martes, agosto 04, 2015

Interrail 2014 - día 10: Tallín


Esta vez tocaba cambiar la vía terrestre o aérea para viajar hasta Tallin, haciéndolo por agua, en barco, cruzando el mar Báltico entre Finlandia y Estonia. A las 9:30 de la mañana salía el barco, pero como ocurre con los aviones había que estar con bastante antelación para facturar. La compañía fue Viking Line. Con el billete de Inter-Rail nos hicieron un considerable descuento y nos salió el billete por 14€. El recorrido dura cerca de 3 horas.

Nuestro barco para cruzar el Báltico

El barco que tiene Viking Line para esta ruta es el Gabriella, un barco enorme de varias plantas, con varios restaurantes, casinos, casas de cambio de divisas, supermercados, etc. Todo lo que venden aquí es sin impuestos, ya que es en aguas internacionales. Como anécdota contar que muchos finlandeses usan esta ruta solamente para comprar algunos productos, especialmente bebidas alcohólicas que en su país están gravadas con muchos impuestos y aquí pueden adquirirla a menor precio, volviéndose en el siguiente barco.

Bar dentro del barco

Llegamos a Tallin sobre las 12:30 y nos dirigimos al hostal (http://hostel.alur.ee/) , que estaba situado en el centro antiguo de la ciudad. No estaba muy lejos del puerto, pero fuimos en taxi. Utilizar este transporte en Estonia sale muy, muy barato y más siendo 4. El hostal estaba dentro de un edificio antiguo, típico de esa zona de la ciudad, reformado por dentro.

Puerto de Tallín

Tallin es una ciudad pequeña, pero muy interesante. Está recibiendo cada vez más turistas extranjeros, quizás ayudado por el incremento de rutas aéreas que compañías como Ryanair han empezado a ofertar uniendo la ciudad con el resto de Europa a bajo coste.

Sin duda el principal atractivo de Tallin es su casco histórico, y sobre todo la plaza del Ayuntamiento. Esta plaza está siempre abarrotada de turistas y es de donde salen las principales calles de la ciudad. Aquí fue donde empezamos nuestra visita, también buscando algún sitio para comer, que ya era hora.
Queríamos probar comida típica estonia y eso hicimos. Después de andar por las calles aledañas a la plaza, que estaban llenas de restaurantes con turistas, acabamos en una calle algo más alejada, cerca de la torre Kiek.

Plaza del Ayuntamiento
Comida estonia
                           
Después de comer nos pusimos a conocer la ciudad con más profundidad. Aprovechando que estábamos al lado, lo primero que fuimos a ver es la Plaza de la Independencia. Esta plaza está al límite entre la parte vieja y la parte nueva de la ciudad. Es una bonita plaza, donde por una parte se puede ver la torre Kiek y en la otra parte está la iglesia de San Juan (Jaani Kirik). Al oeste de la plaza y frente a la iglesia, está la Columna de la Victoria que conmemora la guerra de la Independencia de Estonia (1918-1920).

Plaza de la independencia e iglesia San Juan

Torre Kiek
Columna de la Victoria

Cerca de la plaza de la Independencia está otro de los emblemas de la ciudad: la catedral Ortodoxa Alexander Nevski. Ésta se encuentra enfrente del Parlamento estonio, que antiguamente fue el castillo de la ciudad. Se construyó entre 1894 y 1900, siguiendo el modelo arquitectónico ruso (de ahí su parecido con la catedral de San Basilio de Moscú). Lástima que cuando fuimos estaban reformando su fachada principal.

Catedral Alexander Nevski

Siguiendo con nuestra ruta nos topamos con la catedral de Santa María, conocida como la iglesia de la cúpula. Detrás de esta catedral hay una serie de callejuelas que llevan hasta un bonito mirador donde se puede ver parte de la ciudad y sus característicos tejados y torres.
Debajo de este mirador hay un parque muy bien acondicionado para practicar deporte con varios campos y pistas deportivas.

Iglesia Santa María
Mirador Tallín

Ya de vuelta al casco antiguo fuimos a las famosas calle Pikk (donde está la antigua jefatura de la KGB) y calle Vene, ambas son calles medievales. Por aquí hay muchas tiendas de suvenires turísticos y cosas tradicionales del país.

Antiguo Cuartel de la KGB
Calle Medieval

En el otro extremo del casco antiguo está la puerta de Viru. Esta puerta, que consta de dos torres,  delimita la zona nueva de la vieja en su parte sur. Este es un paso muy transitado tanto por turistas como por tallineses y donde es común que haya actuaciones en directo de músicos. Cruzando esta puerta la arquitectura y edificios cambia totalmente. Aquí encontramos edificios altos, cosa que en el caso antiguo no vemos (salvo iglesias y torreones).

Puerta de Viru

Como Tallín es una ciudad que fácilmente se recorre a pie y que se puede ver perfectamente en un día, a media tarde ya teníamos visto lo principal sin problemas. Fuimos a un supermercado a hacer algunas compras y posteriormente a cenar. Fuimos a una franquicia de comida rápida que se llama Hesburger. Precios más o menos baratos pero la verdad que la calidad es bastante inferior a otras franquicias de la zona como Moa Burger, que por el mismo precio comes mucho mejor.
Después de cenar, con un poco de lluvia de por medio, nos quedamos por la zona de bares un rato. Aquí los precios se notan bastante respecto a otros países de Europa.


Al día siguiente tocaba hacer un cambio radical de destino. Volvíamos a coger un vuelo, esta vez hasta Noruega, donde pasaríamos el resto de nuestro viaje.  

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