miércoles, diciembre 30, 2015

Polonia día 5 (2ª parte) - Minas de sal de Wieliczka

Las Minas de sal de Wieliczka es una visita imprescindible si se viaja a Cracovia. Está a poco más de 10km al sur de la ciudad. Fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1978 (primera lista que salió de los lugares declarados PH) y recibe anualmente más de 800.000 visitantes. Aunque la mina tiene túneles laberínticos de más de 300km de recorrido, la zona visitable es de sólo unos 3,5km. Llega a tener una profundidad de 327 metros.

La entrada a la mina no es libre, sino que tiene horarios restringidos en los que entran los diferentes grupos. Suele haber 1 ó 2 visitas diarias en español (depende de si es temporada alta o baja) y un tope máximo de personas, por lo que en verano es recomendable comprar la entrada por internet o hacerlo allí pero con tiempo suficiente. Junto al grupo y el guía, obligatoriamente va un responsable local de la mina, para estar pendiente de que se cumplen las normas de seguridad y no hay problemas.

Entrada a las Minas de sal de Wieliczka
Nosotros hicimos una visita guiada y reservada de antemano. Aunque puedes ir por tu cuenta en autobús hasta la mina y entrar a la hora que haya visita guiada, lo más recomendable es concertar una visita planificada con un guía y que además te llevan hasta allí en un microbús. La entrada a la mina son 79 zlotys para adultos y 64 zlotys para estudiantes menores de 26 años (unos 20 y 16€). La visita organizada con minibús desde Cracovia nos costó unos 10€ más caro, pero así evitamos tener que ir a la única hora que había visita para españoles en esa época del año.

Para contratar visita guiada y minibús hasta la mina, la empresa con la que fuimos está en Plac Jana Matejki, número 2. Muy cerca de la Barbacana. Aunque el minibús parte de aquí, se puede contratar en diferentes sedes que hay por la ciudad. Por ejemplo cerca de la Plaza del Mercado y también un pequeño kiosco de información turística que hay llegando a la misma plaza, desde la zona del barrio judío. En cualquier caso, basta con darse una vuelta por las inmediaciones de la Plaza del Mercado y veremos carteles informativos de excursiones turísticas.

La ruta se inicia bajando durante un rato una escalera que se hace interminable. En total son 378 escalones y bajamos de golpe unos 65 metros hasta el primer nivel.

Escaleras interminables 
Bajando los 378 escalones de madera
Esta mina, que lleva activa desde el siglo XIII, la han visitado ilustres personajes de la historia como Nicolás Copérnico, Bill Clinton o Karol Wotzyla. Algunos de estos personajes tienen su propia estatua de sal que podemos ver durante el recorrido.

Escultura del rey Casimiro el Grande
Prácticamente todo lo que vemos por las cámaras y túneles que visitamos durante la ruta, están tallados de sal. Desde las paredes y suelo, hasta figuras, lámparas o utensilios.

Figuras de sal
Minero de sal trabajando
Podemos ver representaciones de la historia, todo en sal, por supuesto. También algunas recreaciones de ingenios mecánicos de madera para el transporte y extracción de la sal.

Representación de mineros trabajando
Figuras de mineros
Un rato después llegamos hasta una cámara donde hacemos un pequeño parón y nos ponen una proyección sobre la mina. Resulta curiosa la iluminación, ya que prácticamente todo lo que se ve es de color blanco, de las figuras durante este pequeño vídeo. En la fotografía de abajo se ve parte del decorado encendido, aunque estaba muy oscuro (apagan las luces cuando hacen la proyección) y no se capta bien el contraste de colores.

Iluminación durante la proyección
Representación de cómo trabajaban los mineros
Bajando aún más entre los diferentes túneles y escaleras que van apareciendo, llegamos al lugar más espectacular de toda la mina. La capilla de Santa Kinga. Es la capilla bajo tierra más grande del mundo. A unos 100 metros de profundidad, tiene unas dimensiones de 54 metros de largo, 17 de ancho y 11 de alto. Todo está hecho de sal. Hasta los cristales de las lámparas.

Vista general de la capilla de Santa Kinga
En este punto si queremos hacer fotografías, hay que pagar una pequeña cantidad (10 zlotys, unos 2,20€) para que nos pongan una pegatina y así estar habilitados a hacer fotos sin que nos venga alguien a decirnos algo.

Por las mañanas, aún hoy en día, habitantes del pueblo de Wieliczka bajan para escuchar misa. No tienen que hacer todo el recorrido a pie que hacemos los turistas, ya que hay un ascensor que baja directamente hasta la capilla. También se celebran bodas aquí abajo, aunque ya nos advirtió la guía de lo que cuesta “reservar” este lugar.

Lámpara de sal
En esta capilla encontramos curiosidades como el cuadro de Da Vinci de la última cena, en sal.

Cuadro de Da Vinci
Pese a que lo más espectacular y que gusta más a los turistas es esta capilla, lo que viene después tampoco deja indiferente a nadie. Una enorme cámara con grandes vigas de madera sosteniendo todo, y un gran lago, el lago Weimar, con agua extremadamente salada. Esta zona está muy oscura y sólo está iluminada la escalinata que vamos bajando.

Lago Weimar, aunque con poca iluminación no se ve bien
El camino hasta abajo nos lleva a una profundidad de 135 metros. Aquí termina la visita, en una zona de tiendas para comprar productos de recuerdo, todo en sal, y un restaurante. Una cosa curiosa es que en este lugar hay Wifi gratuito. ¿Habrá internet en un lugar en la tierra a más profundidad que este?

Túnel de paso a una de las cámaras
La subida a la superficie se hace en grupos de unas 6 personas, en un minúsculo ascensor. Posiblemente, para los que sufran claustrofobia, este sea el único momento de toda la visita que lo pasen mal.

Un dato importante para los visitantes, es que la temperatura dentro de la mina suele ser constante todo el año a unos 14ºC. Esta temperatura para la época que hicimos la visita, en pleno febrero y con temperaturas negativas fuera, es buena y se agradece. Pero si hacemos la visita en verano, el contraste al entrar dentro puede ser muy grande y es conveniente ir abrigado.

Paredes repletas de sal
Por cierto, el aire que se respira dentro de la mina es de los mejores del mundo. Es tremendamente bueno para las personas que padezcan enfermedades respiratorias. Es un aire seco y muy puro.

Cómo llegar hasta aquí:

-En autobús, aunque no es la única forma que hay en transporte público, es la más recomendable. Hay que coger la línea 304, con una frecuencia de unos 20 minutos. Esta línea se puede coger en la acera opuesta al centro comercial Galería Krakowska (estación central) y bajarnos en la parada Wieliczka Kopalnia Soli. Es zona 2, por lo que sería válido este autobús para la tarjeta turística que venden para movernos por Cracovia.

-En tren, desde la estación central de Cracovia hasta Wieliczka.

Horario:

-Del 1 de abril al 31 de octubre, de 07:30 a 19:30.
-Del 1 de noviembre al 31 de marzo, de 08:00 a 17:00.

Precio:

-Entrada general 79 zlotys (unos 20€)
-Entrada para menores de 4 años y estudiantes hasta 26 años, 69 zlotys (unos 16€)


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