miércoles, abril 12, 2017

Las Cataratas de Niágara, un lugar natural único entre dos países

Si se viaja a Toronto, una visita de un día imprescindible es ir a las Cataratas de Niágara. Es el lugar natural más emblemático de Canadá y uno de los más impresionantes que podemos ver en todo el mundo. Ir a Niágara es sencillo puede salir económico. Nosotros fuimos con la empresa MegaBus y costó 30$ canadienses ida y vuelta. Sin embargo si tienes suerte y dependiendo de los horarios, este precio puede ser mucho menor. Decidimos ir en el primer bus y volver en el último, algo recomendable para poder ver el espectáculo de noche.

Las Cataratas de Niágara

De Toronto a Niágara


Así pues, tras haber pasado el día anterior viendo algunos lugares interesantes de Toronto, esa mañana nos levantamos antes de las 7 de la mañana y cogimos el bus de las 08:00h. El trayecto dura casi dos horas y la parada está a unos 2 kilómetros de las cataratas, o mejor dicho, de la zona desde donde se pueden ver.

Para llegar hasta aquí hay autobús urbano, aunque en nuestro caso fuimos andando, algo recomendable ya que el trayecto no es largo y se puede ver el pueblo de Niágara Falls, que es muy bonito.

Zona turística de Niágara Falls

Las Cataratas de Niágara están compuestas por dos zonas: por un lado la estadounidense y por otro lado la canadiense. Estas últimas son las más famosas y vistosas, ya que son mucho más grandes. Ambas se ven desde Canadá, que es donde están las mejores vistas, sin duda. Por tanto para ir a la estadounidense hay que cruzar la frontera a través de un puente.

El día lo teníamos organizado de tal manera: primero pasar a la parte estadounidense, hacer el típico paseo en barco Maid of the Mist, y posteriormente volver a Canadá para ver los diferentes miradores que hay aquí y subir a la torre Skylon, desde donde hay unas vistas aéreas de las cataratas y todo su entorno. Por la noche la idea era ver las cataratas iluminadas, por eso cogimos el último bus del día de vuelta a Toronto.


Maid of the Mist


Cruzar de Canadá a Estados Unidos es sencillo y rápido, aunque no por ello estamos exentos de hacer el típico trámite de enseñar pasaporte, sello, preguntas de cuánto tiempo vamos a estar, por qué entramos en el país, etc. A esa hora, temprano aún, no había prácticamente nadie por lo que todo fue rápido.

Fuimos hasta donde parte el Maid of the Mist, que se llega bajando en ascensor. Teníamos un ticket para ese día, por lo que no teníamos un horario fijo. La idea era hacer el recorrido cuanto antes, ya que imaginábamos que a lo largo del día habría más gente y sería peor.

Maid of the Mist

El día estaba estupendo, soleado y buena temperatura. Allí te dan un chubasquero de plástico, aunque lo recomendable, y si puede ser, es llevar nosotros otro más consistente. El trayecto dura algo menos de media hora. Primero se pasa por las cataratas estadounidenses y posteriormente va acercándose a las canadienses. Es aquí, en estas últimas, lo más impresionante y donde más nos mojamos.



Hay dos empresas que hacen este recorrido. Nosotros lo hicimos con Maid of the Mist, el tradicional y que llevan haciéndolo desde 1846. En el lado canadiense hay otra empresa que hace un viaje similar. El precio, a fecha de 2017, es de 18,25$. 


Lado estadounidense


Una vez finalizó el recorrido en barco por las Cataratas de Niágara, fuimos andando a varios miradores de la parte estadounidense desde donde hay unas vistas muy bonitas de las cascadas. Hay varias rutas a pie para quienes quieran y tengan más tiempo.

Lado estadounidense de las cataratas

Decidimos comer en Estados Unidos antes de volver a Canadá y así gastar los últimos dólares americanos que nos quedaban, aunque esto no es un problema, ya que lógicamente a ambos lados de la frontera lo normal es que acepten tanto canadienses como estadounidenses. Es un lugar muy turístico. 

El paso nuevamente hacia Canadá es aún más rápido si cabe. Simplemente enseñamos el pasaporte, típica pregunta de hasta cuándo vamos a estar y listo. 

Torre Skylon


Ya en lado canadiense fuimos a la torre Skylon, otra de las atracciones que podemos visitar. Desde aquí podemos tener unas perfectas vistas de las cataratas desde las alturas, así como del resto de Niágara Falls. Es recomendable, aunque quizás sea excesivamente caro, algo que ya comenté en el caso de la torre CN de Toronto.

Las Cataratas de Niágara desde la torre Skylon

Otra vez a nivel del suelo y después de haber dejado a un lado las actividades que íbamos a hacer y que teníamos la entrada, nos pusimos a observar las cataratas del lado canadiense, que son las más impresionantes. Desde aquí lo ideal es buscar los diferentes miradores y zonas desde donde coger distintas vistas.

Hay que tener en cuenta que lo normal es mojarse y bastante, si nos queremos acercar para echar una buena foto. Por eso es recomendable llevar un chubasquero, más allá de para utilizarlo en el Maid of the Mist.

Lado canadiense de las Cataratas de Niágara

Las Cataratas de Niágara de noche


Por la noche las cataratas se iluminan con diferentes colores e incluso reflejan la hoja de arce, el símbolo de Canadá. Los colores van cambiando. Un truquillo que vi sobre la marcha, para poder ver todo iluminado desde arriba y con muy buenas vistas, es ir hasta donde se encuentran los focos que iluminan la parte canadiense. Pero hasta allí, literalmente. Para ello hay que subir por una cuesta circular, siempre dirección a donde se ve que están los focos. Hay una especie de zona vallada, pero está abierto y se puede entrar. Desde aquí arriba hay unas estupendas vistas.

Las cataratas iluminadas con los colores canadienses

Como era octubre la noche llegó muy temprano y todavía quedaban varias horas hasta que saliera el bus. Estuvimos haciendo tiempo y cenamos allí en Niágara antes de volver a Toronto.

Mapa de localización


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