lunes, diciembre 15, 2014

Japón día 1: Madrid-Tokyo en 20 horas


Llegamos sobre las 15:00h al aeropuerto Madrid-Barajas, con tiempo suficiente antes de la salida del vuelo que era a las 17:55h. Teníamos aún que hacer el check-in (ya que con la compañía Turkish Airlines sólo se podía hacer un máximo de 24 horas antes en el aeropuerto, no se podía hacer por Internet como en Ryanair o EasyJet). La anécdota fue al llegar al aeropuerto que había una zona cercada por algunos policías, porque alguien había dejado allí una maleta olvidada y por seguridad tenían que registrarla o lo que sea y evitar que se acercara alguien.

Tarjetas de embarque 

El proceso para facturar las maletas fue muy rápido. Hicimos el check-in en la máquina frente al mostrador de la compañía y no tuvimos que hacer cola. Nos pesaron las maletas para comprobar que no excedía el límite (muy difícil de pasarlo ya que eran 23kg la maleta que iba como equipaje facturado y 10kg la maleta de mano), escaneo de pasaporte y listo, ya teníamos tarjeta de embarque para los 2 vuelos. Ya sólo había que pasar el control de seguridad y esperar a la hora del vuelo, que fue más o menos puntual (10 minutos o así de retraso). Mientras esperamos, que tuvimos un par de horas hasta que saliera el avión, aprovechamos para cargar los móviles ya que aún quedaba casi un día hasta llegar a Tokyo.

 El viaje hasta Japón no era seguido, hacíamos escala en Estambul. Desde Madrid no se puede volar a Japón sin hacer escalas en vuelos comerciales. El vuelo era cortito comparado con lo que sería el trayecto Estambul-Tokyo. Fue algo más de cuatro horas.

Pantalla individual durante el vuelo
La impresión al entrar en el avión de Turkish Airlines era de un avión muy moderno, nada que ver con los aviones en los que había montado hasta entonces. Cada persona tenía pantalla individual para ver películas, escuchar música, juegos y muchas más funciones. Entre ellas, una muy útil para viajes largos es saber exactamente dónde estás en cada momento, ya que puedes ver en la pantalla el mapa con diferentes zooms y ver cómo va avanzando el avión. También puedes ver 2 ó 3 cámaras que hay en el avión y ver en la pantalla lo que se ve en la parte de abajo o en el frente durante el vuelo.

Mapa en pantalla de dónde está el avión


Desde la ventana del avión
Llevábamos poco más de una hora de vuelo cuando nos pasaron el menú para elegir la comida y bebida que queríamos. Aquí podéis ver fotografías del menú, que estaba en inglés y en turco (evidente al tratarse de una compañía turca) y de la primera comida del vuelo.


Parte del menú
Primera comida en el vuelo

Entre la comida, luego que volvieron a pasar ofreciendo café y un pequeño dulce que dieron y eso, el trayecto se hizo corto. Cuando nos dimos cuenta ya habíamos sobrevolado Grecia y estábamos entrando en Estambul. Allí, al bajar del avión, montamos en un autobús que nos llevó hasta la terminal. Una terminal muy simple y pequeña, pero abarrotada de gente. Al estar en una escala y no salir de la terminal, no tuvimos que pasar ningún tipo de control. Entramos directamente a la zona de espera hasta la salida de nuestro segundo vuelo, esta vez ya directo hasta Tokyo, que saldría dos horas después, a la 1:00. En esta zona del aeropuerto no había nada para comer ni comprar, salvo una tienda donde vendían tabaco (seguramente aprovechando el tema de impuestos y para venderlos a extranjeros) y bueno una pequeña tienda donde vendían bebidas y poco más.

Puerta de embarque hacia Tokyo

Esta vez el avión era muy diferente. Era mucho más grande y no había únicamente 3 asientos en cada lado, sino que además había una fila de 4 asientos en el medio con dos pasillos. Un avión mucho más preparado para viajes largos. Serían 11 horas hasta Tokyo, con el Jet lag de 7 horas de diferencia respecto a España.

Avión Estambul-Tokyo con Turkish Airlines

Ruta aproximada hacia Japón, en la pantalla del avión

En este vuelo nos pusieron dos veces de comer, una poco después de montar y la segunda faltando poco tiempo para llegar a Tokyo. Nos dieron también un papel para rellenar para agilizar los pasos una vez llegásemos a Japón (es un papel que tienen que entregar los extranjeros de forma obligatoria a la entrada al país). Había que poner, además de los datos personales, el motivo de la visita (turismo, estudios, trabajo…), la dirección y nombre del sitio donde nos alojamos, etc.

Una de las comidas del segundo vuelo

En esta ocasión el trayecto se hizo más largo y pesado, ya eran muchas horas montados allí. Se aprovechó para dormir un rato mientras sobrevolábamos China y al despertar ya estábamos casi llegando a Corea, por lo que faltaba poco ya.

Cámara en la pantalla del avión justo al aterrizar en Tokyo

Cuando llegamos a Tokyo, sobre las 18:30 hora japonesa, lo primero que hicimos lógicamente fue coger la maleta facturada y pasar el control de inmigración. Allí tuvimos que entregar el papel que rellenamos durante el vuelo, nos sellaron el pasaporte de una forma peculiar. Siempre que he viajado a otros países, me ponen un sello en el pasaporte y listo. Esta vez me pusieron una pegatina “desmontable” parte de ella (me la quitaron a la salida, junto con un sello tradicional) en la que pone la fecha de entrada y el periodo que puedes estar en el país y un código QR en la parte de abajo.

Después de esto ya sólo teníamos que ir hasta Tokyo. El aeropuerto de Narita estaba a una hora más o menos del centro de la capital japonesa. Para ello nuestro plan era coger el tren Narita Express que te lleva hasta Tokyo, aprovechando nuestro pase Japan Rail Pass que mencioné en el anterior artículo y que había que canjear en una oficina de JR. Pero antes de esto, cambiamos moneda. Nuestros euros allí de poco valen. Lo hicimos en una sucursal del Banco de Japón que tiene en Narita. Era la mejor forma de cambiar, ya que el cambio era prácticamente el mismo que el oficial de ese día (por ejemplo, cambiando en La Caixa la misma cantidad que cambié en Japón, perdía algo más de 40€ en el cambio). Nuevamente todo muy controlado, había que rellenar un documento poniendo datos de todo tipo, incluyendo la dirección del hotel y demás (que esta vez por no andar sacando papeles de la mochila me los inventé).

Cartel de bienvenida a Japón

Una vez hicimos todo lo anterior ya nos dirigimos hacia el tren Narita Express y montamos en el siguiente que salía. El tren iba bastante vacío. Un tren que se veía muy nuevo. Cuando ya estábamos muy cerca de Tokyo y ya parecía que nos quedaba poco tiempo allí montado, el tren se paró en una parada antes de llegar a la ciudad. Hablaron varias veces lo que fuera en japonés y en la pantalla del tren pusieron en inglés que había habido un “problema humano” en una parada y que por tanto había que estar parado allí sin poder avanzar. Y allí estuvimos casi una hora hasta que ya por fin volvió a arrancar y llegamos a Tokyo Station, la estación central de Tokyo.


Tren Narita Express

Tokyo es una ciudad enorme, y aunque nuestro hostal estaba más o menos céntrico y cerca de muchas cosas, aún así había más de 6km desde la estación central. Por ello para llegar a donde nos alojábamos teníamos que coger metro. Esto fue un poco lioso al principio, ya que allí funcionan varias compañías de metro que en muchas ocasiones comparten vías y estaciones.  Había que asegurarse de comprar lo que realmente se quería comprar. El metro estaba abarrotadísimo de gente, algo típico en Tokyo que ya pudimos comprobar los siguientes días. Llegamos a nuestra parada de metro, y aún había que andar un poquillo hasta el hostal. Fuimos orientándonos por el GPS del móvil. La ciudad se veía muy tranquila a esas horas, muy poca gente por la calle.

Cartel en Tokyo Station
Cuando ya por fin llegamos al hostal después de algo más de 20 horas desde que salimos de Madrid, era un  poco más de las 22:00h. Rellenamos los datos en el hostal, que por cierto en Japón como en algunos países, diariamente la policía tiene que saber dónde estás. Esto lo puedes hacer yendo a una comisaría y rellenando datos o lo más normal y en prácticamente todos los casos, el propio hotel obtiene tus datos (te escanean el pasaporte siempre a la llegada).

Después de dejar las cosas en la habitación, salimos fuera a conocer un poco la zona del hostal. Era un barrio tranquilo o eso parecía. No se veía mucho movimiento de gente ni coches. Más aún a esa hora (en Japón esa hora no es como en España, a esa hora todo está cerrado prácticamente). No había mucha hambre porque habíamos comido varias veces durante el vuelo. Aún así, pasamos por un Family Markt (una especie de tienda 24 horas muy típica de Japón) donde compramos agua y algo de comer. Vimos un poco las calles de alrededor sin alejarnos mucho y nos fuimos para el hostal a descansar, que falta hacía después del largo viaje.


Al día siguiente ya empezamos realmente nuestra aventura nipona. Pero eso ya será en otro artículo.

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