jueves, octubre 20, 2016

Viaje a Rusia 2016 - Día 2: San Petersburgo

Este día empezaba realmente nuestro viaje por Rusia. Para ir de Moscú a San Petersburgo teníamos un tren reservado previamente por Internet, que en algo más de 4 horas recorre este trayecto. El precio puede variar bastante entre los diferentes horarios que hay a lo largo del día.

Los trenes hacia San Petersburgo salen desde la estación de la estación de Oktiabrskaia, aunque los moscovitas la conocen más como Lenningradisnky. Hasta aquí se puede llegar fácilmente en metro (funciona realmente bien este transporte en la capital rusa) hasta la parada Komsomolskaya, de la línea circular. Casualmente esta parada de metro está catalogada como una de las más bonitas de Moscú, que no son pocas.

Parada de metro Komsomolskaya, en Moscú
En este punto hay varias estaciones y hay que saber bien a cuál tenemos que ir, porque una cosa que hay en Moscú es una absoluta seguridad en los medios de transporte. Para entrar en las estaciones de trenes hay que hacer un control similar al de los aeropuertos, bastante exhaustivo y como vayas con el tiempo justo te puedes llevar un disgusto si te has confundido de estación y tienes que salir para volver a entrar en otra que se encuentra al lado…

Zona de la estación de tren Oktiabrskaia
Una vez llegamos a San Petersburgo fuimos a donde nos alojábamos, que era en una calle paralela a la zona central de la avenida Alexander Nevsky, muy cerca de los principales atractivos turísticos. Como pasó en Moscú, el alojamiento fue bastante económico, más si cabe teniendo en cuenta el lugar donde se encuentra.

San Petersburgo es una ciudad por tradición más turística y visitada que Moscú. Hay multitud de escalas de cruceros que paran aquí. Ha sido siempre la ciudad de los Zares y los principales palacios y monumentos se encuentran aquí. No sólo la ciudad en sí, sino ciudades y lugares cercanos como el palacio de Peterhof o el palacio de Catalina la Grande, los cuales visitamos durante nuestra estancia aquí, y que sin duda son imprescindibles.

Siendo la hora de comer, decidimos intentar probar algo típico de Rusia y como ya había hambre y era tarde, no buscamos demasiado. Acabamos en un restaurante en la avenida Alexander Nevsky y pudimos probar una de las comidas más típicas de la gastronomía rusa: el Borsch, una sopa de verdura, generalmente de remolacha, de color rojo y suele llevar alguna crema por encima. Puede ser caliente o fría, siendo la primera nuestra opción.

Sopa Borsch, comida típica de Rusia
Ya con el estómago lleno hicimos un recorrido por los principales puntos importantes que teníamos cerca. Nos topamos con la Sagrada catedral de Ekaterina, que no la teníamos en nuestra guía personal pero que resultó ser un punto interesante para visitar. Es una bonita catedral, no muy grande, que se encuentra justo en la avenida Alexander Nevsky, cerca de la catedral de Kazán, que sería lo siguiente que visitamos.

Sagrada catedral de Ekaterina, en San Petersburgo
La catedral de Kazán está inspirada en la catedral de San Pedro del Vaticano. Su entrada es gratuita, aunque no puedes tomar fotografías. Por fuera es un edificio realmente bonito, aunque más aún es el lugar donde se encuentra. Esta es una de las zonas más bonitas de la ciudad. Aquí pasa uno de los principales canales de agua de la ciudad, y a un lado a lo lejos está la iglesia de la Sangre Derramada y al otro la catedral de Kazán, siendo unas vistas de 180º estupendas.

Catedral de Kazán, en San Petersburgo, inspirada en la catedral del Vaticano
Precisamente la iglesia de la Sangre Derramada fue nuestra siguiente visita. Aquí sí tuvimos que pagar entrada para pasar. La entrada son 250 Rublos si es antes de las 18:30h y 400 Rublos a partir de esa hora. Nosotros llegamos tarde y pagamos la entrada cara, que el equivalente es unos 5€. Dentro puedes hacer fotografías sin problemas, ya que ahora mismo la tienen como una especie de museo. Tiene gran cantidad de pinturas típicas de iglesias ortodoxas.

Iglesia de la Sangre Derramada, un icono de San Petersburgo
Interior de la iglesia de la Sangre Derramada, ahora un museo
Cerca de estos dos edificios religiosos se encuentra el actual museo del Hermitage, uno de los más grandes e impresionantes museos del mundo. En total son 6 edificios, siendo su principal el palacio de Invierno, el edificio más representativo y el icono de la Revolución Rusa de 1917. Tiene unas 3 millones de piezas y recibe otros tantos millones de visitantes cada año. De este museo hablaremos en otro artículo, ya que lo visitamos por dentro en otro día. En esta ocasión solamente lo contemplamos por fuera, que también es una maravilla.

Fachada principal del museo del Hermitage en San Petersburgo
Detrás del museo del Hermitage sale un puente que lleva hasta la plaza Vasilievsky, donde está el edificio de la antigua Bolsa de San Petersburgo. Desde aquí podemos tener unas espectaculares vistas panorámicas, a un lado con el museo del Hermitage, enfrente la fortaleza de Pedro y Pablo y dividiendo ambos lugares el río Neva.

Río Neva desde la plaza Vasilievsky en San Petersburgo
Para llegar hasta la fortaleza de Pedro y Pablo tuvimos que andar un tramo de algo más de un kilómetro, atravesando otro puente. Esto en San Petersburgo es muy normal, ya que la ciudad no es más que la unión de varias islas conectadas por puentes. En la zona de la fortaleza había un lugar curioso, una especie de depósito de antiguos carros de combate, cerrado, pero con alguno fuera para que la gente pudiera verlo e incluso montarse. Dentro de la fortaleza está la catedral de Pedro y Pablo, además de diferentes edificios que anteriormente sirvieron como sedes militares y donde podemos ver algunos cañones y diversos objetos bélicos.

Carros de combate cerca de la fortaleza de Pedro y Pablo
A la vuelta, después de un completo día, o tarde mejor dicho, visitando esta zona de la ciudad y andando bastantes kilómetros, utilizamos el metro para volver a la zona centro donde se encontraba nuestro hostal. A diferencia de en Moscú, no utilizamos ninguna tarjeta, sino billetes sencillos cada vez que usábamos el metro. El precio era muy barato, como lo fue en Moscú, y tenías que comprar monedas que actuaban como billete.

El metro de San Petersburgo es el más profundo del mundo
Hay que señalar como curiosidad que el metro de San Petersburgo es el más profundo del mundo, a veces eran interminables las escaleras mecánicas, pero aun así, la cobertura móvil estaba siempre a tope en 4G+ con velocidades realmente sorprendentes superando los 100mb/s, algo que en España, al menos yo, no he tenido ni en los lugares más despejados.

Por la noche fuimos a cenar y a algunos bares de la zona próxima al hostal. Nos pareció curiosísima una zona donde había pubs y discotecas, que tenían nombres súper comunistas. Alguno con nombre CCCP (URSS en ruso) y sobre todo muy llamativo en un pub que entramos tenían una estatua de Stalin.

Estatua de Stalin dentro de un pub en San Petersburgo

Al día siguiente teníamos una de las excursiones desde San Petersburgo para visitar el palacio de Peterhof, muy recomendable si se está por esta zona de Rusia. 

Mapa de localización: 

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