martes, marzo 07, 2017

Tarde por Washington DC: el Pentágono y alguna curiosidad

En Washington DC estuvimos únicamente un par de días pero muy bien aprovechados. Después de haber pasado la mañana visitando el Museo Nacional del Aire y el Espacio Steven F. Udvar-Hazy, que se encuentra en el Estado de Virginia y al que hay que ir hasta allí alternando el metro con el autobús, la tarde la dedicamos a visitar un par de lugares de la capital estadounidense que teníamos en mente.

Metro de Washington DC (son iguales todas las paradas)

Concretamente los dos lugares que queríamos visitar ese día eran el Pentágono y la Basílica de la Inmaculada Concepción. Estos dos sitios están muy alejados del centro de Washington DC y hay que ir en transporte público, algo que es muy sencillo en metro, que tiene pocas líneas pero funciona muy bien.

El Pentágono


Lo primero que visitamos fue el Pentágono, que nos caía de camino al venir en metro desde el museo en Virginia. Como sabemos este es uno de los lugares más importantes y con mayor seguridad de todo Estados Unidos. Es la sede del Departamento de Defensa y nombre viene porque el edificio tiene forma de pentágono.

Todo el secretismo que hay sobre este sitio está claro. Aquí es donde controlan gran parte de lo que pasa en nuestro planeta. Desde aquí dirigen todas las operaciones militares en las que vaya a estar presente el país. Lo construyeron en 1941, poco antes de que Estados Unidos ingresara en la II Guerra Mundial. En 2011 fue uno de los objetivos de los ataques del 11S.

Aquí trabajan más de 20.000 personas y la seguridad es evidente. Como curiosidad, intenté tomar una fotografía (que es justo la que pongo debajo de este párrafo) sin tener ni idea de que estaba prohibido, simplemente por tener una imagen del edificio. Pues fue sacar el móvil y un hombre que caminaba por la calle con una tarjeta colgada al cuello (trabajador en algún departamento del Pentágono) me dijo que no se podían tomar fotos y que me podían quitar el móvil sin tener que dar ninguna explicación y olvidarme de él.

Foto al Pentágono (justo antes de que me amenazaran con quitar el móvil)

Visto el panorama no volví a echar ninguna foto. Una cosa es que echen una bronca como pasó en la frontera entre Croacia y Montenegro y otra es en un lugar como este y que encima no puedas hacer nada por recuperar el móvil. Tampoco hay mucho que ver, la verdad. El edificio por fuera es bastante feo y nada que merezca la pena.

Aun así, intentamos entrar dentro en lo que parecía una puerta para el público. Allí había un policía con la metralleta en la mano y cara de pocos amigos. Al preguntar que si se podía entrar o cómo iba el tema, nos respondió que tenemos que solicitar un permiso de antemano y que eso tarda unas tres semanas.

Nos dijo que únicamente podíamos visitar el memorial y el cementerio nacional de Arlington, que es donde se encuentran los cuerpos de militares fallecidos en diferentes guerras como la de Afganistán o Irak, o la del presidente John F. Kennedy y su esposa. También hay un memorial a las víctimas de la tripulación del Transbordador Columbia. No fuimos ya que no nos parecía demasiado interesante y preferimos gastar el tiempo en otra cosa. Además ya estuve en Moscú en un cementerio similar de gente importante nacional y eso a no ser que sean de tu país, lo normal es no conocer a casi nadie. 

Comida y Chinatown


De aquí fuimos a la parte opuesta de Washington DC, de punta a punta se podría decir. Pero antes, que ya era hora, paramos en el centro para comer. Acabamos en un restaurante de comida rápida, aunque no de tanta basura como el día anterior. Aquí había más variedad y la verdad que estuvo bien y bastante económico. Como ya comenté, Washington DC no tiene nada que ver con Nueva York a la hora de encontrar un sitio para comer.

Chinatown de Washington DC

Cerca de donde comimos, está el Chinatown de Washington DC, donde destaca de forma muy llamativa la típica puerta de entrada y también unas pinturas de colores con símbolos asiáticos que había en el suelo. Poco más adelante estaba la parada de metro para ir a ver la basílica. 

Basílica de la Inmaculada Concepción


La Basílica de la Inmaculada Concepción es la iglesia más grande de toda América. Su nombre entero es Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción. Se encuentra lejos del centro, al noreste de Washington DC. Hasta aquí se llega muy fácil en metro mediante la línea roja hasta la parada Brookland-Cua. Desde aquí hay que andar unos 500 metros.

Basílica de la Inmaculada Concepción

El templo por fuera es espectacular por su tamaño. Es de construcción reciente, nada tiene que ver con otras catedrales o basílicas que podemos ver en España y otros lugares de Europa. Es de mediados del siglo XX. Dentro caben más de 6000 personas. Según pudimos saber es la octava más grande del mundo.

Como datos curiosos, dentro de la basílica se encuentra la última tiara utilizada por un papa, Pablo VI. Además, más curioso aún, tiene la misma altura que la que hay entre el pedestal de la Estatua de la Libertad en Nueva York hasta la antorcha, a modo de bendición simbólica.

Puerta principal de la basílica

Nos hubiera gustado verla por dentro, pero no pudimos. Cuando llegamos era ya bien entrada la tarde y estaba cerrada. No parecía realmente un lugar muy turístico, por lo que los horarios serán bastante restringidos más allá de las horas de misa.

La iglesia más grande de América

Después de echar unas fotos, volvimos para la zona céntrica de la ciudad. Al día siguiente teníamos toda la mañana para ver lo que nos quedaba y por la tarde poner rumbo a Canadá, donde pasamos los últimos días del viaje.

Mapa de localización


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