martes, octubre 13, 2015

Interrail 2014 - día 12 (2ª parte): Stavanger

Stavanger fue nuestra última ciudad de nuestro viaje. Es la ciudad grande más cercana a Preikestolen, por eso decidimos ir hasta allí. Fue una buena decisión, ya que Stavanger es una ciudad muy bonita. Es una ciudad portuaria y la “capital del petróleo” de Noruega y la cuarta ciudad más grande del país. El hecho de poseer gran parte del petróleo noruego, la hace no sólo la ciudad más cara del país, sino una de las más caras del mundo (una cerveza sin más, nos costó al cambio 9,80€, sin duda la más cara del viaje).

Lo mejor de esta ciudad y por el motivo que miles de turistas llegan cada año, se encuentra a las afueras. Rodeada de fiordos y pura naturaleza que merece mucho la pena visitar. Pero además la ciudad ofrece mucho más.

Muelle de Stavanger
Esta ciudad se puede ver en poco tiempo, ya que no es excesivamente grande y es posible ir caminando a casi cualquier parte. Tras nuestra subida a Preikestolen, llegamos por la tarde a Stavanger.

Casas de colores

Cerca del muelle y a pocos metros de la estación, hay un bonito parque con un gran lago en medio. Allí se encuentra además la catedral de San Swithun de Stavanger. Es la más antigua de Noruega, construida a principios del siglo XII.

Lago Breiavatnet
Catedral de Stavanger

Barrio viejo con casas blancas
En la otra parte del muelle está el museo del Petróleo deStavanger, aunque aquí no llegamos a entrar. Este museo es más bien una exposición sobre todo lo relacionado con el oro negro y la historia relacionada con Stavanger y Noruega y por qué este país pasó de ser uno de los más pobres de Europa a ser uno de los más ricos y con mejor estado de bienestar, en gran medida gracias al petróleo. Es una visita muy interesante si se va a pasar más de un día en la ciudad. No era nuestro caso y por tanto lo descartamos.

Una de las mejores zonas de la ciudad para visitar es el barrio viejo de Stavanger.  Aquí entre las calles adoquinadas, están presentes más de 150 casas antiguas de madera blanca.


Fuera de esta zona ya empieza la ciudad nueva. Aquí los edificios, la forma de las calles perfectamente alineadas, cambian mucho. Eso sí, es complicado ver edificios altos. Prácticamente todas las viviendas de la ciudad son casas con su pequeño jardín. Los edificios altos están reservados para los centros de negocios y los hoteles.

Parte del puerto
Zona de bares y restaurantes
Ese día pusimos punto y final a nuestro Inter-Rail. Al día siguiente teníamos que coger un tren muy temprano para Oslo (aunque debido a las obras de la vía del tren, el primer tramo lo hicimos en un autobús puesto por la compañía). En Oslo sin apenas tiempo para más, directamente al aeropuerto de Rygge para volar hacia Madrid.  

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