miércoles, septiembre 09, 2015

Japón día 7: Isla de Miyajima y Osaka


Este día teníamos previsto irnos temprano para Osaka, donde pasaríamos los tres siguientes días. Pero finalmente aplazamos unas horas la salida para Osaka, ya que teníamos pendiente visitar la isla de Miyajima que nos fue imposible el día anterior por las lluvias torrenciales. Así pues, nos levantamos temprano y fuimos a la estación para coger el tren hasta la parada de Miyajimaguchi (unos 30km de trayecto), donde está el puerto para ir a la isla. El trayecto en ferry dura unos 10 minutos y hay muchos ferrys con poco tiempo de espera entre uno y otro.

Terminal de ferrys en Miyajimaguchi
Como dijimos en el artículo anterior, esta isla ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es un lugar importante para los japoneses. Dentro de la isla hay multitud de templos y santuarios, además de ser un espacio natural muy bonito con cascadas y vegetación muy diversa, además de la existencia de ciervos que andan entre los turistas que visitan la isla. Pero sin duda lo más reconocido de Miyajima es el Torii del santuario Itsukushima, que cuando la marea sube, queda en parte inundado.

Esperando al ferry
Nada más salir de la terminal de ferrys, te encuentras con multitud de ciervos paseando entre la gente o tumbados a la sombra de los árboles. Están considerados como animales sagrados de la isla y pese a la cantidad de turistas que visitan diariamente Miyajima, los ciervos están perfectamente acostumbrados a ellos.

Ciervos por las calles de Miyajima
Torii de Itsukushima
A parte de visitar los templos y santuarios más importantes de la isla, hicimos una ruta andando hasta un punto más alto de la isla (aún era posible subir más, por teleférico) desde donde se tenían muy buenas vistas de la isla. Esta ruta transcurría por un bosque por donde pasaban arroyuelos y mucha vegetación. Sin duda es una suerte que esta isla quedara fuera del radio donde afectó la bomba atómica.

Calle de Miyajima
Naturaleza en la isla
Parte de la subida de la ruta

No estuvimos mucho más tiempo en la isla, ya que teníamos que volver a Hiroshima para coger un tren hasta Osaka, que está a unos 300km.

La isla de Miyajima de fondo
Osaka está muy cerca de Kyoto, pero a la vez son ciudades muy diferentes. Osaka es una ciudad moderna, aunque también tiene edificios históricos. Por ejemplo la red de metro de Osaka es muchísimo más extensa que la red de metro de Kyoto, que es muy limitada. Una curiosidad respecto al metro de Osaka, es que existen vagones exclusivos para mujeres. También en el metro está prohibido el hablar por teléfono móvil (aunque eso ocurre en otras ciudades de Japón también). 

Vagones de metro exclusivos para mujeres
El día que llegamos a Osaka, ya era por la tarde, dejamos las cosas en el hostal, que estaba situado justo al lado de una parada de metro, y nos fuimos a ver la ciudad. Lo primero que fuimos a visitar fue el castillo de Osaka, que llegamos justo al límite del tiempo de poder entrar (abren de 09:00 a 16:30). El precio para entrar son 600 yenes que al cambio eran unos 4,5€, lo que suele costar en general entrar en un templo o santuario en Japón. El castillo está en una isla, dentro de una isla más grande. Desde arriba las vistas de toda la ciudad son buenísimas, ya que se encuentra justo en el centro de Osaka. Es uno de los lugares más visitados y está muy bien conservado. Tiene 6 o 7 plantas, en cada una de ellas puedes ver representaciones de las diferentes épocas de Japón.
Vistas desde el castillo de Osaka

                              Castillo de Osaka                              
Después de ver el castillo de Osaka, fuimos a la zona donde se encuentra la famosa torre Tsutenkaku, de 103 metros de altura y que es un símbolo de la ciudad. Se puede subir pagando 600 yenes, aunque nosotros no subimos. Fuimos en cercanías JR hasta una parada cercana, la estación de Tennoji, que en realidad nos dejaba en el bonito parque de Tennoji, que alberga además un zoo. 

Torre Tsutenkaku
Todo lo que rodea la torre son zonas comerciales, restaurantes y tiendas de todo tipo. Incluso hay un centro comercial en forma de túnel alargado, muy típico en Japón.

Centro comercial Shinsekai
Acabamos en un barrio coreano y aprovechamos para cenar una barbacoa coreana, que teníamos previsto comer durante el viaje. Esta zona estaba llena de restaurantes coreanos por todas partes, pero ya era tarde y muchos de ellos estaban cerrados. Aun así, había varios abiertos y entramos en uno de ellos a cenar. Estaba prácticamente vacío (allí la gente cena muy temprano). La barbacoa coreana es la comida típica que sirven en estos restaurantes. El menú es básicamente carne, pero de muchísimas variedades. Como no sabíamos muy bien qué tipo de carne era cada cosa (pese a que traían foto), elegimos un menú variado que nos entró un poco de todo. En este tipo de restaurante te dan una parrilla y a parte en un plato la carne, que uno mismo va calentando en la parrilla y sirviéndosela a sí mismo. Fue una buena comida y aunque el precio fue algo más elevado de lo que suele ser un restaurante normal en Japón, no se puede decir tampoco que fuera caro.

Carne coreana
Barbacoa coreana
Después de cenar estuvimos dando una vuelta por la zona un rato. Ese día había dado bien de sí desde por la mañana, así que no mucho después ya era hora de irse para el hostal, que estaba bastante lejos de donde estábamos y había que coger varios metros con trasbordos. Al día siguiente veríamos más a fondo Osaka. 

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