martes, abril 19, 2016

Inter-Rail 2015 - día 8 (2ª parte): Podgorica (Montenegro)

Nuestra siguiente parada fue Podgorica, la capital de Montenegro. Seguramente la ciudad menos vistosa de todo nuestro viaje, quizá también porque acabábamos de llegar de Dubrovnik, que resultó ser una ciudad muy bonita. Realmente fuimos a Podgorica como enganche obligatorio para continuar nuestra ruta hacia el sur de los Balcanes. Pero no por ello no pasaron cosas interesantes el tiempo que estuvimos en Montenegro.

Salimos de Dubrovnik a las 19:00h dirección Podgorica, atravesando el tramo de la costa sur de Croacia hasta cruzar la frontera con Montenegro. Este trayecto era de unos 30km, por lo que en poco tiempo estábamos parados entre los dos países. Aquí, el que escribe estas líneas estuvo a punto de meterse en un problema serio con los policías fronterizos.

Autobús de Dubrovnik a Podgorica
En la frontera entre países está prohibido tomar fotografías. Más aún en zonas como esta, entre Croacia y Montenegro. Pues bien, una simple foto para querer tener entre los dos países, cogiendo el cartel del país, fue lo que provocó que la policía fronteriza, muy enfadada, me obligara a bajar del autobús al verme desde abajo el móvil en posición de fotografiar. Suerte tuve que, sabiendo el por qué me hacían bajar, borré la foto de la frontera rápidamente antes de bajar del autobús. Una vez fuera, como me esperaba, me registraron el móvil diciendo que estaba prohibido tomar fotografías, a lo que dije que no había hecho ninguna, y una vez vieron las fotografías que tenía en mi móvil, me dejaron subir al autobús. A saber qué hubiera pasado si no hubiera borrado esa fotografía… La gente en el autobús estaba con inquietud, nadie sabía por qué me habían hecho bajar.

Dejando atrás Dubrovnik
Después de esta anécdota, y tras esperar un rato considerable parados en la frontera hasta que la policía revisó todos los pasaportes, continuamos el camino ya por Montenegro. Sin duda lo mejor que vimos del país, fue precisamente este trayecto hasta la capital. Atravesamos gran parte de la costa montenegrina, entrando en ciudades como Kotor o Budva, lugares realmente preciosos. De hecho esta zona es la más turística, mucho más que su capital, Podgorica.

Llegamos a Podgorica completamente de noche, un poco pasadas las 0:00h, tras un último tramo por carreteras llenas de curvas y ganando altura conforme nos acercábamos a la capital. Un tramo que de día debe de ser muy bonito.

Nos hospedamos en un hostal cerca de la estación de autobuses, aunque tardamos un poco en dar con él ya que estaba algo “escondido”, al no haber carteles ni ninguna señalización de dónde estaba exactamente. El hombre del hostal fue bastante amable mostrándonos cosas de la ciudad en un mapa para ver el poco tiempo que íbamos a estar. Al día siguiente, a las 8 de la mañana teníamos concertado un taxi “pirata” que nos cruzara la frontera con Albania. Pero bueno, esto lo veremos un poco más delante en este artículo.

Esa noche fuimos a ver un poco la ciudad, de unos 150.000 habitantes. Fuimos a las zonas que nos dijo el del hostal. La plaza principal, una calle comercial donde se supone estaban la mayoría de restaurantes y bares y vimos algún monumento por el camino. Montenegro, al menos su capital, nos pareció realmente barato. Tiene la peculiaridad de que utilizan el Euro, como moneda de facto. Montenegro se independizó de Serbia en 2006 -siendo uno de los países más nuevos del mundo-, por lo que adoptó como moneda de uso el Euro, pese a no pertenecer a la Unión Europea. También nos pareció un país bastante avanzado en cuanto a infraestructuras y aspecto general de lo que vimos. Más que sus países vecinos.

Torre del Reloj Sahat Kula
Una cosa que nos sorprendió, es que había internet wifi gratuito, al menos en el parque Njegosev, cerca del río. Pero no un internet básico, sino que tenían una conexión realmente buena con más de 40Mb, algo que es superior al ADSL que tenemos en España en casi cualquier zona… y de forma gratuita además.

Plaza céntrica de Podgorica
Poco después nos fuimos para el hostal. Íbamos a dormir muy poco tiempo, ya que a las 8 de la mañana nos esperaba un taxi en la puerta para llevarnos hasta Shkoder, la primera ciudad de Albania, cerca de la frontera. Este taxi lo apalabramos con el del hostal antes de salir de España. Es algo extraño, pero por algún motivo no existe transporte público entre Podgorica y Albania. La única forma de ir hasta allí y cruzar la frontera, era en taxi, de forma “ilegal”, ya que el taxista no está autorizado a cruzar el país. Nos salió por 30€ a repartir. Si es caro o no… por lo menos merece la pena. El trayecto es de algo más de 60km, pero teniendo en cuenta lo que hay que “liar” en cierto modo para cruzar la frontera, es un precio más que aceptable.

Avenida Bratstva Jedinstva, en la que estaba nuestro alojamiento
Por la mañana nos levantamos un buen rato antes de las 8. Salimos a una tienda a comprar algo para desayunar. Los precios realmente muy baratos. A las 8 en punto estaba el taxista esperándonos allí.

Aquí empezaba la parte más dura y complicada del viaje, sin ninguna duda. Íbamos a cruzar países y zonas muy poco turísticas, con conexiones muy, muy escasas y muchas dificultades. El primer paso era llegar hasta Tirana, la capital de Albania. Para ello teníamos que, primero cruzar la frontera y llegar a Shkoder, y posteriormente buscarnos la vida para acabar, esa misma tarde y cuanto antes, en Tirana, para luego coger un autobús, que no sabíamos con certeza que existiera, hasta Skopie, la capital de Macedonia. Toda una odisea, aventura tras aventura y sin duda la parte más delicada, a la vez que divertida, del viaje.

Mapa de localización:

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