viernes, noviembre 20, 2015

Inter-Rail 2015 - Día 2 (1ª Parte): Luxemburgo

El segundo día de viaje, tras nuestro corto paso por Bruselas, tenía como parada Luxemburgo, que nos caía de paso entre Bruselas y Munich, nuestro destino final ese día. Nunca habíamos estado en este pequeño país centroeuropeo y no queríamos desaprovechar la oportunidad ya que estábamos cerca.

El tren salió muy temprano. Era la idea, para aprovechar al máximo el día. A las 05:37 partimos de la estación central de Bruselas y poco más de 3 horas después llegamos a la capital del Gran Ducado.

Cartel de Luxemburgo en la estación
Teníamos las horas contadas para ver la ciudad, ya que había que coger un tren pronto para llegar a Munich a buena hora. Es una ciudad pequeña y llevábamos el recorrido bien preparado, por lo que nos dio tiempo de sobra de ver lo que teníamos previsto. Dejamos las mochilas en la consigna de la estación, para poder andar sin cargas, y nos dispusimos a ver Luxemburgo.

Calle a la salida de la estación
Es una ciudad muy bonita, situada en un enclave con mucho relieve. Parte de la ciudad está en un valle y el resto arriba, con mucha diferencia de altura. La parte baja se conoce como el valle de la Petrússe, que antiguamente hacía de muralla defensiva, rodeando todo el centro histórico de la ciudad. Cruzando uno de los viaductos, llegamos hasta la parte céntrica de la ciudad, donde se encuentran la mayoría de los puntos de interés turístico.

Tras callejear un poco, llegamos hasta la “Chemin de la Corniche”, que es conocido como el balcón más bonito de Europa. Es un enclave espectacular, situado en la parte alta de la ciudad y desde donde ves toda la parte baja, con los tejados negros característicos de Luxemburgo y el río junto a las grandes zonas verdes.

Desde el balcón de la "Corniche"
Otro ángulo en la "Chemin de la Corniche"
Continuando por una calle que discurre por el borde de la parte alta, actuando como un mirador, ascendimos aún más y pudimos ver de lejos “Le Bock”, que es una zona de rocas con muchos túneles que servía de refugio a la ciudad en caso de guerras. Esto se puede visitar, pero está en una parte más alejada de la ciudad y tampoco teníamos tiempo suficiente, ya que lo ideal no es verlo por fuera, sino entrar y eso no se hace en un rato.

Rocas y túneles de "Le Bock"
Seguimos un poco más arriba, ya cambiando de dirección hacia el centro donde está el Palacio del Gran Ducado, por la calle Sigefroi, nos encontramos con la iglesia de San Michael. Al lado de la iglesia había una tienda de suvenires y donde vendían comida y algo para beber. Aprovechamos y compramos para desayunar. Para ser el país con el PIB más alto del mundo, la verdad que los precios, al menos en esta tienda, no eran abusivos.

Iglesia de San Michael 
Por esta calle, unos 200 metros más adelante y girando a la izquierda, llegamos al Palacio del Gran Ducado. Es la residencia oficial de los Duques de Luxemburgo. No es un edificio tan espectacular como puede pensarse. Si no llega a ser por las cabinas de la guardia y el escudo de la casa ducal, pasaría desapercibido como una residencia de tanta importancia.

Puerta y escudo del Palacio de los Duques
Residencia de los Grandes Duques de Luxemburgo
Justo enfrente de este edificio, está la plaza de Guillaume (Guillermo) II. Esta es la plaza y centro turístico por excelencia de la ciudad. Exactamente en el centro de la plaza hay una estatua ecuestre del que fue Gran Duque, Guillermo II. Desde este sitio hay una bonita estampa con la catedral de Notre Dame detrás.

Estatua de Guillermo II
                                               Plaza Guillermo II y catedral Notre Dame detrás                                                    
Entramos a echar un vistazo a la catedral, llena de turistas ya a esas horas de la mañana. La fachada de cerca quizás sea menos vistosa de lo que parece viendo las dos torres desde la distancia.

Interior de la catedral de Notre Dame
Vidrieras de Notre Dame
A unos 200 metros de la catedral, pero en dirección opuesta a donde veníamos, está el Monumento del Recuerdo (Monument du Souvenir) conocido como Gëlle Fra (Dama de Oro). Es un monumento en memoria a los luxemburgueses muertos en la Primera Guerra Mundial. Está en un bonito mirador, en la plaza de la Constitución. El monumento es un obelisco de 21 metros de altura.

Monumento del Recuerdo
Desde allí tenemos unas vistas espectaculares de parte de la ciudad y podemos ver justo enfrente el puente Adolphe, que es un símbolo de la ciudad. Es un puente de piedra hecho entre 1900 y 1903, de 153 metros de largo. Tuvimos la mala suerte (como se aprecia en la fotografía) de que estaba en obras cuando fuimos.

Puente Adolphe (en obras)
Ya poco más tiempo tuvimos para ver Luxemburgo. Todo esto lo hicimos en poco más de dos horas. Un paseo de vuelta a la zona donde está la estación, pasando por un bonito parque, llegamos hasta una calle comercial llena de tiendas y entramos en alguna a ojear a ver si era cierto eso de que Luxemburgo es muy caro. Y sí, es caro, pero, al menos en las tiendas de ropa, no es excesivo.

Después de aprovisionarnos con un poco de fruta y agua para el camino, fuimos a por las mochilas y esperamos a la hora de salida del tren, que no faltaba mucho. Ahora nuestro destino ese mismo día, tras una rápida visita a Luxemburgo, era Munich, en la región de Baviera, al sur de Alemania. A las 11:26 salía el tren. Unas cuantas horas de camino, con un trasbordo de por medio (que por un despiste casi nos cuesta un disgusto, que ya contaremos en el siguiente artículo).  


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