lunes, marzo 21, 2016

Viaje a Malta 2016 - Día 3: Sur de la isla de Malta

Nuestro tercer día en Malta lo dedicamos para visitar el sur de la isla. Los templos de Hagar Qim y Mnajdra, que están situados a apenas 500 metros uno del otro, junto a la costa, en el sur, y las ciudades de de Rabat y Mdina, un poco más al norte y tirando para el centro de la isla de Malta. El resto del día lo dedicamos a visitar lo que nos faltaba de la capital, La Valeta.

Así pues, tras haber estado el día anterior en la isla de Gozo, este día hicimos el recorrido opuesto yendo hacia el sur para visitar los templos. Para llegar hasta aquí, desde La Valeta, hay que tomar el autobús número 201 y 74. Nosotros cogimos el 71, que según habíamos visto por Internet previamente, llegaba, pero resultó que no directamente. La línea 71 acaba en Zurrieq, que es un pueblo cercano a los templos, y aquí tomamos la línea 74 que ya sí nos deja en la puerta de la entrada a los templos.

Ambos templos son Patrimonio de la Humanidad. La entrada combinada cuesta 10€ (7,50€ con carnet de estudiante). Merece mucho la pena una visita si se dispone de tiempo. A mí personalmente me gustaron más que el templo de Ggantija que visitamos el día anterior en la isla de Gozo.

Templo de Hagar Qim, al sur de la isla de Malta
El primer templo que visitamos es Hagar Qim. Hay un vídeo en 4D cada 15 minutos, donde nos muestran una reproducción bastante interesante desde los inicios de este templo hasta nuestros días. Muestra cómo quedó en desuso y posteriormente, muchos siglos después, fue descubierto. Es un templo megalítico y data del 3600-3200 a.C. perteneciente al periodo Ggantija. Es un templo principal y tiene tres estructuras próximas. En uno de sus muros está el megalito más grande de todo el país, midiendo 5,2 metros y pesando 57 toneladas.

Interior del templo de Hagar Qim
El templo está cubierto por una especie de carpa para cubrirle de la intemperie y la lluvia.

A unos 500 metros al sur, muy próximo al mar, se encuentra el segundo templo, el templo de Mnajdra. Se llega hasta aquí desde Hagar Qim por un camino bien accesible y preparado.

Camino entre los templos Hagar Qim y Mnajdra, al fondo
Este templo, también megalítico, es de piedra caliza. Desde aquí podemos ver la pequeña isla de Filfla. Al igual que el anterior, también está cubierto por una carpa para su conservación.

Templo Megalítico de Mnajdra
Desde esta zona de Malta se pueden ver unas impresionantes vistas de los acantilados. Aquí se encuentra lo conocido como Blue Grotto, que son unas cuevas marinas similares a las que vimos el día anterior en la isla de Gozo. No teníamos suficiente tiempo, más bien debido a lo ya comentado con la frecuencia de los autobuses, y preferimos no arriesgarnos y poder ver bien Rabat, Mdina y llegar de día a La Valeta para ver lo que nos quedaba.

Así pues, tras esperar bastante rato a que pasara un autobús, pusimos rumbo a Rabat. Esta ciudad fue construida por los árabes y tiene varios lugares de interés, como las catacumbas de San Pablo y Santa Ágata, la catedral de san Pablo y algunas iglesias muy bonitas que te encuentras por las calles. Pero precisamente es esto, caminar por sus calles, lo mejor que podemos hacer en Rabat. Es una ciudad muy bonita y además de los sitios puntuales que hemos comentado, lo mejor es perderse por sus calles.

Callejeando por Rabat
Decidimos comer en un restaurante que tenía buena pinta, alejado un poco del centro, y no fallamos. Comimos muy bien, tarta casera incluida que nos ofreció la mujer, y a buen precio. Siempre intentamos comer en sitios tradicionales, buscando alejarnos un poco de las zonas más turísticas, porque es aquí donde se puede probar mejor comida, más barata y no tan orientada al turismo de masas.

Comida en un restaurante de Rabat
Después de comer y de perdernos un poco por las calles de Rabat, viendo infinidad de iglesias y templos religiosos muy bonitos, fuimos a visitar Mdina.

Catedral de San Pablo, en Rabat
A Mdina se llega andando desde Rabat, ya que ambas ciudades están unidas. Mdina llegó a ser la capital de Malta y es una ciudad realmente preciosa para visitar. Es una ciudad completamente amurallada y todo su conjunto es de estilo Medieval y realmente bien conservado.

Puerta de entrada a Mdina
Nada más entrar, parece que nos trasladamos a otra época. Cruzar el imponente fuerte de entrada a la villa nos muestra lo que podemos encontrar detrás de esos muros.

La llaman la Ciudad del Silencio, por la tranquilidad que aquí se respira, especialmente de noche. Apenas tiene 300 habitantes, pero esta ciudad se convirtió en una de mis favoritas en Malta. Situada en una colina, desde aquí hay unas vistas espléndidas de gran parte del país.

Paseando por las estrechas callejuelas de Mdina
La catedral de San Pablo es su principal iglesia. Situada en una bonita plaza, es uno de los principales puntos turísticos del municipio.

Iglesia principal de Mdina
Lo mejor, nuevamente, es caminar por sus estrechas callejuelas y encontrarnos rincones curiosos para fotografiar. Varias iglesias, puertas que unen calles y sobre todo mucha tranquilidad, es lo que nos encontramos caminando.

Después de conocer Rabat y Mdina, volvimos a la estación de autobuses para volver a La Valeta y aprovechar las últimas horas de luz y ver la parte que nos faltaba.

Hicimos un recorrido por la calle principal, la República Street, para ver varios puntos de interés que están por esta zona. Lo primero que visitamos fue la concatedral de San Juan, que si bien por fuera, además de que estaba en obras, no resulta muy llamativa, su interior es muy bonito. Abunda el color dorado.

Interior de la concatedral de San Juan en La Valeta
Cerca de aquí, a pocos metros continuando por la misma calle, llegamos hasta la plaza del Palacio, donde se encuentra el Palacio del Gran Maestre, que en la actualidad es el museo de la Armería.

Cogiendo una calle a la izquierda al final de esta plaza, pasamos por edificios muy bonitos que recordaba a los típicos británicos con los balcones de colores. Llegamos a la catedral anglicana de San Pablo, quizás el lugar más conocido de La Valeta. De cerca no parece más que otra iglesia más de Malta. Hay que alejarse para poder ver su enorme cúpula.

Vista de La Valeta con la cúpula de San Pablo al fondo
Continuamos por la costa, teniendo unas bonitas vistas de Sliema a la izquierda, dirección al fuerte de San Telmo, que fue el único que aguantó el asedio. La impresión era de que no estaba accesible al público, ya que estaba todo muy dejado e incluso ponía un cartel de que no se podía acceder, pero estaba la puerta abierta. Decidimos entrar y echar un vistazo por dentro.

Interior del fuerte de San Telmo
Aquí se han rodado películas como la de El Expreso de Media Noche, sirviendo de cárcel turca esta fortaleza.

Siguiendo por el lado contrario del fuerte de San Telmo, llegamos a la costa de La Valeta, pero justo en la zona opuesta. Desde aquí teníamos unas vistas muy buenas de Las Tres Ciudades. Hay un museo de la II Guerra Mundial que nos hubiera gustado visitar ya que debe de ser interesante, pero a esas horas ya no estaba abierto.

Ya con la noche bien entrada, decidimos volver al hotel, que estaba prácticamente al lado de donde habíamos acabado nuestra ruta. Esa noche queríamos probar comida verdadera maltesa, ya que aunque habíamos comido en restaurantes no turísticos, la comida no nos parecía “diferente” a lo que podemos comer en cualquier sitio. Hablamos con el recepcionista del hotel y nos recomendó un restaurante de cocina maltesa que estaba a dos calles de nuestro hotel. Resultó ser un restaurante caro, pero la comida realmente muy buena. Aquí una foto del plato:

Comida maltesa en La Valeta
Después de cenar intentamos buscar algún bar para ir. Era sábado y siendo una capital europea, tengo que decir que nos fue imposible encontrar un bar o algún sitio para salir. La noche anterior fuimos a Peaceville, que es la zona donde hay bares y donde sale la gente, pero eso está fuera en otra ciudad, y había que coger autobús y no teníamos previsto llegar demasiado tarde pues al día siguiente había que coger un vuelo temprano.

Así pues, tras dar muchas vueltas por toda La Valeta, acabamos en un bar, el único abierto, y encima resultó que no era de La Valeta, sino que nos habíamos salido de la ciudad y estábamos en Floriana… Es lo que tiene cuando son ciudades tan pequeñas.

Pusimos punto y final a nuestro viaje por Malta. Un país que realmente a mí me sorprendió mucho y para bien. Un territorio muy pequeño, pero con muchísimas cosas para hacer y visitar. Lugares muy interesantes con mucha historia detrás.  

Sobrevolando Rabat y Mdina
Mapa de localización:


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