jueves, octubre 16, 2014

Interrail 2014 - día 1. Madrid -> ¿Bélgica?

24 de Junio de 2014. Tras días y días de preparación y planificación, nuestro Interrail comenzaba en el Aeropuerto Madrid-Barajas. A las 18:10 salía el vuelo con destino Bruselas, capital de Bélgica, corazón de Europa. 

Todo preparado

Llegaríamos a la ciudad sobre las 21:30, lo justo para dejar las mochilas en el hostal e ir al famoso pub Delirium Tremens, donde poder degustar algunas de las más de 3000 cervezas que tienen. Buen comienzo!

Los días previos al vuelo había noticias sobre una huelga de controladores aéreos en Francia. No le dimos mucha importancia, al fin y al cabo no íbamos a aeropuertos franceses, además Aena y Ryanair mostraba nuestro vuelo como "no afectado". Nada de lo que preocuparse.

Llegamos al aeropuerto, pasamos el control de seguridad, esperamos al embarque y por fin estábamos dentro del avión, el viaje comenzaba!

Esperando al embarque
Ryanair suele ser bastante puntual. En este caso el avión estuvo parado un tiempo. Tranquilizó el capitán informando sobre el motivo: a causa de la huelga en Francia, había acumulación de vuelos que iban saliendo poco a poco, y tocaría esperar. 

Pasaron unos minutos, eran ya las 18:45 y volvieron a informar, indicando que la nueva previsión era salir a las 19:30. Había gente desesperada, llevábamos media hora dentro del avión, pero quedaba el consuelo de que al menos el vuelo no estaba cancelado... Hasta que llegó esa hora y aquello no se movía. Entonces, tras una hora y media dentro del avión, notificaron que se había cancelado nuestro vuelo, y que todo el mundo tenía que bajarse. Increíble!!

Esperando dentro del avión durante hora y media

Indignación, nerviosismo. Los planes se rompían a la primera. Había gente muy enfadada, al día siguiente tenían que entrar a trabajar en Bruselas a las 8:00 de la mañana.

¿Qué hacemos? Gran pregunta. Nunca se nos había cancelado un vuelo. ¿Nos reasignarían un vuelo posterior? ¿Nos devolverán el dinero? Al fin y al cabo no era culpa de la aerolínea sino circunstancias ajenas. Si nos quedábamos finalmente sin vuelo, ¿Cómo llegamos a Bruselas? ¿Cómo seguimos la ruta planificada para el Interrail? Muchas preguntas y pocas respuestas. Eran momentos de improvisación, rapidez, decisiones.

¿Comprar otro vuelo? Demasiado caro y complicado. Teníamos el billete de Interrail activo desde ese día, pero no nos permitía montar gratis en trenes en España, sí desde Francia. ¿Por qué no llegamos -como sea- a la frontera francesa y montamos en el primer tren que nos permita subir hacia el Norte para alcanzar Bélgica o Holanda y engancharnos ahí al resto de la planificación que teníamos? Podría ser una buena idea. Lo más accesible y mejor comunicado era Hendaya, al lado de Irún. Lo ideal era llegar a Brujas, donde teníamos hostal reservado la noche siguiente. O a Amsterdam, donde teníamos el hostal la siguiente a esa. ¿Complicado? Veremos.

Madrid - Irún. Google Maps
Frontera con Francia. Google Maps

Éramos cuatro y decidimos separarnos, fue una gran idea. 

Dos se encargarían de ir al stand de Ryanair a informarse de nuestros derechos, de la posibilidad de asignarnos otro vuelo, o enterarse de lo que sea. Allí había mucha gente enfadada, mal rollo, los vuelos siguientes estaban completos y no se garantizaba que volasen, por la huelga. Un señor buscando pasajeros para alquilar un coche y conducir toda la noche hasta Bruselas, qué locura.

Los otros dos, Javi y yo, bajamos a la planta baja de la T1. Nuestra misión era encontrar la forma de llegar a Irún. 

Allí hay varias compañías de alquiler de coches, preguntamos precios. La mejor opción era conducir hasta San Sebastián, donde tenían oficina una de las compañías, y de allí en tren de Cercanías hasta Irún-Hendaya. No nos convenció.

Otra opción era el tren, pero el siguiente horario era ya por la mañana. Eran las 20:00 de una tarde de verano en la que no teníamos nada que hacer en Madrid, estábamos de vacaciones y teníamos que empezar el viaje como fuese YA. No teníamos intención de estar una noche en casa durmiendo.

Finalmente buscamos autobuses. Había uno que venía como anillo al dedo! Salía a las 00:30 desde el intercambiador de Avenida de América y llegaba a Irún sobre las 6:00 de la mañana, podríamos incluso dormir. A por él fuimos. Montamos en la línea 200 de la EMT y directos a comprar los billetes.

Billete de bus a Irún

Nuestra aventura había comenzado. Teníamos la certeza de poder llegar a Hendaya sobre las 7:00 de la mañana. Solo nos quedaba esperar hasta la salida del autobús. Nos fuimos de cañas por los alrededores de Av. América, más tranquilos después de todo el estrés que provocó la incertidumbre. En esos momentos recibimos un SMS de Ryanair, dándonos la opción de elegir otra fecha para realizar el vuelo cancelado (no nos servía para nada...) o el reintegro del dinero (genial!). Pasados 5 días teníamos el dinero en la cuenta :D. 

De cañas por Avenida de América

En uno de los bares que estuvimos, muy típico madrileño, contamos a los dueños que nuestra intención era llegar a Bélgica al día siguiente. Su mirada era incrédula... pero nuestras intenciones firmes! 

Cruzar Francia, sumida en una huelga de controladores aéreos, con los trenes a reventar... y en unas pocas horas.

¿Qué pasará? En el siguiente episodio os seguimos contando :D




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