lunes, octubre 03, 2016

Inter-Rail 2015: Día 12: Belgrado y viaje a Timisoara (Rumanía)

Después de varios días recorriendo los Balcanes y teniendo que coger transporte por la mañana temprano (los días que no dormíamos en ellos), este día no había prisa ni teníamos que coger temprano el tren para ir de Belgrado a Timisoara, que era nuestro siguiente destino, pasando de Serbia a Rumanía.

El día anterior visitamos lo más importante de Belgrado y este día teníamos aún toda la mañana por la ciudad y aprovechamos para ir a desayunar con tiempo y pasear un rato por las zonas aledañas a donde nos alojábamos. La idea era comer ese día comida típica serbia en algún restaurante cercano a la estación de tren de Beograd Dunav, donde cogeríamos el tren rumbo a Rumanía. Esta estación no tiene nada que ver con la otra, la central, a la que llegan los trenes desde el sur. Esta es mucho más pequeña y en los alrededores no hay prácticamente zonas de restaurantes o tiendas.

Paseando por la calle mientras buscábamos un restaurante para comer, paramos a un serbio joven que entendimos que sabría hablar inglés, y así fue. Le preguntamos por algún restaurante donde comer típica comida serbia, y nos dijo que le acompañáramos unos minutos que él iba a pasar por uno que nos recomendaba. Y eso hicimos. Fue buena recomendación, la verdad. El restaurante estaba muy lleno de gente y tuvimos suerte de encontrar una mesa fuera y poder degustar comida tradicional del país.

Comida tradicional serbia Belgrado
Comida en un restaurante serbio en Belgrado
La comida, como todo en Serbia, resultó ser muy barata y había mucha variedad donde elegir. Era un típico restaurante serbio, nada turístico.

Después de comer fuimos para la estación a esperar el tren. Esta estación se nota que tiene mucho menos tránsito y tiene aspecto de abandonada. En las fotos se puede apreciar. Parece ser que son muy pocas las rutas que pasan por aquí.

Tren estacion Belgrado
Esperando al tren de Belgrado a Timisoara
estacion Beograd-Dunav Belgrado
Estación Beograd-Dunav, en Belgrado
El trayecto en tren era de unas 5 horas. Había que hacer trasbordo en una pequeña ciudad serbia casi llegando a Rumanía, en Vrsac, donde estuvimos parados como una hora. Aquí tuvimos que coger otro tren y esperar a que la policía serbia revisara pasaportes. Posteriormente, en el lado rumano, otro nuevo control de policía. Posiblemente este control fue el más exhaustivo que hemos tenido nunca. El policía rumano, (que en realidad eran dos, uno hacía preguntas y otro revisaba maletas y documentos) nos preguntó de dónde veníamos, para qué íbamos a Rumania, cuánto tiempo íbamos a estar, a dónde íbamos después, si llevábamos armas o tabaco… Al igual que hizo abrir alguna mochila la cual miró un poco por encima y listo.

frontera rumania y serbia
Puesto fronterizo de Rumanía
Así pues, unas 5 horas después, llegamos a Timisoara, una ciudad situada al oeste de Rumanía. No es una ciudad grande, se puede recorrer bien en un uno o dos días, que es lo que íbamos a estar nosotros. Normalmente durante los Inter-Railes que hemos hecho, siempre hemos visitado la capital de cada país, pero en esta ocasión, en Rumanía, el ir hasta Bucarest que está en la otra punta del país, nos suponía muchísimo tiempo y era imposible para nosotros, que teníamos que continuar la ruta. Así que buscamos alguna ciudad rumana interesante que estuviera más cerca de la frontera. No nos equivocamos con la elección y Timisoara nos sorprendió muy gratamente.

Nos hospedamos justo en la plaza Victoria, en pleno centro de la ciudad. El sitio era inmejorable y nos costó realmente barato. Rumanía, al menos Timisoara, es barato si lo comparamos con casi cualquier país europeo, pero no llega a tener los precios de otros países vecinos como Serbia o Bulgaria. Nos alojábamos en un edificio antiguo, de varias plantas, estando el hostal en una de estas plantas. Por dentro estaba reformado y realmente muy buen aspecto. Muy amplio y equipado. Además, la mujer que nos atendió, nos ofreció una bebida típica rumana y nos dio un mapa, tirándose su tiempo explicándonos todo lo que podíamos ver en la ciudad.

catedral ortodoxa Timisoara
Catedral ortodoxa de Timisoara
Ese día ya era de noche y lo que hicimos fue ver un poco la zona cercana a la plaza Victoria. Aquí está la catedral ortodoxa, que es la principal de la ciudad, la casa de la ópera y detrás está la plaza de la Libertad, que en esa época estaba en obras, con gran parte de la ciudad. Por esta zona había mucho movimiento, muchos restaurantes y bares en estas calles. Buscamos un sitio para comer y después fuimos a un curioso bar que había en el patio de una callejuela.

Casa de la opera timisoara
Casa de la Ópera en timisoara
Timisoara se veía una ciudad bastante viva, mucha gente pese a ser de noche y un domingo. Es una ciudad con una mezcla entre lo tradicional y lo moderno, con edificios muy típicos de esa zona de Europa, pero otros edificios y plazas con rasgos de haber sido reformados recientemente. Pero hasta el día siguiente no veríamos realmente Timisoara, de día y con más tiempo. Esa noche, después de dar una vuelta por las calles cercanas al hostal, fuimos a dormir. Al día siguiente teníamos que coger un tren a las 16:38h de vuelta a Serbia, para una vez allí tomar otro hacia Bulgaria. Otro día más de duros viajes, pero antes de eso había que ver esta interesante ciudad rumana. 

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