martes, marzo 22, 2016

Cantabria - Día 2: Santander

Después de que el día anterior hiciéramos una ruta por la parte occidental, nuestro segundo día por Cantabria lo pasamos íntegramente en su capital, Santander. Decidimos hacer uso del coche para ir a visitar los lugares más alejados, como el cabo Mayor o el palacio de la Magdalena, y después utilizar la bicicleta pública para movernos por toda la ciudad de forma sencilla y sin preocupaciones de aparcamiento.

Así pues, nuestra primera visita fue al cabo Mayor, que está situado al norte de Santander, a unos 5km del centro. En este lugar, además de su fabuloso faro de casi dos siglos de antigüedad, tenemos unas vistas espléndidas con unos acantilados muy bonitos propios de la costa cantábrica.

Cabo Mayor, al norte de Santander
Casualmente el día de nuestra visita había un trail de 24km que discurría parte del mismo por las praderas cercanas al cabo.

Continuamos con nuestra ruta y fuimos a visitar el palacio de la Magdalena. Es uno de los lugares más conocidos y visitados por los turistas que viajan a Santander. El edificio en sí es muy bonito, pero lo es más si cabe el entorno en el que se encuentra. Está situado en la península de la Magdalena, y el edificio fue construido entre 1909 y 1911 para albergar a la familia Real española.
Aquí solamente puedes entrar andando o en vehículos autorizados. Además, hay un tren turístico que te hace un recorrido por la península.

En la parte más occidental y al poco de entrar en el Real Sitio de la Magdalena, hay un zoo marino que nos sorprendió. Aquí se pueden ver pingüinos, focas y otros animales marinos.

Zoo marino en la península de la Magdalena
Al norte de la península está el palacio. Es un edificio muy vistoso y tiene una conservación realmente muy buena, tanto de la estructura como de los alrededores, perfectamente cuidados los jardines y accesos.
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Palacio de la Magdalena, todo un emblema para Santander
De vuelta al centro de Santander, dejamos el coche aparcado y a partir de ahora fuimos a visitar la ciudad a pie y posteriormente en bici. Sin duda recorrer Santander en bicicleta es una muy buena opción, si el tiempo acompaña. En nuestro caso, pese a ser mediados de octubre, la temperatura era muy buena, tanto que la gente estaba bañándose ese día en la playa y todo el mundo nos decía que no era normal esa temperatura para la fecha que era.

Después de comer en un restaurante cercano a la plaza del ayuntamiento, nos dispusimos a conocer esta parte de la ciudad, que ya habíamos visto la noche anterior, pero esta vez de día.

Ayuntamiento de Santander
Cerca del ayuntamiento se encuentra la catedral de Nuestra Señora de la Asunción, de estilo Gótico. Es de aspecto sencillo y fue construida a partir del siglo XII en donde había un antiguo monasterio. A los pies de la catedral hay una bonita plaza con un monumento a la virgen de la Asunción.

Catedral de Nuestra Señora de la Asunción
Enfrente de la catedral a unos pocos metros al norte, está la plaza Porticada, también conocida como la plaza de Pedro Velarde. Es una plaza muy concurrida de gente, de estilo neoclásico. En la parte más cercana al mar, está la estatua de Pedro Velarde, que fue un héroe cántabro en la Guerra de la Independencia.

Plaza Porticada de Santander
De esta plaza salen calles llenas de bares y zonas para comer. Es una parte muy viva de la ciudad y muy bonita para conocer.

Justamente entre esta plaza y el mar están los jardines de Pereda, un bonito paseo que finaliza cerca del Palacete del Embarcadero, donde también se encuentra al lado la sede central del Banco Santander.

Todos estos puntos visitados se encuentran a escasos metros unos de otros. Se puede ir perfectamente andando y visitarlos en muy poco tiempo. A partir de aquí decidimos alquilar una bicicleta y poder recorrer la ciudad rodeando toda la costa. El alquiler de bicis en Santander es muy económico, lo único necesario es disponer de una tarjeta de crédito, como depósito por si le ocurre algo a la bici o no la devuelves.

Por tanto, hicimos un recorrido siguiendo la costa de Santander, que está perfectamente adaptada con carriles bici y con un paisaje muy bonito siempre. Pasamos por el monumento a los Raqueros, que son unas estatuas de niños que están en la orilla del mar, algunos en posición de lanzarse al agua. Parece ser que están dedicados a niños que recogían monedas lanzadas al mar por las personas desde los barcos.

Monumento a los Raqueros en Santander
Rodeando toda la costa llegamos hasta la playa de El Sardinero. Aquí nos desviamos un poco para ver el estadio de fútbol que está justo enfrente y también el precioso parque de Las Llamas, que es un estupendo sitio para hacer deporte o pasear.

Parque de Las Llamas, cerca del estadio El Sardinero
Después de continuar un poco más por el carril bici paralelo a la costa, nos volvimos ya nuevamente para el centro de Santander. Aún nos quedaba un día por Cantabria, donde visitaríamos la parte más oriental de la región hasta Santoña, para ya posteriormente volver hacia el sur. 

Mapa de localización:


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