lunes, marzo 06, 2017

El bosque de Arashiyama, un lugar único repleto de bambús en Kioto

Cuando visitamos Japón, una de las cosas que más nos llama la atención a los occidentales es su naturaleza. Especialmente su vegetación tan variada y que tanto resalta. Uno de los lugares más espectaculares en este sentido es el bosque de Arashiyama, en Kioto, donde podemos ver cientos de bambús en lo que parece ser un campo infinito.

Bosque de Arashiyama
Bosque de Arashiyama, en Kioto


Bosque de Arashiyama


Si visitamos Kioto, que debe de ser una parada obligada para cualquiera que viaje a Japón (es mi ciudad japonesa favorita) una estupenda opción es ir a ver el bosque de Arashiyama si tenemos tiempo. En realidad es otro pueblo, pero pegado. Se encuentra al oeste de la ciudad y bastante alejado del centro (unos 8km). Hasta aquí podemos llegar sin problemas en autobús urbano, que es muy económico además (recomendable sacar el pase diario de 500 yenes), y en tren de cercanías JR hasta la estación Saga-Arashiyama (cuesta unos 240 yenes el trayecto). 

Una buena opción para recorrer este lugar es alquilar una bicicleta. Había un espacio en una de las entradas al bosque de bambús donde pudimos ver este tipo de transporte disponible por un precio bastante económico.

Bosque bambú Arashiyama
El famoso bosque de bambú Arashiyama

Esta zona de Kioto, donde se encuentra el bosque Arashiyama, linda con las montañas donde incluso podemos ver macacos japoneses, algo que en nuestra ocasión no tuvimos la oportunidad de verlos (tampoco nos adentramos mucho), ya que se encuentran en la reserva de Iwatayama. 


Templo Tenyu-ji


Pero este lugar no alberga únicamente el famoso bosque de bambú, sino que además se encuentra junto al complejo de Tenryu-ji, un templo budista muy interesante para ver y que forma parte del conjunto de monumentos que son Patrimonio de la Humanidad en Kioto. Es, además, el más importante de la ciudad con jardín Zen.

Jardín Zen, en el templo Tenryu-ji

Fue fundado en el siglo XIV, aunque ha sido reformado en varias ocasiones debido a incendios e incluso guerras. Su entrada cuesta 500 yenes (unos 4 euros) para ver los jardines y 300 yenes adicionales para entrar en el interior. Merece mucho la pena, especialmente por su jardín.

Templo Tenryu-ji, en Arashiyama

En la parte central del templo hay un estanque, que se llama Sogen, con peces y diferente vegetación muy vistosa alrededor. Por aquí salen varios senderos que nos adentran en el bosque de Arashiyama. Ya a partir de aquí surgen varias opciones, aunque lo ideal es continuar por un camino perfectamente diseñado para hacer un recorrido corto entre los bambús.

Estanque Sogen, en el templo Tenryu-ji


Pero también hay otros templos y lugares muy bonitos para ver por aquí.

Uno de los muchos templos que hay en Arashiyama

Lugar importante


Como dato curioso, la brisa que provoca el aire al chocar con los altos y finos bambús, ha sido catalogado por el Gobierno japonés como uno de los 100 sonidos que hay que preservar en el país.

Es, en definitiva, un lugar altamente recomendable para visitar si se dispone de tiempo suficiente en un viaje a Kioto. El bambú japonés es una especie bastante curiosa, ya que puedes sembrar una planta y no crecer absolutamente nada durante 7 años y, en un mes y medio, crecer de golpe más de 20 metros.

En nuestro caso fuimos en verano, durante un viaje que realizamos por Japón de 15 días. Dicen que la mejor época para visitar Arashiyama, y Japón en general, es abril (cuando los cerezos están en flor) y la segunda mitad de noviembre (por los colores de otoño).

Mapa de localización


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