miércoles, diciembre 21, 2016

La Estatua de la Libertad, un emblema de Nueva York y Estados Unidos

Una de las principales y más conocidas atracciones turísticas en Nueva York es la Estatua de la Libertad. Ese era nuestro primer destino de este segundo día por Estados Unidos. Hasta aquí hay que llegar en ferry, el cual teníamos comprado de antemano por Internet, algo tremendamente recomendable hacer para evitar las largas colas que se forman, especialmente en los meses de más aglomeración de turistas.

Estatua de la Libertad Nueva York
Estatua de la Libertad, un emblema de Nueva York


Ferry de Nueva York a la isla de la Libertad


Así pues, después de desayunar en el Central Park, que se encontraba a escasos metros de donde nos alojábamos, pusimos rumbo, en metro, hasta el Bajo Manhattan. Prácticamente el mismo recorrido que el día anterior. Los tiempos en Nueva York son difíciles de medir, ya que es un poco impredecible cuándo va a llegar el metro. En esa ocasión tuvimos que esperar más de 20 minutos hasta que llegó uno. Esto fue un poco inquietante porque teníamos el ticket comprado para las 11:00h, pero finalmente llegamos a buena hora y no lo perdimos.

Ferry de Manhattan a isla de la Libertad
Saliendo el ferry de Manhattan a la isla de la Libertad

El ferry para ir hasta la Estatua de la Libertad, que se encuentra en la isla de la Libertad, sale desde Battery Park. Aquí se forman dos colas diferentes: una para los que ya tienen ticket comprado y otra para los que quieren comprar allí el ticket. Muy recomendable comprarlo previamente por Internet, pues simplemente llegas a cualquier taquilla sin hacer cola o prácticamente nada, canjeas el billete físico y listo. No tardamos más de 5 minutos en este proceso. Hay que añadir un control similar al que se hace en los aeropuertos y ciertas restricciones como no poder llevar grandes maletas.

El trayecto es de apenas 3km y tarda unos 15 minutos. El barco estaba súper lleno de turistas y la recomendación es ir a la parte de fuera y ver las vistas de Manhattan desde una perspectiva muy bonita.

Vistas Manhattan desde el ferry
Vistas de Manhattan desde el ferry

Una vez en la isla el tiempo de estancia es libre. Puedes montarte en cualquier otro ferry sea cuando sea, para volver de nuevo a Nueva York. En total en la isla estuvimos algo más de una hora y en ese tiempo vimos todo sin problema. Dicen que en verano y fechas muy marcadas como fiestas nacionales, algunos fines de semana y demás, las colas son mucho mayores y que hasta se puede tardar más de una hora en pasar el control. En nuestro caso, mes de octubre aunque día muy caluroso, no nos encontramos prácticamente nada de cola.

Desde la isla se tienen también unas espectaculares vistas de gran parte de la ciudad de Nueva York. Hay miradores muy buenos desde donde tomar panorámicas. (En este artículo hablamos del lugar donde tener las mejores vistas de Manhattan).

Manhattan desde la isla de la Libertad

Un poco de historia sobre la Estatua de la Libertad


La Estatua de la Libertad, además de emblema de Nueva York, es todo un símbolo de Estados Unidos. Fue inaugurada en 1886 y era la primera imagen que veían los inmigrantes europeos a su llegada a América. Fue realizada en Francia años antes y para trasladarla hasta Nueva York tuvieron que desmontarla y meterla en numerosas cajas para volver a ser montada una vez en tierra americana.

Parte trasera Estatua de la Libertad
Parte trasera de la Estatua de la Libertad

Era un regalo de Francia a Estados Unidos para conmemorar los 100 años de independencia de estos últimos. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad y llegó a ser finalista en la designación de las 7 Nuevas Maravillas del Mundo.

Subida al pedestal


Volviendo a la visita, es posible caminar libremente por toda la isla donde encontramos diferentes tiendas, zonas para comer y muchos turistas. El billete lo puedes comprar para que incluya la subida al pedestal, algo que, al menos en nuestro caso, valía exactamente igual que comprar solo el ferry hasta la isla. Eso sí, para la subida al pedestal hay que hacer un nuevo control de seguridad donde no te permiten entrar con mochila ni bolso, por muy pequeño que sea. Allí hay taquillas para depositar las pertenencias por 2$. Si se va acompañado, con utilizar una taquilla para todos basta, pues son bastante amplias.

Nueva York desde la Estatua de la Libertad
Nueva York visto desde el pedestal de la Estatua de la Libertad

En realidad desde el pedestal las vistas no son muy diferentes que desde abajo, ya que la altura no es muy elevada. Es posible acceder a la corona, pagando un suplemento en el ticket, pero en nuestro caso no lo hicimos. No era por el precio, ya que únicamente la diferencia era de unos 3$, sino más bien por tiempo. Según parece la subida a la corona está muy restringida a unas 10 personas cada hora y tienes que hacer una cola bastante larga, si es que tienes suerte de ser una de esas personas en poder entrar.

Antigua antorcha de la Estatua de la Libertad

De vuelta a Manhattan


Después de echar unas últimas fotografías y de comprar algo para beber, que ese día pese a ser octubre hacía un día veraniego total, nos fuimos dirección al ferry que por suerte estaba a punto de zarpar y no tuvimos que esperar.

A la vuelta el ferry pasa por Ellis Island, donde se encuentra el Museo de la Inmigración. Con el ticket para la Estatua de la Libertad te entra también este museo, aunque nosotros preferimos no bajarnos ya que teníamos planificado más cosas para ese día por Nueva York, como ver la Quinta Avenida y los edificios más característicos de por aquí o subir al Empire State. Pero esto lo contamos en el próximo artículo.

Mapa de localización


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