martes, noviembre 18, 2014

Interrail 2014 - día 3. Amsterdam

Nuestra breve estancia en Bélgica llegó a su fin tras el desayuno en el hostal de Amberes. Teníamos previsto coger el tren de las 9:36 dirección Ámsterdam, con escala en Rotterdam y así hicimos. Salimos con tiempo del hostal, aunque hasta la estación había un paseo de 15 minutos a pie.

El trayecto hasta Ámsterdam duró aproximadamente dos horas, por lo que antes de las 12:00 ya estábamos caminando hacia el hostal Travel Hotel Amsterdam que estaba a 5 minutos andando desde la estación. Como llegamos temprano (la habitación no estaba lista hasta las 15:00h), nos permitieron dejar las cosas en el cuarto de maletas y así poder salir a conocer la ciudad y más tarde entrar todo en la habitación. El hostal en general estaba bien, las zonas comunes con mucha variedad de usos (tenía bar, mesa de billar, ordenadores, etc), las habitaciones, aunque no muy amplias, estaban bien. Lo mejor sin duda la localización, muy cerca de todo.
Estación central de Ámsterdam a la llegada
En bici por Ámsterdam

Una de las cosas más típicas y por lo que es conocida la ciudad de Ámsterdam es por las bicis, que hay más que personas. Desde niños hasta personas mayores, allí todos van en este medio, y como curiosidad es que la mayoría son iguales y es frecuente encontrarte bicicletas sin candados por las calles o grandes aparcamientos para éstas. Teníamos en mente la posibilidad de alquilar una bici y recorrer así la ciudad. Estuvimos informándonos con algunos papeles que cogimos en la recepción del hostal y fuimos a una de las tiendas de alquiler y allí nos ofrecieron diferentes modelos y tiempo. El alquiler de bicis en sí es muy barato, lo que incrementa enormemente el precio es un seguro obligatorio que tienes que pagar. En total nos salió por 17€ alquilar la bici durante 24 horas.
Plaza De Waag

La ciudad indudablemente está adaptada perfectamente para el ciclista. Recorrer la ciudad, los diferentes atractivos turísticos, en bici, es una excelente idea y una gran experiencia. Al primer sitio que fuimos fue a la plaza Dam, muy concurrida de gente, centro de donde salen las principales calles y zonas turísticas, siendo la entrada al Red District (Barrio Rojo).
Plaza Dam

La siguiente zona que íbamos a visitar estaba más alejada del centro, pero nada lejos si vas en bici: la zona de los museos. Aquí está el Rijksmuseum y el más famoso y conocido, el museo Van Gogh. Aunque no entramos en ninguno, el verlos por fuera así como su entorno, es algo obligatorio si estás en Ámsterdam. Están los dos junto a una gran zona verde y uno de los puntos, sin duda, más fotografiados de Ámsterdam y del país. El símbolo “I AMsterdam”. Esta zona está llena también de turistas sacando fotos y llena de tiendas de comida rápida, en una de ellas con bastante clientela vendían unas galletas grandes que tú mismo rellenabas con diferentes variedades de sabores, donde entramos y compramos.
I AMsterdam
Comida en Ámsterdam

Esto nos abrió el hambre y ya era buena hora para comer. La idea de Holanda y de Ámsterdam especialmente, al menos la que teníamos nosotros, era de comida cara. Pero nos dimos cuenta al poco tiempo que para nada es caro comer en Ámsterdam… Aunque en algunos restaurantes sí lo sea. Tras dar varias vueltas en bici por diferentes calles llegamos a una pequeña plaza donde dejamos la bici en aparcamientos adaptados para ello y fuimos a ver menús y precios en varios restaurantes. La oferta que había era excesivamente cara, seguramente dimos con los sitios más caros de la zona. Pero andando un poco pasamos por dos largas calles llenas de restaurantes, muy variados y de diferentes países. Aquí la competencia era enorme, ya que a cada paso que dabas había un restaurante y alguien en la puerta ofreciéndote comida. Fue en esta calle donde vimos que comer en Ámsterdam era bastante barato. Había menús por 5€ que incluía bebida gratis… Aunque la bebida como veréis en la siguiente foto era minúscula, pero bueno, la comida bastante bien para el precio. Fue en un argentino donde paramos a comer. Argentinian Steak House el nombre del restaurante.
Bebida gratis con la comida

Canal en Ámsterdam
Después de comer fuimos a por la bici y nos volvimos para el hostal, para meter las cosas en la habitación y demás. Era aún temprano y al ser verano los días muy largos. Aún había tiempo de sobra para conocer más la ciudad y visitar alguna cosa que teníamos pendiente.

Estuvimos dando vueltas por los canales, calles y calles de forma circular llena de canales. Uno de los atractivos más importantes de esta ciudad. Entramos en una tienda donde sólo vendían queso. Infinidad de diferentes tipos de quesos holandeses. Nos dieron a probar varios tipos y finalmente compramos un queso entre todos, con la idea de usarlo durante el viaje.
Queso holandés

Aunque teníamos la bici alquilada por 24 horas, decidimos entregarla ese día en vez de al siguiente ya que teníamos que el tren que teníamos previsto coger salía antes de que abrieran la tienda. Por lo que un poco antes de las 20:00 que cerraban, fuimos a dejar la bici y las llaves.
Pero antes de dejar la bici, aún nos dio tiempo a ir a ver, al menos por fuera, uno de los bares más curiosos de Ámsterdam. Una cervecería en forma de molino.
Cervecería molino

Una de las anécdotas del viaje fue al llevar la bici de vuelta, que entregamos todas las llaves menos una, olvidada, por lo que de no entregarla podía suponer que se cobraran 100€ que ponía en el contrato en caso de que le pasara algo a la bici o no la entregáramos junto con las llaves y el candado. Eran poco más de las 20:00 cuando fuimos a devolverla, pero la tienda estaba cerrada aunque el responsable dentro. Éste no quiso abrir y salió de la tienda para irse, y dijo que su jornada ya había acabado y que no era su problema que no hubiéramos entregado las llaves a tiempo. Contrastó esto con el resto de holandeses, gente amable y con ganas de ayudar. Finalmente dejamos la llave en envuelta en un papel y metida en el buzón.
Fábrica Heineken
Coffee shops y cena

Nos fuimos a dar una vuelta, ya andando, por la zona de los coffee shops. Son muy típicos en Holanda. Ámsterdam está repleto de éstos. Son bares o cafeterías, donde solamente puedes consumir café o fumar diferentes tipos de marihuana, legal su consumo y venta en este país. Resulta curioso entrar en uno de estos sitios y encontrarte una carta del menú, como te puedes encontrar en cualquier bar o restaurante en cualquier país, pero en vez de comida te encuentras diferentes tipos de marihuana y su precio.
Cena en el restaurante de pasta fresca

Conforme cayó la noche empezamos a buscar sitios para comer. Finalmente entramos en un restaurante que tenía muy buena pinta donde vendían pasta fresca recién hecha. No fue tan barato como el anterior, pero la comida muy buena. La camarera que nos atendió era catalana y nos estuvo hablando cosas de Ámsterdam y de sitios donde suele salir la gente por la noche, adonde fuimos después de cenar. Aunque era un jueves, por la noche Ámsterdam estaba llenísimo de gente, siendo verano, la mayoría turistas.


Al siguiente día volvíamos a cambiar de país, entraríamos en Alemania, donde pasamos los siguientes días. Pero eso ya será en otro artículo…

Continuación: Interrail día 4 - Amsterdam -> Bremen

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