martes, noviembre 15, 2016

Segundo día de Inter-Rail por Sofía

Sofía es una ciudad perfecta para pasar un par de días, que es lo que estuvimos nosotros, y poder conocer al menos lo principal. Este fue nuestro segundo día en la capital búlgara y nos dispusimos a visitar los principales lugares turísticos que algunos ya vimos la tarde anterior, aunque de forma rápida.

Catedral Alexander Nevski
Catedral Alexander Nevski

Durante el día anterior tuvimos una sensación positiva de Sofía. Una ciudad bastante viva y con mucho flujo de turistas por esas fechas siendo verano. Teníamos prácticamente todo el día para visitar la parte que nos quedaba de la ciudad, que básicamente eran las zonas más lejanas del centro. Por la tarde teníamos que coger el tren nocturno de Sofía a Estambul.

Este día la ciudad vivía una gran manifestación. Como nos hospedábamos cerca de uno de los lugares políticos más importantes, la antigua Casa del Partido Comunista de Bulgaria y donde hay al lado también algún ministerio, fue lo primero que nos encontramos esa mañana. No sabíamos el motivo de la manifestación pero pudimos comprobar que era bastante multitudinaria. Tras preguntar a un ciudadano joven y con el que pudimos hablar en inglés, nos dijo que la manifestación era por la subida abusiva de la electricidad y que mucha gente de las zonas rurales había llegado hasta la capital para manifestarse.

Manifestación electricidad Sofía
Manifestación por la subida de la luz en Sofía

Recorriendo Sofía a pie


Dejando a un lado esta anécdota nos pusimos a recorrer Sofía. Lo primero que vimos fue la iglesia rusa San Nikolay, que ya vimos el día anterior, pero de noche. Es una bonita iglesia pequeña y que se encuentra a unos 200 metros de la principal, la catedral de Alexander Nevski.

Iglesia rusa Sofía
Iglesia rusa en Sofía

La catedral de Alexander Nevski de Sofía es la principal del país y uno de los símbolos de la capital. Recordaba, en cierto modo, a la catedral San Sava de Belgrado, por su magnitud e importancia.

Catedral Alexander Nevski Sofía
Catedral de Alexander Nevski, uno de los emblemas de Sofía

Junto a la catedral hay un pequeño parque con una estatua en el medio de lo que parece ser un importante capitán de algún antiguo ejército búlgaro. En este parque tenían montado un mercadillo bastante curioso. Además de vender diferentes cosas artesanas, ropas y electrónicos en general como radios antiguas o relojes, tenían también monedas, sellos y objetos de coleccionismo. Un buen lugar para todos los amantes de la historia y que les guste tener algún recuerdo en forma de moneda, por ejemplo.

Muy cerca de aquí, a unos 200 metros detrás de la catedral de Alexander Nevski, se encuentra la Biblioteca Nacional. El edificio en sí es bonito, aunque también lo es el jardín que le rodea.

Biblioteca Nacional de Bulgaria
Biblioteca Nacional de Bulgaria

Siguiendo nuestro camino, no tuvimos que andar más de 5 minutos para encontrarnos uno de los lugares más bonitos y singulares de Sofía: el parque y Memorial del Ejército Soviético. Fue construido en el año 1954 como agradecimiento a la ayuda prestada por los soviéticos para liberar al país de los nazis.

Memorial ejército soviético
Memorial del Ejército Soviético en Sofía

Este monumento es en la actualidad motivo de disputa y críticas. Desde que Bulgaria es una democracia, el número de gente contraria a este homenaje ha aumentado. Los contrarios a este lugar opinan que la Unión Soviética no fue más que otra forma más de opresión y que no merecen ser recordado como algo bueno teniendo presencia esta amplia zona dedicada a ellos. No en vano, el monumento principal donde se pueden ver un grupo de soldados soviéticos, ha sido objeto de actos vandálicos siendo pintados en varias ocasiones.

Junto a este parque está el estadio del Levski de Sofía, uno de los principales clubes de fútbol del país. Llegamos hasta aquí y este fue el punto más lejano que anduvimos ese día respecto al centro de la ciudad. Esta es una zona muy tranquila, de aspecto residencial y donde no hay mucho movimiento de turistas.

Desde aquí caminamos por una larga avenida hasta llegar al Palacio de la Cultura, que pudimos ver el día anterior pero únicamente desde lejos y sin detenernos mucho, ya que teníamos planeado visitarlo este día. Se puede entrar libremente y de forma gratuita. Por dentro daba la sensación de estar bastante vacío, al menos cuando entramos nosotros. Fuimos hasta la parte más alta para tomar algunas fotografías de la ciudad. No es para nada alto, no es el Palacio de la Cultura de Varsovia ni mucho menos.

Palacio de la Cultura Sofía
Palacio de la Cultura de Sofía
Interior del Palacio de la Cultura
Interior del Palacio de la Cultura

Este día, aunque no vimos muchas más cosas ya que el resto lo visitamos el día anterior, andamos muchísimo. En Sofía hay una buena red de metro que conecta los principales lugares, pero nosotros fuimos andando, una buena opción ya que las distancias tampoco son muy grandes. Pero la suma de todo al final acabas recorriendo bastantes kilómetros.


Una de las anécdotas del viaje


Aún quedaban unas cuantas horas para que fuéramos hacia la estación de tren y estuvimos un rato en un bar en la avenida principal, el bulevar Vitosha. Aquí vimos sin duda una de las anécdotas del viaje. Estábamos sentados en una terraza cuando unos metros más allá vimos a un hombre destrozando otro bar. Llegó hablando por el móvil, comenzó a destrozar los carteles, asientos, volcar las mesas que había fuera y liarse a patadas con todo. Nadie ni del bar ni viandantes que pasaban por allí hicieron nada. Pareciera que esa situación es normal allí y que estaban acostumbrados, visto la reacción de todos.

Después de observar este “espectáculo” fuimos a buscar un restaurante para comer antes de ir a por el equipaje al hostal e ir a la estación de trenes. Comimos en una calle cercana a donde nos alojábamos, un sitio que no era turístico, estaba en una calle secundaria. Nos atendió un hombre que hablaba español, ya que nos contó que estuvo viviendo varios años en España donde tenía un negocio pero que con la crisis tuvo que volver a su país.

Para ir a la estación de tren después de haber recogido las cosas en el hostal, decidimos ir en taxi en vez de andando como el día anterior. La distancia tampoco era muy grande, quizás 2km, pero con todo lo que se había andado ese día, además del calor al ser verano y llevar todo el equipaje, era la mejor opción teniendo en cuenta el duro viaje que nos quedaba hasta Estambul.

Teatro Nacional Ivan Vazov
Teatro Nacional Ivan Vazov 

Los taxis en Sofía son muy baratos. Además de su bajo precio, hay que tener en cuenta que suelen funcionar por el método del regateo. El problema es que ya apenas nos quedaba dinero búlgaro, prácticamente el equivalente a 1€ o incluso menos cada uno. Paramos a un taxista y preguntamos el precio para ir a la estación y era superior a lo que teníamos y le dijimos que teníamos euros para pagar, a lo que respondió que sólo aceptaba levs búlgaros.

Justo enfrente en esa misma calle había otro taxista parado y le preguntamos que si aceptaba euros y nos dijo que no había problemas. Aun así le enseñamos todo lo que teníamos en moneda búlgara, que serían 2€ o muy poco más, y dijo que con eso bastaba, que nos llevaba por ese dinero a la estación.

Tren de Sofía a Estambul
Tren de Sofía a Estambul

Así pues, pusimos punto y final a nuestra estancia en Sofía. Sin duda una ciudad muy bonita y recomendable de visitar en Europa del este. Lo siguiente era un duro y entretenido viaje hasta Estambul. De esto hablaremos en el siguiente artículo.


Mapa de localización


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