuerpo, aunque no recomiendan baños de más de 20 minutos y mucho menos tragar agua (se ha dado casos de gente que ha muerto por beber de aquí).

Gran concentración de sal en las aguas del mar Muerto

Nuestro siguiente destino era Petra, a donde queríamos llegar sí o sí antes de las 20:00h ya que tres días a la semana (lunes, miércoles y viernes) hay un espectáculo nocturno muy recomendable y que queríamos ver. Llegamos con tiempo de sobra. El camino entre el mar Muerto y Petra no es fácil, ya que hay tramos de carretera muy complicados por zonas súper escarpadas, algunas en obras y, eso sí, impresionantes vistas que es imposible que se te haga pesado el trayecto.

Mapa de localización


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